En estos momentos de incertidumbre política y económica , cuando el estado a traves del gobierno y otras instituciones interviene cada vez más en la vida de los individuos , restringiendo su libertad día a día en aras de un supuesto " bien común" , queremos contribuir desde este blog a difundir los principios del liberalismo , cada vez más necesarios para conservar la libertad y la iniciativa como ciudadanos.

domingo, 19 de abril de 2020

¡¡ Los españoles queremos saber el número real de fallecidos por Covid-19 en nuestro país !!


                                                                          
                                                                             


Si hay algo que me molesta tremendamente, es que traten de tomarme por idiota.
Eso es lo que está tratando de hacer el Gobierno social-comunista de Pedro Sanchez con todos los españoles . Hay algunos, bastantes, que por ignorancia o por sectarismo político se dejan engañar, pero somos muchos los que no estamos dispuestos a que nos engañen ni nos tomen por idiotas.

Hace días que mucha gente, jueces, especialistas en epidemiología y en estadística, y otros especialistas en otras áreas, están diciendo, que el número de muertos por Covid-19 que da el gobierno, no son cifras reales, que tristemente son muchísimos más y que nos están engañando.

El Gobierno está intentando ganar tiempo, por eso oculta las cifras reales. El problema para el Gobierno, es que cualquier funcionario de Instituto Nacional de Estadística, en media mañana nos puede decir la cifra real de muertos por Covid-19, si sus jefes se lo permiten.

Todo es así de fácil. Cogemos los fallecimientos en España, de los meses de Marzo y Abril, de los años 1917, 1918 y 1919. Hallamos la media de estos tres años. A esta media le quitamos los fallecimientos por accidente de tráfico, ya que las circunstancias son diferentes, en lo que a la movilidad de automóviles y peatones se refiere. Esta sencilla operación nos va a decir cuales fueron, de media, los fallecimientos en España en los meses de Marzo y Abril.
Hacemos lo mismo con los fallecimientos de Marzo y Abril de 2020, también le restamos los fallecimientos de tráfico, aunque dado el confinamiento, debieron de ser pocos.

Y ahora, Sr. Sanchez, señores del PSOE, Sr. Simón, hacemos una simple resta.


Fallecidos en Marzo y Abril ( media 2017,2018 y 2019 )  menos fallecidos en Marzo y Abril de 2020,  nos va a dar una cifra negativa, que son los muertos reales por Covid-19, 100 fallecidos arriba o abajo. Como ya dije, media mañana de un funcionario del INE.

El problema es que juegan al engaño, para tratar de minimizar su incompetencia y su irresponsabilidad.
Pedimos que se deje de engañar a los españoles. Que si fallecieron “con” o “por” el virus, que si fallecieron en casa o en el hospital, que si tenía hecha la prueba o no, que si las Comunidades Autónomas mandan mal los datos. Tonterías

¡¡ Exigimos que se diga la verdad a los españoles y que de una vez por todas sepamos la cifra real de fallecidos por Covid-19 !!

Para finalizar queremos recordar a todos los fallecidos y a sus familias y deseamos una pronta recuperación a los que se encuentran hospitalizados o pasando la enfermedad en su domicilio.

         19 de Abril de 2020



domingo, 5 de abril de 2020

SERENIDAD - Gabriel Albiac ( Magnífico artículo en estos tiempos de incertidumbre )

