"Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad, acabará sin igualdad ni libertad." Milton Friedman
En estos momentos de incertidumbre política y económica , cuando el estado a traves del gobierno y otras instituciones interviene cada vez más en la vida de los individuos , restringiendo su libertad día a día en aras de un supuesto " bien común" , queremos contribuir desde este blog a difundir los principios del liberalismo , cada vez más necesarios para conservar la libertad y la iniciativa como ciudadanos.
domingo, 10 de noviembre de 2013
Feldstein: "Los planes de estímulo no relanzan el crecimiento, pero sí la deuda"
El presidente honorario del National Bureau of Economic Research comenzó hablando de EEUU. Feldstein subrayó la necesidad de "recuperar el crecimiento económico y reducir el déficit público. Ahora mismo, esta recuperación está siendo atípica, ya que el desempleo sigue en niveles demasiado altos".
martes, 27 de agosto de 2013
¡Que no se apague la llama liberal! - Percival Manglano
El último barómetro del CIS preguntaba a los españoles cómo se definen en política. La respuesta más común -"No sabe" aparte- es "Socialista" con un 13,4% del total.
La siguiente respuesta más habitual es "Liberal" con un 12,6% de las respuestas. Es una proporción sorprendentemente alta, superior a las demás corrientes del centro-derecha español (aún admitiendo que algún liberal se identifique más con la izquierda española del siglo XIX que con la derecha del siglo XXI); los conservadores son el 11,1% de los encuestados por el CIS y los democristianos el 4,3%.
La alta proporción es sorprendente dado el escaso apego liberal del actual Gobierno de la Nación. Ni es un Gobierno liberal, ni pretende serlo. Ejemplos de ello son los siguientes: las múltiples y desproporcionadas subidas de impuestos; una reducción escasa del tamaño del Estado (tanto nacional como autonómico); pasar de amenazar con intervenir a las comunidades autónomas díscolas a aprobar un déficit a la carta que les otorga más margen de déficit; la explosión de la deuda pública que supera ya el 90% del PIB; las limitadas iniciativas de regeneración democrática y de rendición de cuentas de los políticos ante los españoles; las escasa voluntad desreguladora y de simplificación administrativa; los miles de millones de euros de los contribuyentes utilizados para salvar a empresas privadas (sobretodo, cajas de ahorro); y la posición contraria a reducir el presupuesto europeo y, en particular, el de la política agraria común.
Por supuesto que hay excepciones como son las leyes de Unidad de Mercado o de Colegios Profesionales. Bienvenidas sean en términos liberales. Pero aún están en tramitación por lo que juzgar su impacto sería prematuro y su relevancia es menor comparada con la de los ejemplos anteriores.
A las iniciativas intervencionistas del Gobierno se ha sumado el destierro del término "liberal" de su lenguaje. Otro tanto ha ocurrido en el PP. El discurso público oficial se basa en "hacer lo que hay que hacer," evitando las etiquetas ideológicas. El pragmatismo se impone frente al supuesto dogmatismo de los "principios y valores." Ya no mola ser liberal dentro del PP. De hecho, serlo se considera un obstáculo para la promoción política.
Todo esto ha puesto a la defensiva a los liberales del PP. El perfil bajo se ha impuesto entre los más destacados, con la evidente excepción de Esperanza Aguirre. Hace unos meses, un cargo electo otrora liberal me preguntaba si podía evitar presentar en público un escrito liberal que le habían encargado.
Esta semana comienza el curso político 2013-2014. El gran desafío al que se enfrenta el liberalismo español en este año es evitar ser barrido de la escena política. El viento arrecia y la llama liberal se agita violentamente. O se cuida o se apagará.
¿Qué deben hacer los liberales en estas circunstancias? Yo no tengo ninguna duda al respecto: no callarse y seguir defendiendo sus ideas allá donde tengan ocasión de hacerlo, en particular, dentro del PP. No caigamos en el fatalismo. No pensemos que el PP ha abandonado para siempre su vertiente liberal.
El PP sigue siendo el partido político que agrupa y representa a un mayor número de ese 12,6% de españoles liberales que señala el CIS. Su bandera quizá no ondee ahora en los despachos más amplios del partido, pero las ideas no pueden rendirse ante las circunstancias pasajeras del poder. Las personas pasan; las ideas –si se lucha por ellas- permanecen.
Hagámonos escuchar; planteemos alternativas; suscitemos debates en los que salgan a relucir nuestros argumentos liberales. Luchemos por que ese 12,6% de españoles se sienta representando por el partido que mejor puede hacerlo. La convención del PP prevista para octubre de este año será una buena ocasión para hacerse escuchar, tanto en su celebración como en su preparación en las sedes locales del PP.
Defender ideas y políticas alternativas a las actuales no es ser desleal; es ofrecer opciones. La lealtad jamás debe entenderse como la capacidad para dejar de pensar por uno mismo.
El PP ha sido históricamente (aunque no sólo) un partido liberal. Si deja de serlo, dejará de ser el PP. La defensa de su esencia liberal es el mayor servicio que podamos prestar a sus 35 años de historia.
¡Que no se apague la llama liberal!
La siguiente respuesta más habitual es "Liberal" con un 12,6% de las respuestas. Es una proporción sorprendentemente alta, superior a las demás corrientes del centro-derecha español (aún admitiendo que algún liberal se identifique más con la izquierda española del siglo XIX que con la derecha del siglo XXI); los conservadores son el 11,1% de los encuestados por el CIS y los democristianos el 4,3%.
La alta proporción es sorprendente dado el escaso apego liberal del actual Gobierno de la Nación. Ni es un Gobierno liberal, ni pretende serlo. Ejemplos de ello son los siguientes: las múltiples y desproporcionadas subidas de impuestos; una reducción escasa del tamaño del Estado (tanto nacional como autonómico); pasar de amenazar con intervenir a las comunidades autónomas díscolas a aprobar un déficit a la carta que les otorga más margen de déficit; la explosión de la deuda pública que supera ya el 90% del PIB; las limitadas iniciativas de regeneración democrática y de rendición de cuentas de los políticos ante los españoles; las escasa voluntad desreguladora y de simplificación administrativa; los miles de millones de euros de los contribuyentes utilizados para salvar a empresas privadas (sobretodo, cajas de ahorro); y la posición contraria a reducir el presupuesto europeo y, en particular, el de la política agraria común.
Por supuesto que hay excepciones como son las leyes de Unidad de Mercado o de Colegios Profesionales. Bienvenidas sean en términos liberales. Pero aún están en tramitación por lo que juzgar su impacto sería prematuro y su relevancia es menor comparada con la de los ejemplos anteriores.
A las iniciativas intervencionistas del Gobierno se ha sumado el destierro del término "liberal" de su lenguaje. Otro tanto ha ocurrido en el PP. El discurso público oficial se basa en "hacer lo que hay que hacer," evitando las etiquetas ideológicas. El pragmatismo se impone frente al supuesto dogmatismo de los "principios y valores." Ya no mola ser liberal dentro del PP. De hecho, serlo se considera un obstáculo para la promoción política.
Todo esto ha puesto a la defensiva a los liberales del PP. El perfil bajo se ha impuesto entre los más destacados, con la evidente excepción de Esperanza Aguirre. Hace unos meses, un cargo electo otrora liberal me preguntaba si podía evitar presentar en público un escrito liberal que le habían encargado.
Esta semana comienza el curso político 2013-2014. El gran desafío al que se enfrenta el liberalismo español en este año es evitar ser barrido de la escena política. El viento arrecia y la llama liberal se agita violentamente. O se cuida o se apagará.
¿Qué deben hacer los liberales en estas circunstancias? Yo no tengo ninguna duda al respecto: no callarse y seguir defendiendo sus ideas allá donde tengan ocasión de hacerlo, en particular, dentro del PP. No caigamos en el fatalismo. No pensemos que el PP ha abandonado para siempre su vertiente liberal.
El PP sigue siendo el partido político que agrupa y representa a un mayor número de ese 12,6% de españoles liberales que señala el CIS. Su bandera quizá no ondee ahora en los despachos más amplios del partido, pero las ideas no pueden rendirse ante las circunstancias pasajeras del poder. Las personas pasan; las ideas –si se lucha por ellas- permanecen.
Hagámonos escuchar; planteemos alternativas; suscitemos debates en los que salgan a relucir nuestros argumentos liberales. Luchemos por que ese 12,6% de españoles se sienta representando por el partido que mejor puede hacerlo. La convención del PP prevista para octubre de este año será una buena ocasión para hacerse escuchar, tanto en su celebración como en su preparación en las sedes locales del PP.
Defender ideas y políticas alternativas a las actuales no es ser desleal; es ofrecer opciones. La lealtad jamás debe entenderse como la capacidad para dejar de pensar por uno mismo.
El PP ha sido históricamente (aunque no sólo) un partido liberal. Si deja de serlo, dejará de ser el PP. La defensa de su esencia liberal es el mayor servicio que podamos prestar a sus 35 años de historia.
¡Que no se apague la llama liberal!
sábado, 8 de junio de 2013
Anthony de Jasay: "El igualitarismo es la nueva religión de Europa"
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ
La Fundación Rafael del Pino organizó el pasado lunes una conferencia magistral titulada Del Estado cristiano al Estado secular… y su religión.
El ponente era un invitado de lujo: Anthony de Jasay. Considerado por
muchos el filósofo liberal vivo más importante del mundo, este húngaro
nacido en 1925 y residente en Francia ha escrito con brillantez desde
hace décadas en defensa de la economía de mercado. De Jasay se ha
reunido con Libre Mercado para hablar de la situación económica de Europa y del reto que supone lo que él llama el "culto al igualitarismo".
Pregunta: Usted ha explicado en varias ocasiones que el culto al igualitarismo se ha convertido en la nueva Religión de los Estados europeos.
