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domingo, 21 de noviembre de 2021

Muere a los 80 años el filósofo Antonio Escohotado, el gran defensor de las drogas y la libertad


 

Un año antes de morir, Antonio Escohotado, se hizo pasar por su propio fantasma. Se vistió con una enorme camisa blanca, que flotaba sobre su esqueleto de alambre, y que le daba cierto aire de hospitalizado en manicomio, o de filoso griego, o de espectro adlib, y se encerró en una cabaña en la isla de Ibiza.

Al parecer tenía cosas importantes que hacer antes de morir, como estudiar la fonética noruega, o la geología de Islandia: "Veo a otros viejos de mi edad intentando evitar, o saber, lo inevitable, y me da pena y me da orgullo. Pena de ellos y orgullo de haber llegado a mi situación, donde prestarle atención a la fonética noruega y a la geología de Islandia, es lo único que me permite sentir lo previo, es decir, si la vida se despide, yo me despido antes. ¿tú pataleas ante lo inevitable? Yo no".

La última clase del profesor de filosofía terminó esta madrugada a las 7.30 de la mañana con una última lección, que el saber no sólo no ocupa lugar, sino que también devora la materia, convirtiéndose en una escuálida estatua de mármol, a la que se le leían las venas como garabatos en un pergamino.

Durante nueve meses su cadáver jugó conmigo al ajedrez y me hizo declaraciones. Jugábamos a que yo era Thomas De Quincey y él era Kant. Y te contaba lo que había aprendido ese día, y qué le había hecho cambiar de idea en estos tiempos en los que "parece que muchos han vendido al mundo a confirmar", y qué era en realidad a lo que él había decido consagrar toda su vida. "La curiosidad, joder, tiene unos placeres muy gordos. Por favor, Ricardo. Me amplía el alma. Me da la sensación de que soy más. Porque soy menos Antonio Escohotado Espinosa y soy más mundo. Soy más realidad. Me da la sensación de que con eso hago la muerte más benévola".

Antonio hablaba desde la nube de humo de un cigarrillo, tras la que parecía que en cualquier momento iba a desaparecer como la bruja malvada del oeste, dejando tras de sí la camisa blanca y su anillo rojo. Uno que le regaló su madre, procedente de una extraña veta de Brasil, donde pasó buena parte de su infancia. Uno que perdió en una playa de Ibiza, donde pasó buena parte de su madurez, haciendo la revolución sexual y traficando con drogas, y que semanas después recuperó en un bar en el dedo de otra mujer.

Cuenta que al volver de Brasil quiso entrar en la cantera del Real Madrid, pero que su padre, el periodista Román Escohotado, le quitó la idea de la cabeza. Este verano, poco antes de su 80 cumpleaños, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se plantó en la isla burlando el espacio-tiempo para traerle una camiseta con la que posó con su nombre a la espalda. Sin embargo, Antonio le pidió una pistola para suicidarse, como le pedía a todos los que íbamos a verle.

La cabaña se convirtió en una especie de cripta a la que empezaron a peregrinar periodistas, profesores universitarios, youtubers y, hasta donde yo sé,cocteleros italianos, actrices, traductores de Naciones Unidas, políticos, vendedores de armas, traficantes de droga, constructores, hoteleros, vulcanólogos, masajistas, pilotos aéreos, rastreadores Covid, yonquis buscando recetas, científicos buscando contrastar tesis inventadas, y desconocidos buscando cosas más sencillas, como milagros por imposición de palabra, o un corazón, o valor, o volver Kansas, o un cerebro para ilustrar el espantapájaros que habitan.