El filósofo Gabriel Albiac
SERENIDAD
Han hecho la travesía del infierno. Y han mantenido el honor de los hombres libres
Puede que yo esté loco. Puede. Pero, en días en los que el huracán de la impotencia amenaza degradarnos, tan sólo la lectura me regala el sosiego. Me lo regalan, sobre todo, los más viejos textos, los que, por serlo, se nos trocaron en intemporales, los siempre presentes: los maestros griegos que nos hicieron hombres. Un hombre no es; se hace. Y occidente se hizo humano en lengua griega.
De entre aquellos maestros, busco en su anaquel al más difamado. Puede ser que el más grande. «Vana es la palabra del filósofo que no remedia ningún sufrimiento del hombre...». Han pasado casi dos milenios y medio desde que Epicuro de Samos escribió eso. Y habla de hoy su razonamiento: «...Porque, así como nos es inútil la medicina si no suprime las enfermedades del cuerpo, así la filosofía lo es si no suprime las enfermedades del alma».
Muy poco nos ha quedado de una obra que sus contemporáneos dieran por igual en amplitud a la de Aristóteles y no en menor medida sabia: apenas nada de su metafísica, de su física unas pocas briznas. Pero han bastado una larga carta -a Meneceo- y un párrafo de despedida en otra -a Idomeneo- para hacer de Epicuro el fundador de ese rigor autodeterminativo sobre el cual alza su fortaleza el pensar ético. Aquel al cual Lucrecio saludará en versos que están entre los más hermosos de la literatura latina: «Cuando la vida humana yacía, a la vista de todos, torpemente postrada en tierra, abrumada por el peso de las supersticiones..., un griego osó el primero alzar sus perecederos ojos y rebelarse».
Algunos de mis amigos van saliendo del hospital. Físicamente machacados. Y anímicamente lúcidos. Hablo con ellos. O leo sus mensajes cuando están demasiado débiles para hablar. Y su serenidad me conmueve. Han hecho la travesía del infierno. Y han mantenido el honor de los hombres libres: mirar a la desdicha a los ojos, no cederle ni un milímetro, vencer la hostil soledad de un apartamento en donde habita sólo la fiebre, saberse abandonados por las instituciones, constatar que del Estado había quedado sólo la desbandada de los jefes por salvar el pellejo... Ninguno de esos a quienes dejaron tirados los que habían jurado estar a su servicio expresa, sin embargo, ira. Sus palabras dicen la racional decisión de pedir cuentas sólo. Las justas. Políticas, claro está. Pero, sobre todo, penales. La racionalidad moral es eso: que un responsable pague -más cuanto más alto-, conforme a la ley, por el mal que acarreó.
Hablar con esos supervivientes es admirar su reciedumbre: en ella se resume la dignidad de ser hombre. Tras sus palabras, retorno a las máximas de Epicuro: «El hombre sereno no da molestias a sí mismo ni a los demás... El justo es el más imperturbable y el injusto está repleto de la mayor perturbación». Leo en voz alta esas palabras que escribió un griego hace casi dos milenios y medio. Y me siento fraternal con mis amigos, físicamente hoy tan lejos. Y, en esta madrugada de un Madrid barco fantasma desleído en la bruma de nuestras soledades, me vuelven las palabras serenas del griego que afronta un final al cual no teme, porque sabe que supo enfrentarse al dolor con la austeridad del guerrero. Ha surcado la enfermedad y la angustia, está ahora ante la puerta del Hades, escribe a su amigo, «pero a todas esas cosas se opone el gozo del alma por el recuerdo de nuestras pasadas conversaciones filosóficas».
Lo leo, lo repito como una letanía. Me sacude cada vez con más hondura. Y su serenidad me da consuelo. Pero puede que yo esté loco.
Gabriel Albiac 02/04/2020
Fuente ABC.es

domingo, 3 de noviembre de 2019

La asociación Dignidad y Justicia ha entregado sus medallas del 2019, entre las que estaba la Medalla de Oro a Federico Jiménez Losantos.

Ni un día más - Alejo Vidal-Quadras

Me considero el resultado de una mezcla de la racionalidad francesa y del empirismo anglosajón sobre una base de pasión española y de pragmatismo catalán, o sea, un europeo cabal. Mi existencia ha tenido tres partes.
La primera consistió básicamente en comprender que el mundo es una inacabable respuesta sin pregunta.
La segunda trajo el descubrimiento de la belleza y de que el universo puede ser descrito matemáticamente, dos realidades obviamente complementarias.
La tercera ha culminado en la convicción de que la política debe basarse en tres pilares: que los seres humanos han de ser libres, que la estructura ha de primar sobre la coyuntura y que los responsables públicos han de comportarse honradamente.
La cuarta y penúltima está abierta, siempre luchando por las cosas en las que creo.
..............................................