Respuesta: Es que se ha producido una sustitución del cristianismo por el igualitarismo. Antaño, el cristianismo era una Religión de Estado en Europa. Desde el siglo XVIII, esta relación empezó a decaer, lo que acabó separando formalmente el Estado y la Religión. Gradualmente, eso sí, el igualitarismo se ha convertido en la nueva religión de Estado europea.
En el siglo XXI, el poder depende de los votos. Si miramos atrás en la Historia vemos que esto no era así, que el poder se heredaba y permanecía concentrado en unas pocas dinastías. Ahora vivimos el extremo opuesto, los votantes tienen el poder absoluto. Por eso, cualquier persona que quiere obtener y retener el poder tiene que tener en cuenta esa lógica. Conscientes de eso, los políticos promueven el igualitarismo, pues les resulta muy útil a la hora de triunfar electoralmente.
Esto explicaría el continuo juego de la "redistribución de la riqueza" que domina el debate político europeo.
La premisa descansa en quitar dinero a una minoría para repartirlo entre una mayoría, comprando así los votos de los segundos. Así, la propia lógica del poder democrático parece invitar a la redistribución, al igualitarismo… Pero claro, nadie va a tener éxito si dice que hace esto para mantener el poder, y es aquí donde esta doctrina se convierte en una nueva Religión, que justifica el igualitarismo por causas morales. Ese matrimonio entre igualitarismo y democracia es tan natural que resulta casi perfecto. Si no existiese, tendría que ser inventado.
Un proceso de "redistribución de la riqueza" puede tener un resultado aparentemente positivo durante unos meses, pero cuando se extiende de forma permanente y se convierte en un patrón recurrente de actuación, entonces el resultado es catastrófico. Además, avanzar hacia un igualitarismo salarial implica recuperar muchos mecanismos dignos de la Unión Soviética, ya que al fin y al cabo estamos hablando de controlar y de definir el rumbo de todos los aspectos de la economía.
Muchas de las políticas económicas que critica son a menudo justificadas por la necesidad de aumentar la seguridad de los trabajadores. Es el caso del salario mínimo, la indemnización por despido o de la negociación colectiva. ¿Se opone usted a esto?
Para hablar sobre la "seguridad" de los trabajadores, tomemos el caso actual de Francia. Está en vigor un Código de Trabajo que tiene más 3.000 páginas y que crece a un ritmo de 300 nuevas páginas cada año. Se añaden nuevos artículos continuamente, siempre bajo la premisa de que esto aumenta la seguridad de los trabajadores.
Pregunta: Usted ha explicado en varias ocasiones que el culto al igualitarismo se ha convertido en la nueva Religión de los Estados europeos.
Respuesta: Es que se ha producido una sustitución del cristianismo por el igualitarismo. Antaño, el cristianismo era una Religión de Estado en Europa. Desde el siglo XVIII, esta relación empezó a decaer, lo que acabó separando formalmente el Estado y la Religión. Gradualmente, eso sí, el igualitarismo se ha convertido en la nueva religión de Estado europea.
En el siglo XXI, el poder depende de los votos. Si miramos atrás en la Historia vemos que esto no era así, que el poder se heredaba y permanecía concentrado en unas pocas dinastías. Ahora vivimos el extremo opuesto, los votantes tienen el poder absoluto. Por eso, cualquier persona que quiere obtener y retener el poder tiene que tener en cuenta esa lógica. Conscientes de eso, los políticos promueven el igualitarismo, pues les resulta muy útil a la hora de triunfar electoralmente.
Esto explicaría el continuo juego de la "redistribución de la riqueza" que domina el debate político europeo.
La premisa descansa en quitar dinero a una minoría para repartirlo entre una mayoría, comprando así los votos de los segundos. Así, la propia lógica del poder democrático parece invitar a la redistribución, al igualitarismo… Pero claro, nadie va a tener éxito si dice que hace esto para mantener el poder, y es aquí donde esta doctrina se convierte en una nueva Religión, que justifica el igualitarismo por causas morales. Ese matrimonio entre igualitarismo y democracia es tan natural que resulta casi perfecto. Si no existiese, tendría que ser inventado.
Un proceso de "redistribución de la riqueza" puede tener un resultado aparentemente positivo durante unos meses, pero cuando se extiende de forma permanente y se convierte en un patrón recurrente de actuación, entonces el resultado es catastrófico. Además, avanzar hacia un igualitarismo salarial implica recuperar muchos mecanismos dignos de la Unión Soviética, ya que al fin y al cabo estamos hablando de controlar y de definir el rumbo de todos los aspectos de la economía.
Muchas de las políticas económicas que critica son a menudo justificadas por la necesidad de aumentar la seguridad de los trabajadores. Es el caso del salario mínimo, la indemnización por despido o de la negociación colectiva. ¿Se opone usted a esto?
Para hablar sobre la "seguridad" de los trabajadores, tomemos el caso actual de Francia. Está en vigor un Código de Trabajo que tiene más 3.000 páginas y que crece a un ritmo de 300 nuevas páginas cada año. Se añaden nuevos artículos continuamente, siempre bajo la premisa de que esto aumenta la seguridad de los trabajadores.
Pensemos por un momento en el empleador. En la economía, todo lo importante se mueve en el margen, y es en el margen donde el empresario tiene que ponderar con mucho cuidado si aumenta o no su plantilla. Si contrata a un trabajador que luego no constituye un elemento productivo como se esperaba, lo lógico es rescindir ese contrato, pero en Francia y en muchos otros países de Europa este paso tan evidente resulta muy complejo, lento y costoso.
¿Quiere decir con eso que replegando esas disposiciones el trabajador saldrá beneficiado?
Así, en Francia hacen falta hasta dos años para que un proceso burocrático y judicial decida si es justo o no mantener en la plantilla a ese trabajador. Durante todo ese tiempo, el empleador tiene que seguir contando con alguien que no aporta nada bueno a su empresa. Peor aún, el proceso no tiene por qué acabar bien. Después de todos los trámites, hay una posibilidad de éxito de alrededor del 50%.
El coste absoluto de ese lamentable proceso de despido asciende a decenas de miles de euros. Y como despedir es tan caro, contratar también resulta más caro. Es así como, al final, dando más "seguridad" a los trabajadores, lo que se consigue es que quienes caen en el desempleo permanezcan en el desempleo. Y claro, cualquier político o analista que proponga un cambio se lleva una patada en el trasero, por ser un "sucio capitalista"…. (Ríe).
Hablando de Francia, se habla mucho de la decadencia económica del país galo. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Yo sí considero que Francia está en decadencia, pero se trata de un país intrínsecamente fuerte y repleto de mucha gente con talento, lo que retrasa y ralentiza el proceso. La Administración, por ejemplo, es demasiado grande pero no es tan ineficiente como la de países como India. Puestos a elegir, es menos malo tener una gran burocracia que no es tan ineficiente que tener una gran burocracia que, además, es enormemente ineficiente. Por otro lado, la disciplina económica del pasado y la ausencia de corrupción también ayudan a que Francia no experimente una decadencia tan acelerada y profunda.
Habla usted de instituciones y de corrupción. En España se están aprobando leyes de transparencia, pero sus artículos apuntan que la mejor manera de atajar este problema es reducir los ámbitos socioeconómicos que entran dentro del ámbito de regulación de las Administraciones.
En una transacción de mercado, el productor vende al consumidor y no hay mucho espacio para la corrupción. Puede ser que el producto que se vende esté en mal estado o que el consumidor no esté bien informado, pero esto no es sostenible a largo plazo, pues la mala reputación destroza el mercado del productor corrupto.
Cuando las decisiones económicas pasan a tener un intermediario que decide lo que debe hacerse y lo que no, entonces se multiplican enormemente las posibilidades de que el proceso deje de ser transparente y claro. Un sistema lleno de intermediación burocrática brinda muchas más formas de corrupción. La diferencia está en el grado: la corrupción podrá ser un problema en España ¡pero aún peor es el caso de Rusia!
Por último, ¿qué le parece el desempeño económico de otras regiones del mundo en los últimos años? En poco tiempo, África, América Latina y Asia se han convertido en las locomotoras del crecimiento económico.
Esto es muy positivo porque así la gente tiene la oportunidad de comparar. Si pensamos en Perú, encontramos que con un sistema razonablemente favorable al capitalismo se han conseguido importantes avances. Si pensamos en Bolivia o Ecuador, dos países fronterizos, encontramos resultados mucho peores debido a las idioteces económicas de dichos gobiernos.
Cuando yo era joven, en los años 50 y 60, buena parte de la doctrina económica que llegaba de América Latina era desastrosa. Lo que reinaba entonces era el control de precios, el proteccionismo, el subsidio generalizado… Aquella basura intelectual tenía muy buena recepción en la región, pero hoy ya es marginal, ya que el paso del tiempo ha demostrado la superioridad de las políticas de libertad económica. Quedan las excepciones que hemos comentado, unidas por supuesto a Argentina o Venezuela, pero en general la región ha mejorado mucho, aprendiendo las lecciones de Chile y mejorando su situación económica.
domingo, 2 de junio de 2013
Daniel Lacalle: "Las políticas de crecimiento nos han llevado a la quiebra"
El conocido gestor advierte de que deberíamos "aborrecer" las políticas de estímulo, "pero no aprendemos porque asumimos que el dinero es gratis".
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ
En apenas unos meses, el libro Nosotros los Mercados
de Daniel Lacalle se ha convertido en un éxito editorial sin
precedentes. Las comparaciones con Michael Lewis no han tardado en
llegar y la verdad es que están justificadas: Nosotros los Mercados
es un texto ágil, animado y provocador, lleno de ricas anécdotas
personales que sirven como hilo conductor para entender mejor las claves
de la actual crisis económica.
Daniel Lacalle se ha sentado con Libre Mercado para hablar de su obra y de la actualidad económica de España.