Antonio se hizo comunista en la universidad. Boicoteaba las clases de Manuel Fraga. "Qué vergüenza, por dios, perdóneme don Manuel", decía hace pocos días. Corrió delante de los grises, pero de verdad. La ex alcaldesa de Madrid Manuela Carmena aún le llamaba jefe. Un día se plantó en París para tratar de entrar en el Vietcong, pero le rechazaron. Y acabó sacándose una oposición al Instituto de Crédito Oficial, que no trató en abandonar para irse a vivir a la isla de Ibiza a: "Hacer la revolución sexual, a mi juicio la única revolución válida, duradera y justa. Fue muy satisfactorio poder contribuir porque era el tipo de revolución que se hacía con absoluto placer".

En su obra Mi Ibiza privada repasa los 14 años en los que vivió en la isla, en los que se convirtió en narcotraficante y traductor. La segunda la practicaba en pelotas en la playa, armado con un magnetofón, mientras traducía directamente del inglés al castellano las obras de Newton, Hobbes, Jefferson, Bakunin, y cualquier cosa que le mandaran las grandes editoriales del momento, como Tusquets o Anagrama. "Puedo mejorar un libro malo durante su traducción. Lo hice con Patty Smith, por ejemplo. Me comentaba siempre Jorge Herralde, una cosa es Patty Smith en inglés y la otra pasada por Escohotado. Muy amable Jorge".

Por la otra acabó en la cárcel por "una memez", dice. O por "una trampa", dice también. De la policía y de la mafia corso marsellesa. Durante sus años en la isla había utilizado su cuerpo como "cobaya de la humanidad", anotando los efectos que producían toda clase de sustancias estupefacientes. Y el resultado, Historia general de las drogas, su obra maestra, un referente literario para consumidores, psiquiatras y farmacéuticos, lo redactó en prisión, y el manuscrito se lo mandó a Sánchez Dragó.

Antonio Escohotado con su familia en la isla de Ibiza.
Antonio Escohotado con su familia en la isla de Ibiza.

Antonio se hizo famoso en los ochenta visitando en la tele La Clave de Balbín, convirtiéndose en el primer español políticamente incorrecto, cuando todavía no existía lo políticamente incorrecto, con greatest hits que repetiría a lo largo de toda su vida como: "Apología significa que uno toma algo como incondicionadamente bueno. Las drogas no son ni incondicionadamente buenas ni incondicionadamente malas". Y también: "Uno fundamentalmente se muere de ignorancia". E incluso: "Señora, a usted le está tomando el pelo su hijo de una forma ignominiosa. Usted es mucho más dependiente de sus medicinas que su hijo de la supuesta heroína o cocaína".

Antonio niega que él defendiera alguna vez las drogas. Defendía "la libertad de tomarlas o no tomarlas". Por este tema se enfrentó públicamente a las madres contra la droga, a Maradona, y el Gobierno de Menem llegó a pedir su extradición a Argentina por hacer apología; mientras el profesor de Filosofía de la Uned pasaba de las drogas a la metafísica, de las letras a las ciencias, y abundaba en la materia y el origen del universo, que desembocó en obras como Caos y orden, y Realidad y sustancia. Paso previo a otra de sus grandes obras, la trilogía de Los enemigos del comercio, cuyas reediciones siguieron llegando a kilos a la cabaña, convirtiéndose en aislante literario entre las paredes y el invierno ibicenco.

Hasta el último día de su vida, Antonio echó mano de su vademecun farmacéutico legal e ilegal. Tratando de no perder el tiempo: "Muchos jóvenes encuentran dificultad en amar algo (...) Para aventurarse y ganarse la vida hay que hacerse útil, y eso todavía les interesa menos, porque no han aprendido a no perder el tiempo, querido amigo. Esta es la tragedia contemporánea". Rajando de la política actual con breves vídeos que colgaba, cada vez con menos frecuencia, para sus 100.000 seguidores en Youtube: "La extrema derecha no existe, es un camelo, un 'camelazo', un fantasma inventado por la extrema izquierda". O de lo políticamente correcto: "Es el mundo de la mentira. Que sea lo que yo querría que debiera ser. Pero para qué, si eso no sirve para nada. Enmendarle la plana a la naturaleza, tú, que eres un analfabeto. Pero esto en nombre de qué. Es acojonante".