NI UN DÍA MÁS 



Últimamente no voy demasiado a Barcelona, mi ciudad natal, la de los tres Alejos Vidal-Quadras que me precedieron en línea directa, mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo, de mi hijo mayor, Alejo, y de mi nieto Alejo. Esta larga lista de Alejos Vidal-Quadras o Aleix Vidal-Quadras nacidos en Barcelona que abarca seis generaciones me suscita una perplejidad: ¿Cómo es que yo tengo perfectamente acomodada mi múltiple identidad barcelonesa, catalana, española y europea y esa sexta parte de independentistas nacidos en el resto de España necesita perentoriamente un Estado propio que defienda su desbordante, incendiaria, recién adquirida y al parecer excluyente identidad catalana? La conclusión es que el problema de Cataluña no es ser una nación sin Estado, sino una región donde no hay suficientes psiquiatras.
Cuando visito mi ciudad los recuerdos se agolpan en mi cerebro y hay uno en particular que ha quedado grabado en mi memoria. Se trata de la primera sesión de investidura a la que asistí en el Parlamento de Cataluña el 29 de Mayo de 1988. Jordi Pujol se encontraba en la cúspide de su gloria y transido de sus dos grandes amores, su amor al dinero ajeno y su amor a Cataluña, por este orden. Es como si lo estuviera viendo. Subió a la tribuna, emitió su característico carraspeo, torció la cabeza en perfecta concordancia con su carácter, es decir, en ángulo oblicuo, y pronunció solemnemente unas palabras que siempre tengo presentes. Dijo:
Catalunya es una nació. Ho és per la seva cultura i el seu dret, ho és per la seva historia, que ha seguit el seu propi camí, ho és per les seves institucions, ho és per la seva mentalitat col.lectiva, ho és per la seva colocació própia en el context general espanyol, europeu i mediterrani, ho és per la consciència que té de tot això i per la voluntat de defensar-ho”
Mis facultades analíticas se pusieron de inmediato a trabajar -yo procedo de las ciencias duras- y me pregunté: ¿Mentalidad colectiva? ¿Qué es eso? ¿Siete millones de personas pensando lo mismo a la vez? Un estremecimiento premonitorio recorrió mi cuerpo. Y ¿defenderse? Los catalanes ¿hemos de defendernos? ¿De qué? Ya entonces Cataluña disponía de un Parlamento con amplísimas facultades legislativas, un Gobierno, un abultado presupuesto, una bandera, un himno, lengua co-oficial, decenas de miles de funcionarios, competencias exclusivas en educación, en sanidad, Pujol recorría España en olor de multitudes acogido como hombre de Estado y paradigma de seny y bonhomía, por tanto ¿cuál era la amenaza? Y comprendí que si la amenaza no existía, habría que inventarla, y volví a estremecerme.
Tuve así, sentado en mi escaño en aquel ya lejano año de 1988, un primer atisbo en la elocuente perorata del Muy Imputable de un concepto perverso de nación, el de nación entendida como el depósito de una identidad étnica, lingüística y cultural estática, inconmovible y eterna, de una entidad antropomórfica dotada de mente y voluntad a la que los individuos que la forman deben reverencia, acatamiento y renuncia a cualquier rasgo de su personal forma de estar en el mundo en aras de la supremacía y la plenitud de ese ídolo exigente, implacable, absoluto y frecuentemente sangriento. En ese momento comprendí que mi vida adquiría pleno sentido: oponerme a este horror con todas mis fuerzas hasta neutralizarlo por completo. Y eso es lo que he venido haciendo, junto con otros muchos catalanes no abducidos por el nacionalismo, compatibilizando esta absorbente misión con otras actividades, más que nada por una cuestión de salud mental.
Los separatistas nunca conseguirán una Cataluña independiente, pero sí una Cataluña arruinada. Persiguen la soberanía y la prosperidad y alcanzarán la intervención de la Autonomía y la miseria
Tras cuarenta años de engaños, sobornos e ingeniería social implacable, los líderes separatistas han conseguido convencer a la mitad de los catalanes de que la Autonomía no es suficiente y de que necesitan la Independencia. El brillante resultado de esta larga y costosa operación es que se quedarán sin Independencia y sin Autonomía. Los separatistas nunca conseguirán una Cataluña independiente, pero sí una Cataluña arruinada. Persiguen la soberanía y la prosperidad y alcanzarán la intervención de la Autonomía y la miseria. Soñaban en ser la Dinamarca del Sur y corren el riesgo de ser la Siria del Oeste.
Hoy la mitad de los catalanes están furiosos y frustrados porque los separatistas les han prometido lo que nunca tendrán, porque es imposible. Y la otra mitad están furiosos y frustrados porque los separatistas les quieren transformar en extranjeros en su propio país saltándose la Constitución y las leyes. Por tanto, la totalidad de los catalanes están furiosos y frustrados y los separatistas han conseguido por fin su objetivo: en su furia y en su frustración, los catalanes ya son un solo pueblo, un sol poble, un solo pueblo de gente frustrada y furiosa.

Supremacía etnica

Se ha partido desde la Transición de conceptos equivocados, de planteamientos irreales, de un ingenuo wishful thinking. Se creyó que cambiando la estructura territorial del Estado y proporcionando a los nacionalistas todos los elementos para destruirlo no lo harían y respetarían las reglas del juego. Se olvidó que el nacionalismo identitario es una ideología intrínsecamente perversa, necesariamente destructiva e inevitablemente violenta. Al operar sobre sociedades plurales impone coactivamente una determinada lengua, la supremacía de un grupo étnico concreto y una particular y sesgada interpretación de la Historia. El resultado no puede ser otro que el enfrentamiento, la división, la violencia, la inestabilidad social y el empobrecimiento económico, como quedó inapelablemente demostrado en el siglo pasado.
La solución no es dar a los separatistas más autogobierno, más dinero y más reconocimiento simbólico, una pulmonía aguda no se cura inyectando más neumococos. Los que proponen eso, negociación, diálogo, más concesiones, o tienen nublado el juicio o son colaboracionistas conscientes o inconscientes, y el colaboracionismo es una posición escasamente honrosa cuando la democracia y la libertad están amenazadas, algo que debiera considerar seriamente Miguel Iceta.
España no debe ser ni un día más el único Estado del mundo y de la Historia que proporciona absurdamente a su peor enemigo los medios para que lo destruya
Hemos llegado a un punto en el que no queda otro camino que privar a los golpistas de todos los medios e instrumentos que están empleando para liquidar a España como Nación democrática, unida, plural y próspera. Es urgente la intervención de la Autonomía y la formación de un Gobierno de concentración nacional de todas las fuerzas constitucionalistas sin excepción, como sucedería si la agresión inequívocamente existencial viniese del exterior. Y esa medida, sin duda traumática y drástica, pero insoslayable, debe ir acompañada de la petición del apoyo solidario de los restantes Estados Miembros de la UE y de la comunidad internacional.
España no debe ser ni un día más el único Estado del mundo y de la Historia que proporciona absurdamente a su peor enemigo los medios para que lo destruya. Hemos de poner fin de una vez por todas a esta anomalía masoquista. El 10 de Noviembre se nos presenta una oportunidad que quizá sea la última. Si no la aprovechamos, mereceremos lo que nos suceda. Y la certidumbre de que algunos hicimos todo lo que pudimos, no será un consuelo, sino la constatación de un imperdonable fracaso. No nos lo podemos permitir y quiero creer que no lo permitiremos.
Fuente :vozpopuli.com