En el libro queda claro que a usted le gusta pensar de forma independiente. ¿Cree que la mayoría de evaluaciones que se hacen de esta crisis parten también de ese espíritu o que responden más bien a un consenso determinado?
Existe siempre un consenso cómodo, político y muy ideológico. Ese consenso está siempre orientado a defender a uno u otro partido, y lo promueven economistas que, o bien pertenecen al ámbito de la docencia pública o bien están muy ligados a la banca. Ambos tienden a ser muy diplomáticos y a defender tanto el statu quo como los dogmas habituales que nos dicen que la solución de la crisis pasa por más gasto y más deuda.
En consecuencia, la mayoría de los análisis económicos son extremadamente partidistas, lo cual me parece muy divertido. Los que veían "brotes verdes" en 2010 ahora ven "depresión y desastre", y viceversa. Por todo esto es importante que haya gestores y economistas que sean capaces de ver las cosas desde un análisis crítico, independiente y capaz de cuestionar esos dogmas que nos venden como "la única solución" a nuestros problemas.
Esas mentes son esenciales a la hora de identificar burbujas y valoraciones incongruentes, a la hora de criticar métodos pre-establecidos. No es de extrañar que esas suelan ser personas que se juegan su dinero y su prestigio, pues no buscan un puesto en la administración y, en consecuencia, no viven de justificar a los poderes establecidos.
Leemos a diario que el mercado financiero en el que trabaja y defiende es una especie de jungla sin reglas en la que el Estado permanece ausente. ¿Qué siente ante este tipo de afirmaciones?
Siento pena. ¡No existe un sector más regulado que el financiero! Ahí están la FSA, la SEC, los Bancos Centrales… pero también los inversores cada día, con su veredicto. Lo que pasa es que podemos poner toda la regulación que queramos, pero sin cultura financiera y sin información seguirán ocurriendo nuevas burbujas.
Mucha gente pide más regulación pero, realmente, lo que está reivindicando es "protección y compensación por mis errores como inversor"… Sea al comprar un piso o al comprar las acciones de un banco quebrado. Muchos piensan que los ciclos económicos son anomalías y que el estado los puede modificar y atemperar.
Esto es falso, pero cuando se parte de semejante barbaridad y de conceptos como "a largo plazo todo sube", nos preparamos para las burbujas, que nos encantan hasta que se pinchan. Y cuando pinchan, lo achacamos a la falta de regulación. De hecho cuando hablan de regulación no piden evitar las burbujas, ¡sino que se mantengan y se financien!
A menudo se dice que "el gran capital" se beneficia de la crisis. En "Nosotros los Mercados", Vd. explica que, en realidad, los grandes centros financieros no solamente no pasan por una buena racha, sino que están hechos unos zorros.
No conozco a casi nadie en este mundo que haya aumentado su capital y su riqueza desde la crisis. Las grandes fortunas han visto sus ahorros confiscados en muchos países, pero además han perdido millones, pues tienen inversiones apalancadas en valores que han caído enormemente y que cuesta mucho refinanciar.
Cuando uno ve la lista de los más ricos, a menudo olvida que en estas clasificaciones se incluyen todos sus activos… pero no sus pasivos, sus enormes deudas. Hablamos, además, de gente que ha sufrido grandes pérdidas y que aún afronta importantes riesgos. Incluso si Vd. se fija en los miembros del Club Bildergerg, entre los que hay españoles, uno puede comprobar que la teoría de la conspiración del beneficio en la crisis se cae al ver la pérdida patrimonial que han sufrido en sus acciones, sus empresas… por no hablar de los enormes margin calls que sufren por sus posiciones apalancadas.
Con ello no quiero decir "pobrecitos", solo decir que los mitos no se sostienen. En mi mundo se despide a decenas de miles de personas cada año, y el impacto de la crisis ha sido muy grande.
Se ha hablado mucho de "austeridad" en Europa y en España. ¿De verdad han sido para tanto los recortes? ¿No hacen falta "políticas de crecimiento"?
Existe una percepción de que los recortes son injustificados, pero jamás se habla en estos círculos del exceso de gasto de los ejercicios anteriores. Austeridad no es reducir los gastos un 5% tras años de aumentarlos a un 15% anual. Tenemos unos gastos que aún son superiores a los del pico de la burbuja inmobiliaria (2007).
Las políticas de crecimiento son un desatino. Nosotros precisamente, deberíamos aborrecerlas, porque han llevado a España a la quiebra. ¿Y quieren más? ¿Quién lo paga? No aprendemos, y no aprendemos porque asumimos que el dinero es gratis y, además, siempre habrá alguien contando el cuento de que todo se soluciona subiendo impuestos "a los ricos", que es el engaño para subírselos a todos.
Si la deuda es una droga, ¿está España adicta ya?
Fíjese que todo el mundo habla de que debe "fluir el crédito" cuando tenemos una deuda total que supera el 300% del PIB. A pesar de la evidencia empírica de que las cosas no funcionan así, seguimos pidiendo más planes de crecimiento y más gasto publico. A pesar de haber visto las consecuencias desastrosas, seguimos pidiendo mas.
Decimos "esta vez va a ser distinto, solamente hay que gestionarlo bien" como si fuese a aparecer un OVNI con extraterrestres preparados para gestionar esos recursos en vez de los mismos gestores que nos han quebrado. Dicen que "ahora no es el momento de ahorrar", pero en los tiempos de bonanza, tampoco ahorran, sino que gastan más.
Hay cada vez más jóvenes interesados por el mundo de la inversión, ¿qué consejo le daría a quien aún está dando sus primeros pasos?
Que luche, que no se rinda. Que cuestione todos los días lo que oye y lo que cree. Que estudie, estudie y vuelva a estudiar. Nada sobra. Que no busque caminos cortos ni atajos. Que sufra. Que se equivoque y vuelva a equivocarse. Que cuando tenga éxito no se lo crea. Que persiga su sueño y que salga fuera. Que se cree un historial profesional independiente y verificable. Lo va a conseguir seguro
Tenemos un mercado laboral muy rígido. ¿Necesitamos más reformas o la de Rajoy fue suficiente? ¿Cree que sería saludable extender la remuneración variable a la que Vd. está acostumbrado?
Sobre el mercado laboral, sin duda es extremadamente rígido Tenemos un mercado que penaliza la contratación y que hace muy arriesgado y muy caro crear empresas. No solamente es un mal mercado por el lado de la demanda, sino también por el de la oferta. Buscamos la competitividad por la devaluación interna, que es empobrecer. Hay que facilitar la creación de empresas, reducir las cargas que soportan, atraer capital…
Y sobre la remuneración variable, creo que cuando está basada en objetivos reales, económicos, cuantificables… es esencial. No debe estar ligada a cuentos, a "pagas extras disfrazadas"… Lo que debe incentivar es la meritocracia.
¿Qué percepción tienen de España los inversores extranjeros con los que usted trata a diario?
España tiene una enorme suerte. Siempre se nos ve como una oportunidad, incluso en los tiempos de crisis. Se sabe que los españoles somos trabajadores, que luchamos y nos sobreponemos, que tenemos espíritu crítico…. Ese mismo espíritu que a veces nos lleva a excedernos también nos saca de los atolladeros. Eso se valora y creo firmemente que en el extranjero lo que se desea realmente es que a España le vaya fenomenal.
Daniel Lacalle se ha sentado con Libre Mercado para hablar de su obra y de la actualidad económica de España.
En el libro queda claro que a usted le gusta pensar de forma independiente. ¿Cree que la mayoría de evaluaciones que se hacen de esta crisis parten también de ese espíritu o que responden más bien a un consenso determinado?
Existe siempre un consenso cómodo, político y muy ideológico. Ese consenso está siempre orientado a defender a uno u otro partido, y lo promueven economistas que, o bien pertenecen al ámbito de la docencia pública o bien están muy ligados a la banca. Ambos tienden a ser muy diplomáticos y a defender tanto el statu quo como los dogmas habituales que nos dicen que la solución de la crisis pasa por más gasto y más deuda.
En consecuencia, la mayoría de los análisis económicos son extremadamente partidistas, lo cual me parece muy divertido. Los que veían "brotes verdes" en 2010 ahora ven "depresión y desastre", y viceversa. Por todo esto es importante que haya gestores y economistas que sean capaces de ver las cosas desde un análisis crítico, independiente y capaz de cuestionar esos dogmas que nos venden como "la única solución" a nuestros problemas.
Esas mentes son esenciales a la hora de identificar burbujas y valoraciones incongruentes, a la hora de criticar métodos pre-establecidos. No es de extrañar que esas suelan ser personas que se juegan su dinero y su prestigio, pues no buscan un puesto en la administración y, en consecuencia, no viven de justificar a los poderes establecidos.
Leemos a diario que el mercado financiero en el que trabaja y defiende es una especie de jungla sin reglas en la que el Estado permanece ausente. ¿Qué siente ante este tipo de afirmaciones?
Siento pena. ¡No existe un sector más regulado que el financiero! Ahí están la FSA, la SEC, los Bancos Centrales… pero también los inversores cada día, con su veredicto. Lo que pasa es que podemos poner toda la regulación que queramos, pero sin cultura financiera y sin información seguirán ocurriendo nuevas burbujas.
Mucha gente pide más regulación pero, realmente, lo que está reivindicando es "protección y compensación por mis errores como inversor"… Sea al comprar un piso o al comprar las acciones de un banco quebrado. Muchos piensan que los ciclos económicos son anomalías y que el estado los puede modificar y atemperar.
Esto es falso, pero cuando se parte de semejante barbaridad y de conceptos como "a largo plazo todo sube", nos preparamos para las burbujas, que nos encantan hasta que se pinchan. Y cuando pinchan, lo achacamos a la falta de regulación. De hecho cuando hablan de regulación no piden evitar las burbujas, ¡sino que se mantengan y se financien!