Antonio Escohotado con el periodista Ricardo F. Colmenero, autor de 'Los penúltimos días de Escohotado'.
Antonio Escohotado con el periodista Ricardo F. Colmenero, autor de 'Los penúltimos días de Escohotado'.

Tres mujeres, siete hijos, 25 libros y más de 200 sustancias estupefacientes después, el filósofo transita hacia un lugar en el que el alma y la materia se entremezclan, y en el cinco meses después de su publicación, por fin puede dar respuesta al final de 'Los penúltimos días de Escohotado" (La Esfera):

-¿Dónde te ves dentro de cien años? - le pregunté.

-En ninguna parte, afortunadamente, espero dormirme y no despertar. Si despertase me alegraré mucho de estar con mi hijo y mis padres, a quienes tanto quiero, todavía. No tengo ningún miedo al infierno, creo que temerlo es propio de personas todavía más culpables. Yo me culpo de haber matado una rata aquí, en los años setenta.

-¡Qué dices!

-Un espléndido animal. No quería matarlo, pero insistieron mi mujer y mis hijos. Me culpo de eso, sí.

-¿Cuánto hace,dices?

-La tira.

-Pero hombre, ¿te acuerdas ahora de la rata que mataste hace tanto?

-Lo recuerdo, y me remuerde la conciencia.

-No es verdad.

-Es verdad. Me remuerde la conciencia haber matado aquel pobre animal a escobazos.

-Pero Antonio, si te acabas de comer una langosta.

-Me duele mandar matar a la langosta que nos comimos. Ha llegado un momento en el que la vida es una unidad inseparable.

-Bueno, en el fondo la langosta vive dentro de ti.

-Sí, vive dentro de mí, y supongo que nos respetamos ambos de alguna manera. Pero convertirla en base de la caldereta no me remuerde como aquella gran rata.

-Joder.

-Hace muchos años me digo uf, cuando la parca aparezca será diciendo «¿qué hiciste con la rata?».

-Me sorprendería menos que se te apareciese la parca que te preguntase por la rata.

-Muchacho, soy un chalao, no te olvides. Soy muy consciente de que soy un chalao.

Fuente:www.elmundo.es


Antonio Escohotado. Artículos en Libertad Digital

Antonio Escohotado

Artículos en Libertad Digital

 

Fallece el filósofo D. Antonio Escohotado a los 80 años.


 

La biblioteca de... Antonio Escohotado -

https://tv.libertaddigital.com/videos/2016-07-15/1-6057217.html 

Antonio Escohotado, entrevistado por Federico Jiménez Losantos (Parte 3)

https://www.clublibertaddigital.com/ideas/sala-lectura/2017-02-16/antonio-escohotado-entrevistado-por-federico-jimenez-losantos-parte-3-6059848.html 

Antonio Escohotado, entrevistado por Federico Jiménez Losantos (Parte 2)

https://www.clublibertaddigital.com/ideas/sala-lectura/2017-02-09/antonio-escohotado-entrevistado-por-federico-jimenez-losantos-parte-2-6059752.html 

 

Antonio Escohotado, entrevistado por Federico Jiménez Losantos (Parte 1)

https://www.clublibertaddigital.com/ideas/sala-lectura/2017-02-02/antonio-escohotado-entrevistado-por-federico-jimenez-losantos-parte-1-6059676.html 

 

Antonio Escohotado, el hombre que mecía la vida - Yanire Guillén


 

… nunca vamos a hacer algo más bonito que reproducirnos. Mi vida está centrada en la obra que decidí hacer, pero reconozco que mis hijos valen mucho más que mi obra. Su mera existencia, la posibilidad de que tengan hijos, de que algunos de ellos, o muchos, sean grandes hombres.