 

domingo, 27 de octubre de 2019

Después de Franco, la Cruz y la Corona - Federico Jiménez Losantos



"Esto no ha hecho nada más que empezar", confió feliz en la Ser a la "querida Pepa" (Bueno) la ministra de Justicia, tras haber participado en la profanación de la tumba de Franco, la humillación de la familia y el hórrido espectáculo de necrofagia electoral montado por el Gobierno: más de 500 periodistas acreditados para demostrar al mundo que ahora sí que España, gracias a Sánchez, va camino de ser una democracia. Hasta ahora, habíamos padecido 42 años de franquismo, la mayoría bajo gobiernos del PSOE, para mejor disimular, pero franquismo al fin, como siempre han dicho la ETA, el separatismo catalán y los comunistas de Podemos, que, como la ETA, condenan la participación del PCE en la Transición a la democracia. Ahora, el PSOE asume estas tesis rupturistas. Y ante este alarde de golpismo histórico, el PP y C´s, ni saben ni contestan.

Perfil ético de los asaltatumbas

El perfil ético de los políticos que han perpetrado esta ceremonia siniestra lo marcan el autor de la tesis Cum Fraude, su Vicepresidenta -que sólo quince días antes aseguró que no habría medios de comunicación para no perturbar la intimidad de la familia- y la propia ministra de Justicia, cuyo contacto delictiva con las cloacas judiciales y policiales comprobamos en las grabaciones del comisario Villarejo, que le comenta que tiene un prostíbulo clandestino para chantajear a empresarios, políticos y jueces, "información vaginal", según sus palabras, y la "querida Lola", que diría la "querida Pepa": lo celebra así: "éxito asegurado". Villarejo compartía amistad y clientela con Garzón expulsado de la carrera por prevaricación, que presume así de su intimidad con Delgado: "ésta bebe de mi copa".
La entonces fiscal añade en la grabación que conocía a fiscales y jueces del Supremo que fueron "de menores" en Colombia, que prefiere jueces "hombres, porque se les ve venir" y valora así al ahora ministro del Interior: "¿Marlaska? ¡Ese es maricón!". Ni denunció los delitos que le contaban ni los que contó. Pero en pago a la sentencia contra el PP del íntimo de Garzón y Batasuna, De Prada, clamorosamente descalificada por la Audiencia, es ministra de Justicia. Hecha a la política de contactos, su última hazaña ha sido la de contactar con la Justicia italiana para ayudar a la secuestradora Juana Rivas, también condenada por la Justicia española. Pues bien, esta fiscal que debería estar tan apartada de la Justicia como su entrañable Garzón, actúa como Notaria mayor del Reino. Ética asegurada.

Necrosánchez quiere otros 34.000 cadáveres

Compitiendo en alegría y función profesional con García Ferreras, el presidente de Funeraria PSOE explicó al de las tres capas de calzoncillos:
"Hemos empezado ayer a resignificar el Valle de los Caídos porque las 34000 víctimas de la dictadura ya descansan en paz porque el verdugo ya no descansa con ellos. A mí me parece que debe ser un lugar de justicia y de perdón, es decir, un lugar de reconciliación" (…) "La deuda no está saldada del todo. Necesitamos reparación, justicia, dignidad... apoyar e impulsar las exhumaciones para que los restos de sus familiares puedan ser sepultados como se merecen". Y la ministra de "información-vaginal-éxito-asegurado" confió a su "querida Pepa" que la "resignificación" del Valle podía tener como modelo el Museo del Holocausto. Supongo que el de Jerusalén, aunque con esta pandilla de indocumentados nunca se sabe.
Que Casado y Rivera se hayan callado tras estas declaraciones nada menos que del Presidente y la Notaria de Profanaciones del Estado no se debe sólo a que se abstuvieron o apoyaron en el Parlamento el proyecto de necrofagia guerracivilista del PSOE y sus socios comunistas y separatistas. El problema esencial de esta derecha es de orden moral, porque el día de la profanación del Valle de los Caídos Casado se limitó a hablar de la EPA, y Rivera, al día siguiente, dice que el centro es "no estar con los inhumados ni con los inhumadores". ¡Como si hubiera habido más de un inhumado o como si esperase a esos 34.000 que ahora quiere exhumar Pedro Sánchez! Por cierto, de los 34.000 cadáveres que Sánchez quiere exhumar en las urnas, la mitad al menos lucharon junto a Franco. ¿Lo creerían su verdugo?