A menudo se dice que "el gran capital" se beneficia de la crisis. En "Nosotros los Mercados", Vd. explica que, en realidad, los grandes centros financieros no solamente no pasan por una buena racha, sino que están hechos unos zorros.
No conozco a casi nadie en este mundo que haya aumentado su capital y su riqueza desde la crisis. Las grandes fortunas han visto sus ahorros confiscados en muchos países, pero además han perdido millones, pues tienen inversiones apalancadas en valores que han caído enormemente y que cuesta mucho refinanciar.
Cuando uno ve la lista de los más ricos, a menudo olvida que en estas clasificaciones se incluyen todos sus activos… pero no sus pasivos, sus enormes deudas. Hablamos, además, de gente que ha sufrido grandes pérdidas y que aún afronta importantes riesgos. Incluso si Vd. se fija en los miembros del Club Bildergerg, entre los que hay españoles, uno puede comprobar que la teoría de la conspiración del beneficio en la crisis se cae al ver la pérdida patrimonial que han sufrido en sus acciones, sus empresas… por no hablar de los enormes margin calls que sufren por sus posiciones apalancadas.
Con ello no quiero decir "pobrecitos", solo decir que los mitos no se sostienen. En mi mundo se despide a decenas de miles de personas cada año, y el impacto de la crisis ha sido muy grande.
Se ha hablado mucho de "austeridad" en Europa y en España. ¿De verdad han sido para tanto los recortes? ¿No hacen falta "políticas de crecimiento"?
Existe una percepción de que los recortes son injustificados, pero jamás se habla en estos círculos del exceso de gasto de los ejercicios anteriores. Austeridad no es reducir los gastos un 5% tras años de aumentarlos a un 15% anual. Tenemos unos gastos que aún son superiores a los del pico de la burbuja inmobiliaria (2007).
Las políticas de crecimiento son un desatino. Nosotros precisamente, deberíamos aborrecerlas, porque han llevado a España a la quiebra. ¿Y quieren más? ¿Quién lo paga? No aprendemos, y no aprendemos porque asumimos que el dinero es gratis y, además, siempre habrá alguien contando el cuento de que todo se soluciona subiendo impuestos "a los ricos", que es el engaño para subírselos a todos.
Si la deuda es una droga, ¿está España adicta ya?
Fíjese que todo el mundo habla de que debe "fluir el crédito" cuando tenemos una deuda total que supera el 300% del PIB. A pesar de la evidencia empírica de que las cosas no funcionan así, seguimos pidiendo más planes de crecimiento y más gasto publico. A pesar de haber visto las consecuencias desastrosas, seguimos pidiendo mas.
Decimos "esta vez va a ser distinto, solamente hay que gestionarlo bien" como si fuese a aparecer un OVNI con extraterrestres preparados para gestionar esos recursos en vez de los mismos gestores que nos han quebrado. Dicen que "ahora no es el momento de ahorrar", pero en los tiempos de bonanza, tampoco ahorran, sino que gastan más.
Hay cada vez más jóvenes interesados por el mundo de la inversión, ¿qué consejo le daría a quien aún está dando sus primeros pasos?
Que luche, que no se rinda. Que cuestione todos los días lo que oye y lo que cree. Que estudie, estudie y vuelva a estudiar. Nada sobra. Que no busque caminos cortos ni atajos. Que sufra. Que se equivoque y vuelva a equivocarse. Que cuando tenga éxito no se lo crea. Que persiga su sueño y que salga fuera. Que se cree un historial profesional independiente y verificable. Lo va a conseguir seguro
Tenemos un mercado laboral muy rígido. ¿Necesitamos más reformas o la de Rajoy fue suficiente? ¿Cree que sería saludable extender la remuneración variable a la que Vd. está acostumbrado?
Sobre el mercado laboral, sin duda es extremadamente rígido Tenemos un mercado que penaliza la contratación y que hace muy arriesgado y muy caro crear empresas. No solamente es un mal mercado por el lado de la demanda, sino también por el de la oferta. Buscamos la competitividad por la devaluación interna, que es empobrecer. Hay que facilitar la creación de empresas, reducir las cargas que soportan, atraer capital…
Y sobre la remuneración variable, creo que cuando está basada en objetivos reales, económicos, cuantificables… es esencial. No debe estar ligada a cuentos, a "pagas extras disfrazadas"… Lo que debe incentivar es la meritocracia.
¿Qué percepción tienen de España los inversores extranjeros con los que usted trata a diario?
España tiene una enorme suerte. Siempre se nos ve como una oportunidad, incluso en los tiempos de crisis. Se sabe que los españoles somos trabajadores, que luchamos y nos sobreponemos, que tenemos espíritu crítico…. Ese mismo espíritu que a veces nos lleva a excedernos también nos saca de los atolladeros. Eso se valora y creo firmemente que en el extranjero lo que se desea realmente es que a España le vaya fenomenal.
lunes, 27 de mayo de 2013
Laffer: "España debe bajar los impuestos ahora y anunciar un gran recorte"
El economista Arthur Laffer, asesor en los 80 de Reagan e inventor de la curva de Laffer –con la que demostró que el incremento de la carga fiscal acaba frenando el crecimiento económico- , ha declarado en una entrevista concedida a El Mundo que "el Ejecutivo español debería bajar los impuestos ahora y anunciar para dentro de tres años un gran recorte del gasto" y que "un solo Gobierno lo hizo muy bien en España: el de Aznar".
Laffer afirma que "lo que crea riqueza es tener a toda la gente trabajando, no extraer impuestos de los trabajadores para dárselo a los que no trabajan". El economista dice que España "debería bajar los impuestos ahora y anunciar para dentro de tres años un gran recorte del gasto público", porque el país no puede permitirse "este grado de desesperación popular". ¿Nada de protección social? "No –responde-. Debe haber protección social, pero solo en los casos en que sea necesaria".
Para Artur Laffer, el problema de España no es de presión fiscal, sino de "presión fiscal mal repartida sobre las rentas más altas y las del trabajo". Los impuestos del país dañan a los "creadores de riqueza y a los trabajadores que reciben una nómina", castigan al trabajador y dan "incentivos al defraudador, tanto cuando no paga impuestos como cuando recibe ayudas públicas". "Si la gente cree que el sistema fiscal no es justo, trata de evadir impuestos. Eso pasa en España y pasa en EEUU", agrega.
El que fuera asesor del expresidente estadounidense Ronald Reagan considera que España "es tal vez el país del mundo con más oportunidades económicas y el que menos las ha aprovechado". Finalmente, reniega del multiplicador keynesiano –que dice que el gasto público genera actividad económica-. "Sí, el Estado puede generar actividad económica. Pero para ello hay que endeudarse. Y al final hay que pagar esa deuda. ¿Cómo? Con impuestos. No puedes crear prosperidad a base de impuestos".
Fuente:libertaddigital.com
domingo, 27 de enero de 2013
David Friedman: "El dinero no debe ser un monopolio del Estado"
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ
La Editorial Innisfree acaba de publicar en España La maquinaria de la libertad, el brillante libro que David Friedman -hijo
del Nobel Milton Friedman- publicó por primera vez hace casi cuarenta
años. Durante su visita a Madrid, Friedman se reunió con Libre Mercado en la sede de la Fundación Rafael del Pino para hablar de diferentes cuestiones.
Pregunta (P): Su hijo Patri Friedman promueve diferentes
alternativas a los gobiernos tradicionales. Entre ellas, el Instituto
Seasteding, que aspira a crear comunidades sin Estado en altamar, y el
proyecto de las ciudades chárter, que quiere establecer ciudades libres
dentro de la jurisdicción de Estados tradicionales.
Respuesta (R): Creo que hay que explorar estos
caminos. Ya le he dicho a mi hijo que dudo que funcione el primero de
esos dos proyectos, pero en cualquier caso se trata de una iniciativa
muy deseable. Además, como su proyecto tiene una posibilidad pequeña de
éxito, el retorno que podría generar sería notablemente alto.
En cualquier caso, creo que las ciudades chárter son más realistas,
aunque el proyecto con el que Patria ha estado trabajando en Honduras
empieza a complicarse. La última vez que hablé con él me dijo que cree
que quizá no saldrá adelante. Pero también sería un avance en la
dirección correcta.
P: ¿Entonces cree que hay un futuro interesante para las ciudades chárter?
R: Veamos, un gobierno bien informado se enfrenta a un
conflicto de intereses contradictorios: por un lado, maximizar su
poder, y por otro, maximizar el bienestar de la sociedad a la que
gobierna. Estos dos objetivos son, en última instancia, incompatibles...
Pero si un gobierno es realista y lo asume, entonces iniciativas como
las ciudades chárter tienen más sentido.
Ésta es una posibilidad realista en el siglo XXI. Puede que hace
décadas un burócrata indio creyese en la planificación económica, pero
hoy es mucho más difícil que sea así. Por suerte, como hay muchos países
en el mundo, sería difícil frenar la propagación de estas iniciativas.
P: Confía, por tanto, en que el establecimiento de una o varias
ciudades chárter generaría un efecto arrastre en el resto del mundo...
R: En este tema entiendo que ocurre lo mismo que en la
tecnología. Basta con que un solo país permita el desarrollo de un
determinado proyecto tecnológico para que los demás acaben aceptándolo,
tarde o temprano.
Por ejemplo, debido al gran progreso científico que hemos vivido,
pienso que existe la posibilidad de alcanzar una tecnología que frene el
envejecimiento. Evidentemente, algunos gobiernos se opondrían a esto,
pues complicaría más aún la supervivencia de sus programas
asistenciales. No obstante, bastaría con que algunos países estuviesen
dispuestos a aceptar este desarrollo para que los demás terminasen por
adoptarlo.