Posiblemente sean las palabras de Antonio que más me han conmovido. El intelectual hecho padre.

De Escohotado lo hemos leído todo. Lo complejo, lo divulgativo, lo humano y lo divino. Lo descatalogado y lo nuevo. Gracias a su hijo Jorge, que dedicó los últimos años de la vida de su padre a rescatar textos, conferencias, entrevistas. A editar sus libros antiguos y nuevos. Jorge nos trajo a su padre al mundo de todos, el de los seres normales que nos arrastramos por la modernidad. Escohotado no cayó en el olvido, como sucede con casi todos nuestros grandes sabios contemporáneos, porque decidió salir de su estudio, de su refugio en Galapagar y en Ibiza, para participar en debates, congresos y conferencias, ya en una evidente senectud. Había que estar allí para percatarse de que el alma de Antonio lo llenaba todo. Su paz interior, su sabiduría, su paciencia… su luz. Esa lentitud que dan los años y que Escohotado acompasaba como una orquesta sinfónica para que cada palabra de sus respuestas fueran dignas de un ser elevado. Una melodía perfecta que perforaba el corazón y la mente.

Yo conocí a Escohotado el hombre, el padre, el amigo. En una ocasión me preguntó por ese destello triste de mi rostro. No hizo falta que yo dijera nada. Me puso una mano en el hombro y sentí su cuerpo etéreo; su consejo (que me guardo); su mirada dulce y compasiva fueron suficientes para resucitarme aquella tarde -"La ternura es la médula de mis huesos"-.

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Él no era creyente, pero obraba espiritualidad por la fuerza de su psique. Jamás he visto un alma igual. "Mírame, soy un espectro", me dijo la última vez que le vi. "Un espectro hermoso", le respondí. Y luego me pidió un café.

Antonio luchaba contra un abatimiento físico que jamás traspasó su mente. Lúcido y entregado al estudio hasta el final. "Todo lo que he deseado en la vida es conocer, aprender, pensar. Quién no cambia de idea nunca, está muerto".

Su contribución al conocimiento de las drogas es la más reconocida. Un día le pregunté si en sus "excursiones psíquicas" había encontrado una verdad absoluta. Esto me respondió: "Pues sí, diría que más de una vez. Sobre todo en una actividad muy concreta, la del saber. O sea, quitarle el velo de ignorancia que las cosas llevan puestas antes de que nosotros nos pongamos a investigarlas. Esto puede considerarse incondicional y, por lo tanto, absoluto. Date cuenta que "absoluto" viene de "absuelto". De qué está absuelto lo absoluto, pues de demostrarse a sí mismo."

Sobre el hogar y la placidez, Escohotado recordaba con melancolía, la cual circunscribía al ámbito más privado del ser humano, su época en Ibiza. La creación de Amnesia. La cárcel. No se arrepentía de nada salvo de haber dejado a su familia sola durante ese tiempo. Pero desarrolló un amor por lo rural, entorno en el que vivió plácidamente sus últimos años: "Yo hablo de los placeres que son específicamente rurales. Mucho monte a tu alrededor, muy poca presencia humana y sacándote las castañas del fuego con cierta incomodidad; pero al tiempo lo que se consigue es una luz inusualmente cálida. Una chimenea en el campo es algo especialmente hermoso. Me gusta el campo porque siempre que sales hay algo nuevo, está vivo. Y también me reconforta el interior de las casas; fuera hay intemperie y el ambiente dentro de casa se torna deliciosamente acogedor. La vida rural hoy en día puede ser una aventura de retirada. De disfrute de esos placeres. Una bocanada de salud en términos orgánicos."

Desfloró la guerra de los sexos volviendo a publicar Rameras y esposas. Y sentenció un día que dedicaría el resto de su vida a contar cómo nos han enfrentados a hombres y mujeres de manera vil. Qué falta nos vas a hacer, Antonio, para los enfrentamientos que están por venir.