De la la cruz del Calle a la Cruz y la Corona

Además de su incuria moral, de su falta de patriotismo y de su nula sensibilidad estética ante la profanación de la tumba de un muerto ante sus nietos, que imagino que ambos ven como modelo para tratar a sus abuelos, Casado y Rivera sientan plaza de idiotas al no ver el calado del proyecto de Sánchez. Como la Conferencia Episcopal, que ha callado a cambio de un año de silencio administrativo sobre el IBI, el PP, hijo de los dos partidos fundados por franquistas, la AP de Fraga y la UCD de Suárez, no se entera o no se quiere enterar de que detrás de Franco va la Cruz, y detrás de la Cruz, la Corona, reimpuesta por Franco como forma de Estado y que la Constitución de 1978 resignificó como la monarquía parlamentaria actual.
No sólo la Cruz del Valle, que es incompatible con la demolición de la abadía y el templo para convertirlo en un homenaje a los que fusilaban a Cristo Rey en 1936, violaban, torturaban y asesinaban a casi 8.000 monjas, curas y frailes, y a decenas de miles de católicos sólo por el hecho de serlo. Delgado y Sánchez ya han dicho que el asalto a la tumba de Franco es el primer paso para "acabar con la herencia del nacional-catolicismo". Claro que Blázquez y Osoro, que siguen canonizando mártires de la Guerra Civil tras pedir perdón "por el comportamiento de la Iglesia en el franquismo" pueden decir que se han adelantado en la execración de aquel régimen que salvó a los católicos, recristianizó España y fue ensalzado, amedallado y enaltecido por todos los papas y por todos los responsables de la Iglesia Española, sin excepción. Mientras vivió, claro. Ahora no lo conocen.

"¡Profanaréis como en el 36!"

Recomiendo al respecto el esclarecedor librito "La Iglesia reconoció a Franco. Declaraciones de la Iglesia sobre la figura de Francisco Franco y la Guerra Civil. Desde 1936 a 1975" (Ed. Producciones Armada. 2019) Si, tras leerlo, no sienten vergüenza los representantes de la Conferencia Episcopal injustamente llamada Española, porque tolera el satanismo de los curas separatistas catalanes, como antes de los curas proetarras vascos, será que la obediencia al Papa kirchneriano, que acaba de traicionar también a los mártires chinos al aceptar una iglesia subordinada al Partido Comunista, les prohíbe reconocer la palabra, el concepto y la conducta a que obligan.
Sé que, para muchos católicos, incluida la mayoría de los obispos, habrá sido humillante y mortificante ver el horrendo espectáculo necrófago de los herederos de los que destruyeron tantas vidas de ministros y fieles y el patrimonio histórico de la Iglesia entre 1936 y 1939, persecución de la que les libró Franco. Y aún se habrán sentido peor al ver la desprotección en que la Iglesia ha dejado a los monjes del Valle, que serán los próximos expulsados del futuro museo de la Checa. Quedémonos con ese admirable prior que ha salvado, solo, el respeto que la cruz del Valle debe a la Cruz.
No menos humillante, desde un punto de vista puramente político, es que sólo Vox haya alertado sobre la gravedad del proyecto de Sánchez, que forzosamente llevará a los que se proclaman herederos de los profanadores y asesinos del 36, el bloque de socialistas, comunistas y separatistas que llevó al Poder a Sánchez con la ayuda del hampa judicial, a derribar o, al menos, intentarlo, la monarquía parlamentaria. Casado y Rivera, en babia.

Franco no tiene la culpa del PSOE

El trámite es sencillo: se la declara ilegítima, por ser en buena parte producto del franquismo, para eso está la Ley de Memoria Histórica, que consiste en el derecho del Gobierno a imponer a los ciudadanos lo que deben pensar sobre la historia de nuestra nación, que tampoco será ya nación. La ministra de la "información-vaginal-éxito-asegurado", notaria de Ataúdes Sánchez, ya ha anunciado también, excitada y ojiplática tras su hazaña de ultratumba, que piensa modificar el Código Penal y prohibir cualquier tipo de elogio o disculpa del régimen franquista. Antes de que, con la complicidad de Casado y Rivera, lo hagan, que lo harán, quiero decir, como antifranquista que fui cuando estos pelanas sociatas no habían nacido, que lo mejor que hizo Franco fue, sin duda, derrotar al PSOE que declaró la guerra a media España. Como toda tarea humana, no podía ser eterna. Pero cúlpese de su maldita resurrección a los vivos, nunca al muerto. Franco es responsable de muchas cosas, unas buenas y otras malas, pero de la vuelta del PSOE guerracivilista, no.
Fuente:www.libertaddigital.com

- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/despues-de-franco-la-cruz-y-la-corona-89107/