P: ¿Qué me dice de la educación? Tanto su padre Milton Friedman
como Vd. han recomendado en incontables ocasiones que este ámbito no
esté en manos del Estado.
R: Soy un radical, pero no un revolucionario. Por eso
entiendo que podemos avanzar en esa dirección mediante soluciones
graduales como el cheque educativo. Con un sistema así, el Estado pasa
de proveer servicios de educación a simplemente financiarlos. Así, las
escuelas ya no están manejadas ni controladas de forma centralizada, y
se ven obligadas a competir entre sí por la asignación de los recursos.
Un sistema de cheque educativo asegura que los centros que proporcionen
un mejor servicio serán receptores de esos fondos. A largo plazo, lo
ideal sería que el sistema fuese enteramente privado y libre, pero esta
es una reforma apropiada para avanzar en la dirección correcta.
P: En España no es nada fácil defender que el Estado deba replegar su papel en el ámbito educativo.
R: Pues creo que este sector es uno de los que más
lejos debería estar del Estado. Entiendo que se enmarca en la misma
categoría que la prensa, la radio, la televisión... Tener una agencia
estatal controlando y dirigiendo la educación permite que políticos y
burócratas impongan sus ideas y valores en detrimento de otras
sensibilidades. Por eso creo que todo paso que nos aleje del paradigma
actual será recomendable. Afortunadamente, en Estados Unidos se están
produciendo avances significativos en esta cuestión.
P: Otro aspecto impopular a este lado del Atlántico es la libertad de poseer armas que defienden muchos estadounidenses.
R: Hay dos razones muy fuertes por las que merece la
pena reivindicar esto. La primera es que las armas permiten a la gente
protegerse mejor del crimen. La segunda es que las armas ayudan a
limitar también los excesos de la policía. En mi país, como en muchos
otros, los abusos policiales no siempre son castigados como
correspondería. Por eso es importante defender la libertad de poseer
armas: no solamente nos protege del crimen sino también de los excesos
estatales contra los derechos individuales.
En esta cuestión no podemos olvidar lo importantes que son los
incentivos. El criminal que sabe que nadie más va armado tiene mucho que
ganar y poco que perder, pero permitiendo la tenencia de armas esos
incentivos cambian y dedicarse al crimen resulta mucho menos rentable
que en el escenario anterior.
P: Cambiando de tema y centrándonos en asuntos europeos, habrá
podido comprobar en su visita que existen muchas dudas sobre la moneda
única. ¿Cuál es su opinión sobre los problemas monetarios de nuestro
tiempo?
R: A menudo planteamos el debate entre dinero
fiduciario o dinero respaldado por oro olvidando que, en primer lugar,
ésta es una cuestión de incentivos. Si el Estado tiene el monopolio
monetario, entonces se crean incentivos perversos que invitan a
manipular la moneda para generar inflación y así crear una falsa ilusión
de prosperidad. Por supuesto, otro problema derivado de ese monopolio
es el aumento de la deuda pública.
Sería conveniente descentralizar esta cuestión, para que sean las
personas y no un banco central quienes decidan sobre el dinero. La
Escocia de Adam Smith nos da algunos ejemplos interesantes de lo que
podemos hacer en este sentido. Entonces, la emisión de dinero estaba en
manos del sector privado y las personas decidían día a día qué moneda
empleaban. En dicho sistema se iría convergiendo hacia un panorama
monetario libre, en el cual habría competencia real entre bancos más
prudentes y responsables.
P: ¿Entonces Europa se equivocó creando una moneda "única" en vez de una moneda "común"?
R: No solo eso, sino que cuando se creó el euro,
muchos de los problemas derivados de tener diferentes divisas nacionales
ya estaban esfumándose. Al fin y al cabo, la tecnología ha hecho que
manejar dos monedas diferentes ya no sea un problema significativo. Hoy
en día, podemos acudir con nuestra tarjeta de crédito a cualquier país y
un ordenador traducirá nuestro dinero a la divisa local de forma clara y
sin problemas.
P: Y en lo tocante al sistema financiero, entiendo por sus
palabras que un sistema de banca libre y dinero privado acabaría con los
rescates que hemos vivido a ambos lados del Atlántico durante esta y
otras crisis, ¿no?
R: Evidentemente, si retomamos el sistema de banca
libre ya no existe una banca central, por lo que las entidades se verían
obligadas a actuar de forma mucho más cautelosa. Un banco no podría
extender la oferta de crédito de manera irresponsable, pues tendría que
respaldar ese crédito. Aquí podemos debatir si ese respaldo debe ser con
oro o sencillamente con capital.
En el ejemplo escocés, los bancos eran empresas de responsabilidad
ilimitada, por lo que los dueños de las entidades respondían con su
propio patrimonio. Esto llevaría a asumir comportamientos responsables y
prudentes.
P: ¿Qué podemos aprender con “La maquinaria de la libertad” cuarenta años de su primera edición?
R: Creo que, del mismo modo que “Capitalismo y libertad” marcó la
carrera de mi padre, “La maquinaria de la libertad” es un libro
fundamental en mi carrera. La mayoría de sus planteamientos siguen
siendo válidos pese al paso del tiempo. Lo que yo defiende en el libro
es la libertad personal, el mercado y la propiedad privada.
Además, “La maquinaria de la libertad” hace el ejercicio de plantear
de qué forma podríamos trasladar esos ingredientes a una hipotética
sociedad sin Estado. Por eso dedico una buena parte del libro a estudiar
los diferentes mecanismos que articularían ese escenario alternativo.
P: Ha mencionado a su padre Milton. ¿Cree igualmente que sus ideas siguen vigentes?
R: Sin duda. Me temo que entender el socialismo es más fácil que
entender el capitalismo, pues a priori parecería que un plan
centralizado es lo más lógico para garantizar la armonía social. En
realidad, esto puede funcionar en grupos pequeños pero no en una ciudad,
un país… Mi padre explicó esta cuestión de forma incansable y creo que
hoy vemos que muchas ideas que él expuso han terminado siendo aceptadas.
P: ¿Qué desafíos enfrenta el capitalismo en pleno siglo XXI?
R: Por ejemplo, existe mucha gente que abraza la retórica
capitalista pero, en la práctica, hace todo lo contrario. Creo que ese
ha sido el caso de los dos últimos Presidentes de Estados Unidos, George
W. Bush y Barack Obama. Ninguno ha renunciado al capitalismo en sus
discursos pero sus acciones muestran algo muy diferente.
P: Muchos de sus últimos estudios y trabajos hablan de
cambio climático y calentamiento global. Vd. mantiene que no debemos
aceptar grandes predicciones sobre esta cuestión, lo cual le ha ganado
las críticas de quienes entienden esta cuestión de forma dogmática e
indiscutible…
R: Creo que existen algunas oportunidades positivas que se derivan
del cambio climático, por lo que analizar solamente las negativas me
parece equivocado y parcial. Además, no me parece razonable escuchar
predicciones de lo que ocurrirá en 50 o en 100 años. Hace un siglo, el
principal problema climático era el transporte urbano, que entonces
funcionaba a base de carros de caballos y generaba una serie de
problemas medioambientales que nada tienen que ver con nuestra realidad
actual.
Los aumentos de temperatura que algunos estudios anticipan no tienen
por qué ser negativos. Un invierno menos frío tiene ventajas evidentes.
En lo tocante al nivel del mar, mis estimaciones tampoco encuentran un
panorama catastrófico. Además, la superficie cultivable podría aumentar
notablemente en diferentes zonas de EEUU y Europa como consecuencia del
cambio climático. Es por eso que no todo lo que se derive del cambio
climático debe entenderse como algo malo. A veces creo que es equivocado
atacar estos estudios por la parte científica, por eso prefiero
centrarme en la realidad económica del cambio climático, lo que
significa analizar costes… pero también beneficios y oportunidades.
En cualquier caso, es importante recordar que las predicciones y los
estudios sobre esta cuestión son estáticos y parciales, pues no hay
forma de predecir los cambios tecnológicos y económicos que se
producirán a lo largo de tanto tiempo. Por eso considero que, conforme
más lejana sea una estimación, menos atención merece…
domingo, 16 de diciembre de 2012
Entrevista al economista estadounidense Arthur B. Laffer , conocido como el padre de la Economía de la Oferta.
![]() | ||
| Diego Sánchez de la Cruz entrega a Arthur Laffer un 'lapiz rojo' para tachar las partidas superfluas de los presupuestos |
Entrevista de Diego Sanchez de la Cruz para Libre Mercado
Laffer ha sido una figura clave a nivel internacional en el desarrollo de
políticas económicas de corte liberal. Su famosa "curva de Laffer" ha
inspirado numerosas reformas tributarias centradas en la rebaja de
impuestos y la simplificación de los códigos fiscales.
El pasado jueves 13 de diciembre, la Fundación Rafael del Pino organizó una concurrida conferencia a cargo del economista estadounidense Arthur B. Laffer. Conocido como el padre
de la Economía de la Oferta, ha sido una figura clave a nivel
internacional en el desarrollo de políticas económicas de corte liberal.
Su famosa "curva de Laffer" ha inspirado numerosas reformas tributarias
centradas en la rebaja de impuestos y la simplificación de los códigos
fiscales.
Gracias a la Fundación Rafael del Pino, Libre Mercado ha tenido la oportunidad de entrevistarle durante su esperada visita a Madrid.
LM: Déjeme empezar con una sorpresa. A Vd. le gusta decir que
solamente necesita un lápiz rojo para arreglar los presupuestos públicos
de los países que han incurrido en un déficit descontrolado. Por eso
queremos hacerle entrega de un lápiz rojo... pero de tamaño XXL, porque
confiamos en usted pero nos tememos que hay mucho que recortar.
AL: (Se ríe) ¡Me encanta, Muchas gracias! La verdad es que lo haría encantado.