Escohotadismo significa vida entregada al estudio, a la práctica del hedonismo con buen espíritu y del estoicismo por autorregulación. Eso de que no hay libertad sin responsabilidad. Es una descripción de una servidora, a la que Escohotado confirmó no ponerle ni quitarle una coma. Tomadla y bebed de ella como caballeros recién ordenados para la lealtad eterna.

Siento la pena de su familia, su hija Paula es muy joven aún. Siento la pérdida de sus pupilos. Siento el horror de quedarnos sin sabios en un mundo oscuro. Pero también puedo escuchar el eco de su voz, nítida y sobrecogedora. Su Filosofía será escuela, lo sé. Se hará justicia al hombre que la academia española le negó todo. No le hará falta. Deja un legado incomparable. Un asidero en el camino de este último cuarto de siglo donde estábamos huérfanos. No será en vano una vida dedicada al saber y al buen vivir. Seremos dignos herederos.

Fuente:libertaddigital.com

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Escohotado, un pensador en las afueras - Santiago Navajas


 

Para hacerle una entrevista visité a Antonio Escohotado en su casa en las afueras de Madrid. Escohotado siempre fue un pensador en las afueras. En las afueras del rebaño intelectual, de las modas ideológicas, y el statu quo académico. Un pensador en libertad para la libertad. Una rara avis en el mundo intelectual español, en el que las tribunas se suelen usar como púlpitos y se tiene más querencia por el calor del pesebre que la dureza del cadalso. En el espíritu de Escohotado convivían la austeridad en el estudio del monje medieval con la celebración epicúrea de Síbaris. Estajanovista del trabajo intelectual y libertino ilustrado, Escohotado le hacía un corte de mangas a los autoritarios de todas los regímenes.

Contaba Hayek como en una ocasión saludó en una reunión social a un Churchill completamente borracho que, sin embargo, a los diez minutos fue capaz de dar el mejor discurso que jamás había oído. Con Escohotado me sucedió algo parecido, con menor intensidad alcohólica pero idéntica admiración intelectual. Tenía que presentarlo en una charla que iba a impartir en Sevilla, pero antes, me comentó, teníamos que bebernos un calvados. Con lo que allí estábamos en un taxi a las siete de la tarde buscando por toda Sevilla un pub donde tuvieran el aguardiente francés. Tras visitar tres o cuatro, y no encontrar la espiritual bebida con la que energizar nuestros materiales cuerpos, nos tuvimos que conformar con un Johnny Walker etiqueta negra. Suficientemente afinados pudimos al fin presentarnos ante el aula aglomerada, ante la cual Escohotado con esa gracia y esa profundidad que en tierra hispalense están acostumbrados en figuras como Curro Romero y Camarón.

Levanto la vista y en mi estantería destacan los dos últimos libros publicado por Escohotado, Hitos del sentido y La forja de la gloria. El primero, un viaje por los fundamentos históricos de nuestra mente contemporánea de la mano de Pitágoras, Demócrito y Aristóteles. El segundo, recién publicado, una crónica de los avatares del Real Madrid realizada por alguien que es capaz de ver el signo de los tiempos en la cotidianidad y lo excepcional de lo común. Donde otros sólo ven 22 tipos corriendo detrás de una pelota, y otros se conforman con un entretenimiento banal y sectario, Escohotado tiene la profundidad de ir más allá de los fenómenos para apreciar tras el capricho y la arbitrariedad, lo universal. Sólo él era capaz de describir a Internet como el nous poietikós o intelecto agente de Aristóteles.