jueves, 26 de septiembre de 2019

Carta abierta a unos jueces infames - Pio Moa

                                                                          Pio Moa

Ustedes saben perfectamente que el sujeto que aspira a profanar la tumba de Franco es un falso doctor. Es decir, que ha estafado a la universidad, a la opinión pública y a la democracia. Lo saben ustedes, entre otras cosas, porque ese  sujeto amenazó con acciones legales a quienes pusiesen en duda su doctorado, amenaza que no fue capaz de cumplir. Un estafador y profanador de tumbas, aupado además al poder por los grupos más totalitarios y separatistas, no puede gobernar una democracia sin causarle los mayores perjuicios.
Dicho Estafador se apoya en una llamada ley de memoria histórica, y ustedes saben perfectamente que esa ley es a su vez una estafa a la democracia. Porque solo en regímenes totalitarios tipo Corea del Norte se impone desde el poder a los ciudadanos la historia que deben creer.
Ustedes saben además que esa versión de la historia es falsa. Lo prueba el mero hecho de que precise imponerse desde el poder  y de  forma totalitaria, tiránica. Es una Ley de la Estafa Histórica.
Ustedes saben bien, porque es su obligación como jueces, que dicha ley amenaza las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Amenaza que el citado Profanador y su gobierno intentan desarrollar en persecución abierta a quienes defendemos la verdad de la historia.
Asimismo saben ustedes de sobra que dicha ley pretende convertir en mártires de la libertad a los asesinos, torturadores y chekistas que, abandonados por sus jefes, fueron juzgados y fusilados al terminar la guerra. Por tanto, los autores de la Ley de Estafa Histórica se solidarizan precisamente con tales “mártires de la libertad”; y, como estos antaño, tratan hoy de privar de libertad a los españoles.
Ustedes saben perfectamente que el pretexto invocado por el Estafador, de que una democracia no puede admitir  un monumento que honre a un “dictador”, es tan falso como el doctorado o la ley en que se apoya el desmán.
Ustedes saben que una institución importante de la democracia española es la monarquía, y que la misma se debe a Franco, por lo que la profanación de los restos de este es un ataque evidente a la monarquía. Y a la democracia.
Ustedes saben que Franco salvó a la Iglesia y la cultura cristiana del exterminio genocida a que la sometían aquellos “demócratas” con quienes se identifican el Profanador y su ley. El ultraje a los restos de Franco humilla así a la Iglesia y agrede de nuevo a la raíz cultural de España y de Europa. Muchos pueden fingir indiferencia, ustedes como jueces no pueden.
Ustedes saben que el paso del franquismo a la democracia se hizo en referéndum de 1976 “de la ley a la ley” por abrumadora mayoría. Es decir, se hizo DESDE el franquismo y CONTRA las pretensiones rupturistas de antifranquistas similares al Estafador. Y se hizo así porque la vasta mayoría del pueblo español tenía memoria inmediata y real del franquismo, opuesta a la  memoria-estafa que intentan implantar hoy ¡por ley!
La memoria del franquismo era entonces la de un régimen que había vencido a un Frente Popular salido de elecciones fraudulentas, el cual había asesinado al jefe de la oposición y a cientos de personas más, que se había entregado, con el oro, a Stalin, organizado las chekas y llevado a varias regiones al borde de la secesión. Después, el franquismo había mantenido a España al margen de las atrocidades de la guerra mundial, había derrotado al maquis comunista, había reconstruido el país sin depender de nadie, había vencido a un delictivo aislamiento internacional, había presidido la época de mayor desarrollo económico vivido por España antes o después y había creado una sociedad próspera y políticamente moderada. Los votantes en el referéndum de 1976  querían precisamente una democracia fundada en los logros anteriores, de ningún modo una vuelta a un viejo pasado añorado solo por demagogos irreconciliables y a menudo alucinados como el Profanador.
 Ustedes saben muy bien que ninguna democracia funciona en sociedades de miseria, grandes diferencias sociales y plagadas de odios políticos, como fue la república. Y saben que el franquismo creó las condiciones para una democracia estable y no caótica, y que por eso el pueblo decidió esa evolución. Y también por eso el Profanador y sus huestes, y los separatistas que añoran un pasado nefasto, se retratan en toda su sordidez  moral al intentar vengarse ultrajando los restos de un gran estadista.
En cambio, ¿qué debe la democracia a gentes como el Estafador y su partido? Les recordaré algunos de sus “méritos”, que no deben olvidarse. Empezaron con la gravísima ilegalidad de la expropiación de Rumasa, madre de mil corrupciones,  y con la declaración de la muerte de Montesquieu, es decir, de la independencia judicial. Esto debieran tenerlo ustedes muy en cuenta, por lo que les atañe y nos atañe a todos. La corrupción se extendió como una mancha hasta institucionalizarse en alguna región. Ese partido ofreció a la ETA la “salida política” reconociendo así sus crímenes como actos políticos, contra la Constitución y el estado de derecho. Tal medida no impidió al mencionado partido practicar el terrorismo de estado en un bandazo que no excluía el anterior. Su primera experiencia de gobierno se saldó con tres millones de parados y una grave crisis económica. Y su segunda experiencia fue peor: llegó a los cinco millones de parados, rescató a la ETA de la ruina a que la había llevado el gobierno anterior, primer gobierno que desde la transición había aplicado el estado de derecho a los etarras,  promovió los separatismos como nunca antes, reconociéndoles una soberanía práctica, promovió el islam y una inmigración salvaje, entregó ilegalmente soberanía a la burocracia de Bruselas… Por no seguir: estas son las contibuciones del partido del Estafador a la democracia, contribuciones continuadas por el partido teóricamente opositor.  Julián Besteiro, un socialista demócrata –rara avis–  reconoció que el poder de los suyos se había asentado en “un Hilamaya de falsedades”. Ese himalaya opresivo  y venenoso ha vuelto a cubrir en gran parte el clima social de España.
  Ustedes deben saber, por oficio, que no hay libertad ni democracia sin estado de derecho; y ustedes deberían ser los garantes de ese estado contra los abusos, las demagocias y las estafas de personajes como el Doctor y su partido. Ustedes debían elegir entre defender el derecho o defender a los estafadores. Ustedes han optado por defender a estos últimos,  en nombre, para más injuria, del “interés general”. El interés general de los profanadores y separatistas.  Para perpetrar el gran desmán, todos juntos han debido vulnerar la decisión popular de 1976 y las normas más básicas de la convivencia libre y civilizada. De hecho han culminado ustedes la demolición del estado y la legalidad construidos en la transición, rematando de paso a Montesquieu. Han echado ustedes sobre sus hombros una tremenda responsabilidad que no es solo política, sino histórica. Y la historia demuestra que estas infamias no suelen salir gratis a sus autores  ni, por mayor desgracia,  a las sociedades víctimas de ellas.
www.gaceta.es