LM: Empecemos entonces con la entrevista. ¿Qué me dice de las
continuas propuestas que piden subir los impuestos a los ricos? Warren
Buffet ha pedido a Obama que haga eso mismo.
AL: Veamos el caso de Buffet. Cuando dice que paga pocos impuestos no
nos está contando toda la verdad. Si hacemos caso a sus explicaciones,
se supone que sus ingresos en 2010 fueron de $40 millones de dólares.
Esto es mucho dinero para cualquiera de nosotros, pero en realidad es
250 veces menos de lo que de verdad ingresó Warren Buffett ese año.
¿Qué ocurre entonces? Que los $10.000 millones de dólares que sumó a su
fortuna en 2010 figuran, a efectos tributarios, como ganancias de
capitales no realizadas. Esto es parte de lo que la mayoría de
economistas define como ingreso corriente, hasta la Oficina
Presupuestaria del Congreso lo hace así. Por eso debemos tener en cuenta
que todos los impuestos que Buffet propone aumentar son impuestos que
él no paga.
LM: ¿Qué haría Vd. al respecto? ¿Propondría un "flat tax" (impuesto de tipo único) como hizo, por ejemplo, en los años 90?
AL: Claro. Lo más eficiente sería gravar cualquier tipo de ingreso
personal con un tipo único muy bajo. Cuando Jerry Brown optó a la
presidencia de Estados Unidos, en 1992, yo trabajé en su programa
fiscal, incorporando la idea del flat tax. La idea consistía en
sustituir el código fiscal por dos únicos impuestos, el IVA y el
Impuesto sobre la Renta, que tendrían un tipo único del 12%. El Impuesto
sobre la Renta incorporaría entonces categorías como las ganancias de
capitales no realizadas. Bajo aquel modelo, la recaudación se hubiese
mantenido estable pero el crecimiento económico habría sido
magnífico. Hay que defender la idea del "flat tax" porque ayuda a que
los sistemas tributarios sean más simples, más lógicos. Además, ayuda a
que la evasión fiscal caiga. Esta es una reforma de sentido común, que
entiende hasta mi nieta de ocho años. A veces parece que hace falta un
Doctorado en Economía para dejar de entender lo que realmente funciona.
LM: ¿Y no le frustra que así sea?
AL: Hoy en día hay tanta preocupación académica por los modelos
económicos que a menudo se olvida que la realidad es lo que cuenta. Los
modelos están muy bien como modelos. En la economía real, los incentivos
fiscales son muy importantes para acelerar o frenar el
crecimiento. Muchos economistas lo entienden cuando planteamos, por
ejemplo, que crear un impuesto a quien supera un límite de velocidad
consigue que la gente conduzca más lento. Si lo hacemos con el tabaco,
también comprenden que subir esos impuestos consigue que se reduzca el
consumo de cigarrillos. Pero cuando hablamos de un impuesto al empleo,
no quieren entender que esa lógica sigue funcionando, y que subir los
impuestos que afectan al trabajo no genera más trabajo, sino menos.
LM: ¿Y qué opina si le digo que en 2011 se subieron o se crearon en España más de 50 impuestos regionales y que, en lo que va de 2012, ya se han aprobado 27 subidas de los impuestos nacionales?
AL: La verdad es que amo este país, siempre que vengo me encuentro a
gente encantadora, muy hospitalaria... Me entristece mucho que un país
como España que ha dado tanto al mundo se inflija un castigo tan duro.
Este comportamiento masoquista es duro de ver y de aceptar. ¿Qué puedo
decir? Pues que lo que necesita España es bajar todos los impuestos,
controlar el gasto y simplificar las regulaciones. Si a eso le unimos
una política comercial abierta y una moneda estable, ya tenemos todos
los ingredientes que necesitamos. El Estado no tiene que aspirar a más
que eso, tiene que dejar que el libre mercado se encargue de generar la
prosperidad que necesitamos.
LM: ¿Y como convencería a nuestros políticos? Porque lo cierto
es que Vd. consiguió en su día que numerosos dirigentes demócratas
dieran un apoyo contundente a las rebajas de impuestos que propuso el
presidente Reagan.
AL: John F. Kennedy era el primero que decía que no hay mejor política
social que la creación de empleo. He sido y sigo siendo un buen amigo de
su familia, lo mismo que de Al Gore y otros muchos demócratas. Me gusta
hablar con ellos, entre otras cosas, porque en una conversación puedo
ver que, en el fondo, saben que lo que yo les propongo es de sentido
común. En 1986, cuando se aprobó mi programa tributario, el tope máximo
del Impuesto sobre la Renta cayó de más del 50% al 28%, el tipo mínimo
creció del 11% al 15%, el número de tipos se simplificó de 17 a menos de
cinco... ¿Cuál fue el voto en el Senado? ¡97 a favor, 3 en contra!
Nunca me olvido de esos tres que dijeron que no... (Ríe). Pero fíjate en
que entre los demócratas que lo aprobaron: estaban Al Gore, Ted
Kennedy, Bill Bradley, Chris Dodd, Joe Biden, Harry Reid... ¿Por qué?
¡Porque sabían que estábamos haciendo lo correcto! Y eso nos enseña que
nunca hay que caer en la desesperanza, siempre hay que confiar en que
podemos seguir avanzando.
LM: Estados Unidos se acerca peligrosamente al llamado
"precipicio fiscal". Si no hay un acuerdo de ultimísima hora que lo
remedie, el 1 de enero de 2013 se producirá una de las mayores subidas
tributarias de la historia reciente...
AL: Lo único que puedo hacer yo ante este tipo de escenarios es decirle
a los representantes políticos de mi país lo que necesitamos para
evitar llegar a este punto. Ellos podrán hacerme caso o no. Lo que me
temo es que la llegada de esa fecha, de ese ‘precipicio fiscal’, es ya
casi inevitable. Eso puede hacer que 2013 sea un año muy incómodo y
difícil. Espero que esto genere una reacción que nos lleve a un cambio
político y económico en Estados Unidos. Necesitamos una agenda de
crecimiento basada en la libertad económica, como hicimos en los años
80.
LM: ¿Y confía en que esto ocurrirá?
AL: Sí, sobre todo porque a nivel estatal ya se están viviendo
importantes victorias para la libertad económica. Esta semana, por
ejemplo, el gobernador de Michigan aprobó una ley de derecho al trabajo,
que básicamente permite que el trabajador decida libremente si quiere
estar vinculado a un sindicato o no. Esto ha ocurrido en Michigan, un
estado de tradición sindical muy fuerte, por lo que hablamos de un
ejemplo de que está habiendo grandes cambios en la buena dirección.
Ahora mismo hay treinta gobernadores republicanos por veinte demócratas y
un independiente. Los republicanos tienen el control de muchos
parlamentos estatales, lo que aumenta más aún su margen de maniobra.
LM: Pero Obama ha sido elegido de nuevo...
AL: Lo triste es que, por mucho que el Presidente Obama es una
excelente persona, un magnífico ser humano, pestá equivocado, muy
equivocado en sus políticas económicas. Ha sido elegido otra vez por su
popularidad, pero lo que necesitamos es otro Reagan. Esperemos que la
próxima vez lo tengamos.
LM: ¿Se atreve a anticipar a algún posible candidato presidencial que podría comandar esa agenda de reformas?
AL: Como se suele decir, el hábito no hace al monje. No sabemos qué
puede ocurrir cuando alguien llega al cargo de presidente. Jack Kennedy,
por ejemplo, fue un Senador bastante pobre pero tras llegar a la Casa
Blanca encabezó una de las mejores administraciones de la Historia. Bill
Clinton también fue sorprendentemente bueno. Incluso de Reagan se puede
decir que no fue un buen gobernador de California... ¡pero cuando llegó
a la Presidencia de Estados Unidos la cosa fue muy diferente!
LM: Ha puesto como ejemplos de gestión económica a Kennedy y
Clinton. ¿Cree que dicho partido puede volver a abrazar las reformas de
mercado?
AL: A día de hoy, lo dudo, pero le diré una cosa: ninguno de los
actuales dirigentes demócratas manejaría su economía familiar como hoy
pretenden manejar la economía estadounidense. El problema es que están
metidos en la pelea política, donde todo es más irracional, hasta que la
situación llega a un punto grave. Y es entonces cuando se produce la
reacción, que será una especie de revuelta palaciega. No puede
ser de otro modo: hay que conseguir que en Washington se corrijan los
errores que se han cometido... desde Washington.
Eso sí, aunque creo que los demócratas sabrán estar a la altura cuando
lleguemos a ese punto, también creo que esta vez son ellos quienes están
haciendo que todo vaya peor. En los 60 ocurría lo contrario, eran los
republicanos los que bloqueaban las reformas necesarias. Al final del
día, esta no es una dicotomía entre socialdemocracia y conservadurismo,
entre demócratas y republicanos, sino que es una dicotomía entre la
buena y la mala economía.
LM: El gobierno de Obama ha apostado por salir de la crisis a
golpe de gasto. ¿Por qué se opone Vd. a estos programas de estímulo?
AL: Un gobierno no crea recursos, los redistribuye. Cada vez que da
dinero a una persona, se lo quita a otra persona primero: es un juego de
suma cero. El Gobierno tiene funciones muy legítimas que puede y debe
cubrir, pero cuando se gasta por encima de esos niveles, entonces se
golpea al resto de la economía. Y, además, no olvidemos lo que decía mi
amigo Milton Friedman: el gasto es el impuesto. Cada vez que se aumenta
el gasto, se envía la señal de que tarde o temprano habrá que pagar más
impuestos.
LM: En los últimos años se ha hablado mucho de los años 30,
sobre todo para comparar la política monetaria de hoy con la de
entonces. No obstante, cuando Vd. se refiere a este periodo con ánimo de
extraer lecciones, lo que subraya son las políticas fiscales de Hoover y
Roosevelt.