Incasable e insobornable cosmopolita, contra caopolitas y paletos de la tribu, Escohotado podría ser un personaje en una novela de Jünger o Thomas Mann representando al heredero de una tradición racionalista conocedora de los límites de la razón y abierta a los milagros de la experiencia tanto material como mística. Su amistad con el comercio simbolizaba su compromiso con la aventura del conocimiento, la amistad y la cordialidad civil, y la tolerancia no exenta de crítica mordaz. Quien te respeta te hará sufrir, ya que ofenderá tus creencias más dogmáticas, tus sesgos más secretos y sus cariños más fosilizados. Como Virgilio con Dante, Escohotado nos muestra el camino hacia el cielo del pensamiento con perspectiva de imparcialidad sin ahorrarnos ninguna de las espinas del esfuerzo, el sacrificio y la visión lúcida que derriba mitos tóxicos y fulmina dogmas autoritarios.

Al revés del cada vez más habitual gurú de la autoayuda, del coach de la autosatisfacción, del timador que con un sentimentalismo de opereta vende la mercancía averiada del simulacro de misticismo de supermercado, la vida y la obra de Antonio Escohotado son un caso superlativo de ejemplaridad privada y pública, de cómo transitar por la vida como un viaje a través de la cárcel y el Trópico, los seminarios académicos en Madrid y las veladas de vino, amor y rosas en Ibiza, apostándolo todo a esa autenticidad comprometida que fue el sello de las relaciones personales y las descubrimientos intelectuales de Antonio Escohotado. Cabe brindar en la hora de su muerte con una copa de calvados, mientras se relee alguna de sus obras y se escucha a Camarón.

"sólo me quedé,

 

desamparao,


y sin calor de nadie,


fatigas pasé."

 

                                                    Fuenete.www.libertaddigital.com

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Muere el filósofo Antonio Escohotado a los 80 años


El filósofo Antonio Escohotado ha fallecido este domingo a los 80 años en Ibiza. Allí se mudó en la década de los 70 y volvió a la isla en junio de 2020 cuando ya se encontraba enfermo. Tras varios meses conviviendo con la enfermedad, esta mañana entorno a las 7.30 horas ha fallecido en la Policlínica del Rosario de la isla balear "arropado" por su familia que había llegado a visitarle en los últimos días.

"Descanso en paz arropado por mi familia", señala una publicación del filósofo en su cuenta de Twitter, manejada por su hijo.

Escohotado, nacido el 5 de julio de 1941 en Madrid, escribió más de una veintena de obras de una gran variedad de campos, aunque principalmente se centró en escribir sobre el derecho, la filosofía y la sociología. Entre sus obras destaca Historia general de las drogas, Los enemigos del comercio, Caos y Orden, Hitos del sentido: Notas sobre la Grecia arcaica y clásica, o Aprendiendo de las drogas: usos y abusos, prejuicios y desafíos.

Thank you for watching

El filósofo y traductor de pensadores como Hegel, Hobbes, Newton, Jefferson o Bakunin colaboraba con Libertad Digital desde hace una década con columnas de actualidad política y de deporte. En varias ocasiones le visitamos en su residencia de las afueras de Madrid para dar cuenta de su biblioteca o charlar sobre comunismo. Precisamente se sonreía, con ese punto de ironía blanca que él tenía, casi infantil, cuando nos contaba que había abordado los dos temas tabú del siglo XX, las drogas y el comunismo.

Fumador de un cigarrillo tras otro, poco comedor, y vividor de noche.

Sobre su Historia general de las drogas (1989) siempre comentaba que era la herencia económica que dejaría a sus hijos, y es que es un libro superventas en todo el mundo. La universidad, como a muchos otros, le negó el reconocimiento merecido. Su nevera, donde conservaba sus pócimas, era su secreto mejor guardado. Mantenía correspondencia con químicos de todo el mundo porque nunca dejó de investigar en este campo.

Fuente.www.libertaddigital.com

Escohotado ha muerto en la isla donde se había retirado durante la pandemia, una especie de cierre de círculo vital. Vivía solo, le atendían una modesta casa y recibía la visita de amigos y familiares. En ese lugar abrió la mítica discoteca Amnesia y le dedicó uno de sus últimos libros Mi Ibiza privada.

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