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Sobre la exhumación de Franco, un punto de vista de Fernando Sánchez Dragó.


Fernando Sánchez Dragó por su oposición al franquismo cumplió dieciséis meses de cárcel y permaneció exiliado siete años.
Dice lo siguiente :
 
«¿Qué necesidad había, señor Sánchez? Dice usted, o dicen los suyos, que exhuman a Franco por respeto hacia las víctimas. Digo yo, llevándoles la contra, que profanar una tumba, quienquiera que repose en ella, es siempre, sea cual sea el argumento esgrimido, una falta de respeto.
Es curioso que para enterrar a Franco por segunda vez recurran ustedes a una estratagema digna de la persona que desentierran: gobernar por decreto sin que nada lo justifique es un recurso propio de dictadores.
Los franquistas deberían estarle agradecidos: usted ha resucitado a su líder, lo ha devuelto a la calle, a los cafés, a la primera página de los periódicos, al imaginario colectivo, a la memoria de quienes ya no lo recordaban y a la curiosidad de quienes apenas habían oído hablar de él. El culatazo puede ser de aúpa.
Se entierran los cadáveres, pero no lo que éstos simbolizan. Los ladrones de tumbas buscaban los supuestos tesoros sepultados en ellas. Su móvil, señor Sánchez, es idéntico, aunque usted no busca oro, sino seguidores. ¿De verdad cree que alguien le votará por lo que acaba de hacer?
No sea cándido. La gente vota por otras cosas. Más fácil es en este caso perder algún voto de quienes ya le votan que ganarlo entre quienes no lo hacen.
Mientras Napoleón, Lenin, Ataturk, Mao y el Tío Ho ¡menudos pájaros! siguen en sus mausoleos, la España cainita escupe sobre su historia. Si verdad es que medio país odiaba al Caudillo, no menos cierto es que el otro medio lo veneraba. Hablo del 36, porque cuarenta años más tarde, esa proporción se había roto y eran ya muchos más sus partidarios que sus detractores.
La editorial Renacimiento acaba de publicar un interesante libro escrito al empezar la guerra por una observadora australiana: Eleonora Tennant (Viaje por España). En él se lee: «La técnica comunista era casi idéntica en cada ciudad y pueblo (…). 1. Se saqueaban y quemaban las iglesias. 2. Se torturaba y asesinaba a las monjas y los curas. 3. Se saqueaban y quemaban las casas. 4. Se robaba o asesinaba (o ambos) a la gente por las siguientes razones: a) por pertenecer a la clase alta; b) por ir a la iglesias; c) por ser anticomunista o por no ser lo suficientemente pro comunista.
Esas espantosas condiciones imperaban en todos los lugares hasta que las tropas de Franco tomaron la localidad». Media España, como mínimo, lo sabía y apoyó al Caudillo.
No es memoria, señor Sánchez. Es historia. Respétela.»
Esta esta escrito por alguien que como muchos jóvenes éramos anti-franquistas y ahora desearíamos que Franco regresase y limpiara ESPAÑA de cabrones, estúpidos y ladrones como el mierda presidentucho que ni él se acaba de creer haber llegado ahí.
Cronica escrita por Fernando Sánchez Dragó.
google.com

viernes, 6 de septiembre de 2019

7 de septiembre de 1741 . Hoy hace 278 años que murió el Excmo. Sr. D. Blas de Lezo y Olavarrieta, Teniente General de la Armada española.

Estatua de D. Blas de Lezo en Madrid
Reproduzco a continuación un artículo del gran escritor D. Arturo Pérez-Reverte sobre nuestro héroe nacional, defensor de Cartagena de Indias ( Colombia ahora) , parte de las Españas, logrando vencer a la Pérfida Albión, que como siempre, quería robar lo que los españoles habian creado en América.
España y nuestro Teniente General ganaron aquella tremenda batalla, pero nuestro gran marino, murió unos meses después debido a las heridas sufridas en esa batalla.


Estatua de D. Blas de Lezo en Cartagena de Indias.