AL: Incomprensiblemente, buena parte de la literatura económica de los
años 30 se olvida de hablar de las subidas de impuestos que se aprobaron
entonces. ¡Es como ignorar que hay un elefante en la habitación! En
mayo de 1930, por ejemplo, Herbert Hoover aprobó la mayor subida de los
impuestos arancelarios que ha vivido Estados Unidos a lo largo de toda
su Historia. Y no contento con eso, el 1 de enero de 1932, Hoover
aumentó el tipo máximo del Impuesto sobre la Renta del 25% al 63%. A eso
se le sumaron impuestos especiales, impuestos sobre bienes inmuebles,
impuestos de sucesiones... Por supuesto, esto creó una espiral
depresiva. Y poco después, con Franklin D. Roosevelt en la Casa Blanca,
el Gobierno de Estados Unidos confiscó el oro, llevó el tipo máximo del
Impuesto sobre la Renta hasta el 83%, subió la fiscalidad de las
empresas, disparó el impuesto de sucesiones hasta el 90%, creó una tasa
del 25% para los beneficios empresariales no retribuidos, etc. ¡Normal
que nos metiésemos más aún en una depresión económica!
LM: ¿Y no le frustra que se olviden estas lecciones?
AL: Es que no entiendo que siga habiendo economistas que hablen de
estos años fingiendo que nada de esto ocurrió. En las políticas
impositivas de los años 30 hay una explicación a muchos de los problemas
de aquellos años, pero hay quienes prefieren mirar hacia otro lado,
parecería que no buscan saber la verdad.
LM: Antes habló de reformas pro-mercado a nivel estatal. ¿Es
recomendable que los diferentes Estados de la Unión fijen diferentes
políticas tributarias o sería deseable algún tipo de "armonización"?
Porque aquí en Europa se plantea que los países de la UE deben coordinar
sus impuestos.
AL: La competencia tributaria en Estados Unidos es un excelente
laboratorio para comparar políticas tributarias. Y si sabemos extraer
las lecciones correctas, permitir esta competencia nos indica qué tipo
de recetas debemos aplicar.
LM: Vd. mismo dejó de vivir en California y ha mencionado públicamente que los impuestos tuvieron que ver con esa decisión...
AL: Imagine que tenemos dos territorios, A y B. Si A sube los impuestos
a las personas y las empresas, es muy posible que esas personas y
empresas acaben mudándose al territorio B. ¿Tan difícil es entender eso?
Muchos profesores de Harvard me niegan que esto sea así. Los datos
demuestran que se equivocan, pero ni siquiera hace falta recurrir a
datos, esto es algo de sentido común.
Eso sí, como quieren datos, yo les doy encantado los datos que lo
demuestran. Por ejemplo, si tomamos los nueve Estados de la Unión que no
han instaurado un Impuesto sobre la Renta y los comparamos con los
nueve que tienen un Impuesto sobre la Renta más alto, encontramos que
los primeros crecen más, atraen a más gente... y recaudan más.
¿Más ejemplos? En las últimas décadas, unos once Estados que no tenían
Impuesto sobre la Renta han acabado creando uno. Maine, Ohio, Indiana,
Wisconsin... Todos ellos, sin excepción, tienen hoy un peso relativo
mucho menor en la economía nacional. En algunos casos, la caída ha sido
dramática: Michigan, por ejemplo, pasó de representar más del 5% de la
economía de EEUU a poco más del 2,5%.
Otro ejemplo es mi Estado natal, Ohio. Nací en Youngstown, una ciudad
muy industrial, y realmente quisiera vivir algún día en Cleveland, donde
reside buena parte de mi familia. Pero las condiciones tributarias allí
son ridículas, son marxistas. Cuando recorro las calles de mi ciudad,
me sorprende que un Estado que tenía tanto poderío industrial se haya
convertido en un campo empobrecido. ¡Y ante escenarios así yo me
pregunto quién sigue pensando que una economía puede prosperar a base de
impuestos! Es tan ridículo como pensar que una persona pobre pueda
hacerse rica a base de despilfarrar dinero...
P: Lleva años recorriendo el mundo para difundir sus ideas... ¿Es que nunca se cansa?
R: Al contrario, vivo muy feliz haciéndolo. Ojalá me hiciesen más caso
allá por donde voy. Todos seríamos no solo más felices, sino también más
prósperos.
Fuente :libremercado.com
jueves, 27 de septiembre de 2012
HUÉRFANOS - Manuel Llamas
Aguirre se va, y con ella toda esperanza de que este país logre poner
en marcha una auténtica política reformista y adopte una estrategia de
austeridad pública capaz de asentar sobre bases sólidas la recuperación
económica.
Se marcha el último referente liberal que tenía el Partido Popular,
ahora una formación netamente socialdemócrata, que era lo que quería su
máximo líder, Mariano Rajoy. El ansiado viaje al centro al fin
se ha completado, y el panorama político nacional es, ya
definitivamente, un páramo. Entre tanto, España avanza peligrosamente
hacia la peronización. En Argentina, desde hace décadas,
gobierne quien gobierne, rige un socialismo populista –de derechas o de
izquierdas– absolutamente corrupto y empeñado en hundir la economía.
A diferencia de la cúpula del PP, Aguirre reivindicaba unos principios
firmemente asentados en la defensa de las libertades individuales y la
propiedad privada. Pese a sus errores, la ya expresidenta de la
Comunidad de Madrid demostró que las políticas liberales no sólo son
posibles en la España actual, sino que funcionan: ahí están los datos de
la economía madrileña.
No por casualidad Madrid es hoy la región más libre de España, la
tercera más rica –tras las comunidades forales– y la que cuenta con un
sector público más saneado.
Los socialistas sabían de sobra que no podían con el liderazgo de
Aguirre, de ahí el odio que le profesaban. Su marcha, sin duda, habrá
sido festejada con champán en el PSOE y en IU. Pero también habrá
agradado a algunos dirigentes del PP, que veían en ella a una sólida
candidata para liderar el partido en caso de una hipotética –para nada
improbable– caída de Rajoy.
Más allá de la reacción que haya provocado en la clase política, la
tragedia de la dimisión de Aguirre radica en que ha dejado huérfanos a
la mayoría de los votantes madrileños, a cientos de miles de militantes
populares y, lo que es peor, a los millones de españoles que, sin saber
conscientemente que era su última esperanza, desean que España salga del
atolladero cuanto antes para, así, volver a crecer con fuerza y generar
empleo.
Se va Aguirre, qué pésima noticia. El único punto positivo es que ha
creado escuela en el PP madrileño. Esperemos que sus sucesores estén a
la altura.
Fuente:libertaddigital.com
lunes, 24 de septiembre de 2012
Esperanza, la Historia sin complejos - Jorge Vilches
A veces los políticos marcan un momento en la Historia, pero no sólo en
el sentido convencional, sino por la importancia que le dan a la
divulgación del conocimiento histórico como elemento para que la
sociedad tome conciencia de su pasado, valore mejor su presente y mire
de otra manera el futuro. Esperanza Aguirre es una de esas políticas
cuyo papel para la divulgación de la historia de la libertad en España
ha sido muy importante. Y no ha sido nada fácil.
El liberalismo fue la ideología más tergiversada y calumniada del siglo
XX español. La izquierda y la extrema derecha le achacaron, y aún hoy
lo hacen algunos, la mayor parte de los males del país. Mientras el PSOE
y el PCE, luego IU, fueron desde la Transición construyendo una
interpretación de la Historia a su medida, la derecha asumió un
sentimiento histórico de culpa que le impidió durante décadas incluir en
su discurso cualquier referencia al pasado. Esa hegemonía cultural de
la izquierda en aquellos años supuso la asunción general de su visión
histórica. Sus dirigentes políticos y sindicales desde 1879, año de
fundación del PSOE, fueron presentados como únicos padres del Estado
social y democrático de derecho que se estableció en la Constitución de
1978. Del mismo modo, la Segunda República, en su etapa gobernada por la
izquierda, se citaba como el antecedente de nuestra democracia. Y así
la España de 1931 a 1936 se convirtió en el campo más trillado de la
historiografía nacional, y todavía lo es.
Esperanza Aguirre siempre ha estado convencida de que el liberalismo
era la alternativa en Europa a la socialdemocracia. Y en ese afán por
reforzar la idea liberal en España se empeñó en darle divulgación a su
historia, especialmente al siglo XIX. Tampoco fue sencillo, pues era
necesario que el partido de la derecha española cambiara. La etapa de
liderazgo de Manuel Fraga fue baldía al respecto, sin duda por el pasado
de su máximo dirigente. Tan sólo se recuperó la figura de Antonio
Cánovas, pero de una forma exageradamente tímida.
La dirección de José María Aznar inició un nuevo modo de concebir la
derecha, y con eso se abrió el paso a la recuperación de la historia de
la libertad en España. El papel de la FAES fue importantísimo a este
respecto, y producto del mismo fue Genealogía del liberalismo español, 1759-1936 (Papeles FAES, 1998), dirigido por José María Marco, que fue el primer libro de muchos otros.
La fecha clave para el impulso de Esperanza Aguirre al conocimiento de
la Historia fue 2008. El bicentenario del levantamiento del Dos de Mayo y
del inicio de la Guerra de la Independencia fue un buen momento para
iniciar la tarea de dar a conocer, desde las instituciones, las
personas, las ideas y los acontecimientos que configuran el nacimiento
de la nación política y, por tanto, de la libertad moderna en España.
Con gran acierto, y para cumplir con este objetivo, se creó en noviembre
de 2007 la Fundación Dos de Mayo. Nación y Libertad, dirigida por el
catedrático Fernando García de Cortázar.
Al tiempo que Esperanza Aguirre se prodigaba en la presentación de
obras de historia que contaban algo distinto sobre los españoles y su
lucha por la libertad, en la Fundación, y bajo su tutela, se organizaban
exposiciones para conmemorar la jornada del Dos de Mayo, se
pronunciaban conferencias en seminarios, o se recuperaban libros que de
otra manera seguirían perdidos. El propósito era divulgar entre los
españoles el pasado de lucha por la libertad desde 1808, las Cortes de
Cádiz, la Constitución de 1812, el establecimiento del Estado
constitucional –uno de los primeros de una Europa entonces absolutista–,
y las casi interminables batallas por las libertades hasta el siglo XX.
Porque la Historia no empieza en 1931, y menos aún la de la libertad y
la democracia.
En el pasado mes de julio, Aguirre resumía en una jornada del Campus
FAES el empeño que había tenido personalmente en el conocimiento de la
Historia. Uno de los problemas del país, decía, es que no se tiene
interiorizada la narración del pasado, que los españoles, a diferencia
de los franceses, los británicos o los norteamericanos, desconocen "cómo
hemos llegado a ser lo que somos".
Con la marcha de Esperanza Aguirre se nos va una política que tomaba la
Historia sin complejos, que se alejaba del tópico del eterno fracaso
para tener en cuenta los aciertos y los errores, que plantaba cara al
paradigma dominante, y que no se amedrantaba a la hora de opinar sobre
los avatares históricos de nuestro país. Me temo que es una pérdida
irreparable, y no sólo para el conocimiento de la historia de la
libertad.
Fuente:libertaddigital.com
domingo, 23 de septiembre de 2012
“Esa Juana de Arco liberal” - MARIO VARGAS LLOSA
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| Esperanza Aguirre ( Fernando Vicente) |
Debió de ser allá por los años 1983 ó 1984. La concejala del
Ayuntamiento de Madrid que acababa de hablar lo había hecho con una
claridad y rotundidad infrecuentes en un político y defendiendo ideas
que no estaban para nada de moda. “¿Quién es esta Juana de Arco española
liberal?”, pregunté. La pregunta llegó a sus oídos y, desde entonces,
en todos estos años —los de su extraordinaria carrera y, también, los de
nuestra amistad— cada vez que la he visto, Esperanza Aguirre me ha
recordado aquella anécdota. ¿Por qué Juana de Arco? Porque defender,
como ella lo hacía, el liberalismo, me pareció entonces la manera más
rápida de precipitarse en la hoguera del desprestigio y la ruina.
Que me equivocara de manera tan garrafal, muestra los altos méritos
de Esperanza Aguirre, que, ante la sorpresa general, acaba de anunciar
su renuncia a la Presidencia de la Comunidad de Madrid y su retiro de la
vida política. No sólo ha sido uno de los escasos políticos de
convicción de estos años en España; también, uno de los más populares,
que más elecciones ha ganado y que, en todos los cargos que ha ejercido
—concejala, senadora, ministra, presidenta del Senado y presidenta de la
Comunidad—, ha conseguido impulsar más medidas y reformas de corte
liberal, gracias a las cuales la provinciana capital de España de hace
tres decenios es la metrópoli de hoy día y la región más próspera, menos
endeudada, una verdadera potencia industrial y la de vida cultural más
rica y diversificada de todo el país.
La vamos a echar mucho de menos. Todos. Los que, como yo, la
admirábamos y nos hubiera gustado verla llegar a la Presidencia del
Gobierno, convencidos de que, con ella al frente, jamás se hubiera
hundido España en una crisis como la que hoy padece, y también sus
adversarios, a los que deja hoy en la orfandad, sin tener alguien a
quien odiar y atacar con la saña con que se encarnizaron contra ella
(ayudados a veces por los micrófonos indiscretos), que se les enfrentaba
sin complejos de inferioridad, respondiendo a los insultos con ideas,
sin perder nunca las buenas formas y derrotándolos siempre en las urnas.
Esperanza Aguirre libró en todos estos años un doble combate. Contra
una izquierda dura, dogmática y vanidosa que se creía dueña no sólo de
la verdad ideológica, sino también de la compasión, de la solidaridad y
de la “justicia social” y contra una derecha conservadora y ultra,
acomplejada y acobardada frente a la izquierda, desconfiada del mercado y
la apertura económica, favorable al rentismo y con más intereses que
convicciones y principios. Ninguna de estas dos fuerzas pudieron
derrotarla pero le hicieron la vida difícil, muy difícil, y la obligaron
muchas veces a hacer verdaderos prodigios de táctica política
—simulacros y fintas de concesiones, supuestos pasos atrás a fin de
saltar adelante— para no verse acorralada en lo personal, y, sobre todo,
hacer avanzar los principios liberales básicos de recortar el
intervencionismo estatal en la vida económica y social y privatizar en
todo lo posible tanto la creación de riqueza como las instituciones y la
vida ciudadana.
En su famosa distinción entre el “político de convicción” y el
“político de responsabilidad” de 1919, Max Weber matizó que no se debía
entender esta diferencia como una antinomia sin remedio, y que había
casos, infrecuentes sin duda, en que un político era capaz de conciliar
ambas opciones. Una de esas excepciones ha sido Esperanza Aguirre. Nunca
perdió de vista los principios liberales a los que se adhirió cuando
era todavía muy joven; pero, a lo largo de su carrera política, la
experiencia le mostró que la democracia no tolera la rigidez
doctrinaria, pues la realidad es siempre más sutil y compleja que las
teorías que pretenden exhibirla, y que las ideas que no son capaces de
adaptarse a la realidad terminan siempre por conseguir resultados
opuestos a los que persiguen. En muchos momentos de su vida política,
Esperanza Aguirre accedió a iniciativas reñidas con sus convicciones,
porque no había más remedio, o para salvar al menos parcialmente su
propia agenda. Pero, lo importante, a la hora de juzgar de manera de
global su gestión, haciendo las sumas y las restas, es que nadie podrá
negar que en toda su trayectoria aquellas son mucho más numerosas que
estas, y que por eso de ella se puede hacer el mejor elogio de un
gobernante: que dejó la Comunidad de la que fue responsable mucho
—muchísimo— mejor de como la encontró.
Quisiera destacar un aspecto admirable de la política de Esperanza
Aguirre en la Comunidad de Madrid: el apoyo a los exiliados y
perseguidos políticos de Cuba. Ellos han sido siempre los parientes
pobres entre todos los latinoamericanos que han debido dejar sus países
por las amenazas y el acoso de que eran víctimas de parte del poder.
Como, por una de esas aberraciones ideológicas de la que está repleta la
época en que vivimos, la Revolución Cubana, pese al más de medio siglo
de ruina económica y dictadura política que ha significado para la isla,
sigue gozando de una cierta intangibilidad moral ante la izquierda, el
centro e incluso sectores de derecha, los exiliados cubanos han padecido
de la indiferencia y a veces de la abierta hostilidad de los gobiernos
democráticos españoles. La excepción, en esto, ha sido, gracias a
Esperanza Aguirre, la Comunidad madrileña, que ha ayudado a muchos de
ellos a encontrar trabajo, a obtener los permisos correspondientes y a
sobrellevar las inevitables penalidades del destierro.
Cuando fue ministra de Educación y Cultura del primer Gobierno del
Partido Popular, la enemistad hacia Esperanza Aguirre de artistas,
escritores, cineastas, periodistas, profesores, fue enorme y el
ensañamiento contra lo que hacía y decía no conoció límites, sobre todo
de los caricaturistas a los que, la inmutable calma con que la ministra
ejercía su función como si la tempestad no fuera con ella, atizaba la
ferocidad. A juzgar por las barbaridades que le decían y atribuían, la
educación y la cultura en España habían caído en manos de una
antropófaga, o poco menos. ¡Vaya injusticia! Pocos políticos he conocido
que tengan más respeto por el trabajo creativo —artístico o
intelectual— que Esperanza Aguirre y que hayan hecho más esfuerzos que
ella, en su vida privada, en los escasos recreos que le deparaba su
enloquecedora agenda de trabajo, para leer, asistir a conciertos o
exposiciones y estar enterada del ir y venir de la vida cultural. Y,
también, que haya llevado ese respeto al extremo de no haber querido
nunca instrumentalizar las actividades artísticas en provecho personal.
Y, sin embargo, discretamente, lo que ella ha hecho para impulsar la
vida cultural en su esfera de influencia ha sido enorme. A ella se debe,
en buena parte, que en las últimas décadas la oferta cultural en la
comunidad madrileña se haya multiplicado por diez, dejando muy rezagadas
a todas las otras ciudades y regiones de España, entre ellas a
Cataluña, que en los años sesenta o setenta era la capital cultural de
España, y que esta vida cultural sea libre, diversa, múltiple, y, en
ella, la iniciativa privada coexista con la pública.
¿Por qué ha renunciado a la política precisamente en este momento? En
los últimos dos días he sentido vértigo leyendo todas las
especulaciones al respecto. Que porque se le había reproducido el cáncer
que padeció hace un par de años, que por discrepancias irreductibles
con la política económica de Mariano Rajoy, que por querellas y
animosidades en su propio partido, y otras todavía más fantasiosas.
Aunque no tengo ninguna otra información que las que he leído en la
prensa, creo que nada de eso es cierto. Y que probablemente dijo la
verdad en su comparecencia televisiva: que había llegado el momento de
retirarse para dar paso a gente más joven, que, después de 30 años de
estar en la intensa brega política, quería poder dedicarse un poco más a
esa familia que con tanta paciencia y generosidad la ha apoyado en
estos años y la ha visto tan poco. Saber retirarse a tiempo, no
enquistarse en el poder, ceder la posta a la nueva generación, forma
parte, también, de la filosofía (y la coherencia) liberal.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2012.
© Mario Vargas Llosa, 2012.
Fuente:elpais.com
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