Estatua de D. Blas de Lezo en la Plaza de Colón ( Madrid )


                    El vasco que humilló a los ingleses

 Arturo Pérez-Reverte 

Hace doce años, cuando escribía La carta esférica, tuve en las manos una medalla conmemorativa, acuñada en el siglo XVIII, donde Inglaterra se atribuía una victoria que nunca ocurrió. Como lector de libros de Historia estaba acostumbrado a que los ingleses oculten sus derrotas ante los españoles -como la del vicealmirante Mathews en aguas de Tolón o la de Nelson cuando perdió el brazo en Tenerife-, pero no a que, además, se inventen victorias. Aquella pieza llevaba la inscripción, en inglés: El orgullo de España humillado por el almirante Vernon; y en el reverso: Auténtico héroe británico, tomó Cartagena -Cartagena de Indias, en la actual Colombia- en abril de 1741. En la medalla había grabadas dos figuras. Una, erguida y victoriosa, era la del almirante Vernon. La otra, arrodillada e implorante, se identificaba como Don Blass y aludía al almirante español Blas de Lezo: un marino vasco de Pasajes encargado de la defensa de la ciudad. La escena contenía dos inexactitudes. Una era que Vernon no sólo no tomó Cartagena, sino que se retiró de allí tras recibir las suyas y las del pulpo. La otra consistía en que Blas de Lezo nunca habría podido postrarse, tender la mano implorante ni mirar desde abajo de esa manera, pues su pata de palo tenía poco juego de rodilla: había perdido una pierna a los 17 años en el combate naval de Vélez Málaga, un ojo tres años después en Tolón, y el brazo derecho en otro de los muchos combates navales que libró a lo largo de su vida. Aunque la mayor inexactitud de la medalla fue representarlo humillado, pues Don Blass no lo hizo nunca ante nadie. Sus compañeros de la Real Armada lo llamaban Medio hombre, por lo que quedaba de él; pero los cojones siempre los tuvo intactos y en su sitio. Como los del caballo de Espartero.


La vida de ese pasaitarra -mucho me sorprendería que figure en los libros escolares vascos, aunque todo puede ser- parece una novela de aventuras: combates navales, naufragios, abordajes, desembarcos. Luchó contra los holandeses, contra los ingleses, contra los piratas del Caribe y contra los berberiscos. En cierta ocasión, cercado por los angloholandeses, tuvo que incendiar varios de sus propios barcos para abrirse paso a través del fuego, a cañonazos. En sólo dos años, siendo capitán de fragata, hizo once presas de barcos de guerra enemigos, todos mayores de veinte cañones, entre ellos el navío inglés Stanhope. En los mares americanos capturó otros seis barcos de guerra, mercantes aparte. También rescató de Génova un botín secuestrado de dos millones de pesos, y participó en la toma de Orán y en el posterior socorro de la ciudad. Después de ésas y otras muchas empresas, nombrado comandante general del apostadero naval de Cartagena de Indias, a los 54 años, y tras rechazar dos anteriores tentativas inglesas contra la ciudad, hizo frente a la fuerza de desembarco del almirante Vernon: 36 navíos de línea, 12 fragatas y varios brulotes y bombardas, 100 barcos de transporte y 39.000 hombres. Que se dice pronto.

He visto dos retratos de Edward Vernon, y en ambos -uno, pintado por Gainsborough- tiene aspecto de inglés relamido, arrogante y chulito. Con esa vitola y esa cara, uno se explica que vendiera la piel antes de cazar el oso, haciendo acuñar por anticipado las medallas conmemorativas de la hazaña que estaba dispuesto a realizar. Pese a que a esas alturas de las guerras con España todos los marinos súbditos de Su Graciosa sabían cómo las gastaba Don Blass, el cantamañanas del almirante inglés dio la victoria por segura. Sabía que tras los muros de Cartagena, descuidados y medio en ruinas, sólo había un millar de soldados españoles, 300 milicianos, dos compañías de negros libres y 600 auxiliares indios armados con arcos y flechas. Así que bombardeó, desembarcó y se puso a la faena. Pero Medio hombre, fiel a lo que era, se defendió palmo a palmo, fuerte a fuerte, trinchera a trinchera, y los navíos bajo su mando se batieron como fieras protegiendo la entrada del puerto. Vendiendo carísimo el pellejo, bajo las bombas, volando los fuertes que debían abandonar y hundiendo barcos para obstruir cada paso, los españoles fueron replegándose hasta el recinto de la ciudad, donde resistieron todos los asaltos, con Blas de Lezo personándose a cada instante en un lugar y en otro, firme como una roca. Y al fin, tras arrojar 6.000 bombas y 18.000 balas de cañón sobre Cartagena y perder seis navíos y nueve mil hombres, incapaces de quebrar la resistencia, los ingleses se retiraron con el rabo entre las piernas, y el amigo Vernon se metió las medallas acuñadas en el ojete.

Blas de Lezo murió pocos meses después, a resultas de los muchos sufrimientos y las heridas del asedio, y el rey lo hizo marqués a título póstumo. Creo haberles dicho que era vasco. De Pasajes, hoy Pasaia. A tiro de piedra de San Sebastián. O sea, Donosti. Pues eso.

Arturo Pérez-Reverte