En estos momentos de incertidumbre política y económica , cuando el estado a traves del gobierno y otras instituciones interviene cada vez más en la vida de los individuos , restringiendo su libertad día a día en aras de un supuesto " bien común" , queremos contribuir desde este blog a difundir los principios del liberalismo , cada vez más necesarios para conservar la libertad y la iniciativa como ciudadanos.

domingo, 30 de mayo de 2021

La descomposición - Alfonso Ussía

  


 

Después de doce años de columnista de referencia de La Vanguardia, Pilar Rahola ha sido fulminada por Godó. Mandato político. Javier Cárdenas, una de las pocas voces libres y valientes que se mantenían en la planetaria Atresmedia, ha sido despedido. Cárdenas no tiene dudas al respecto. “Me lo habían advertido, que había presiones constantes de La Moncloa, y claro, la ingente cantidad de dinero que ha dado Sánchez a Atresmedia no lo ha dado gratis”. Mandato político. Vicente Vallés, a pesar de su amistad con Mauricio Casals, se halla a un paso de ser lanzado por la borda. Ante el placer de las subvenciones, las amistades personales pierden protagonismo. Mandato político. No escribo de mi caso en La Razón por no personalizar la infección que sufre la libertad. La independencia y el respeto a la crítica están en peligro de extinción en el apesebrado periodismo español.

Así, de golpe, Godó se ha apercibido con 12 años de retraso de que Pilar Rahola no es de fiar. La victoria de ERC sobre JxC de Puigdemont ha aconsejado a Godó plegarse ante los republicanos de Junqueras y Aragonés y cerrar el grifo al forajido de Waterloo, el ídolo de la insoportable Rahola. Las subvenciones vienen de ERC, y hay que estar a bien con el Gobierno de Aragonés porque el fugado ya no interesa ni influye en Cataluña. Y en Atresmedia, Cárdenas con su libertad, ponía en peligro el dinero que La Moncloa ha  regalado – y lo que queda pendiente de regalar-, a Antena 3, Onda Cero – también conocida por Onda Otero-, y la Sexta. Claro, que los regalos casi siempre exigen contraprestaciones. El antiperiodismo. La opinión libre silenciada. El negocio es el único objetivo. La senda ideológica, la de Silvio González, Bardají, Susana Griso, Julia Otero, Ferreras, Ana Pastor y Jordi Évole. Y de cuando en cuando, un permiso medido a Carlos Alsina para regañar un poquito. La Razón, el hermano pobre, no es otra cosa que la coartada. Y la coartada también ha sido subvencionada a cambio de guillotinar cabezas.

Con cuentagotas – siempre previo permiso-, se permite esporádicamente el lujo de la crítica disfrazado de opinión libre

Sánchez, repartiendo dinero a los medios de comunicación, ha conseguido el monopolio de la opinión y la propaganda. También lo hizo Soraya Sáenz de Santamaría en sus tiempos de presidente efectiva del Gobierno, pero no se atrevió a tanto. – Soraya, no entiendo que en “El País” y la SER me pongan a parir todos los días y a ti te elogien con entusiasmo-, le susurró una mañana Rajoy a su superiora. En La Razón, Soraya mandó una barbaridad durante el rajoyismo, y molestaban mucho las críticas a la trabajadora política de Valladolid. –Alfonso, por favor, “has de medirte” con más prudencia con Soraya, que nos ayuda mucho-, me aconsejaba una voz profunda. Jamás hice caso a la voz profunda, ni con Soraya, ni con Sánchez ni con Godó, y la voz profunda ganó y yo me quedé en la calle. Y he caído en la trampa de escribir de mi experiencia. Me figuro que casi todos los medios de comunicación impresos y digitales padecen en la actualidad la estrecha vigilancia de La Moncloa. Pero en algunos casos la libertad, agonizante, aún sobrevive. Casos que se cuentan con los dedos de una mano, y sobran dedos.  Pero no son los medios impresos los que preocupan al Gobierno. Sí las cadenas de televisión, las tertulias y las emisoras de radio. Casi todos los comunicadores influyentes están en la planicie superior de la boina. Y con cuentagotas – siempre previo permiso-, se permite esporádicamente el lujo de la crítica disfrazado de opinión libre. 

Cambiará el Gobierno y seguiremos igual. Los medios se adaptarán al nuevo poder, y el nuevo poder seguirá subvencionando a los medios. El viejo periodismo está en la UVI, y no hay luces ni destellos para la esperanza. Pero aún les queda trabajo para callar a los supervivientes. Mientras tanto, la avaricia empresarial se impone a la libertad. No me ha divertido nada escribir de esta tragedia.

domingo, 23 de mayo de 2021

Carta a Feijóo sobre los menas de un gallego que ha tenido a parientes en la emigración


 Este jueves comparó a inmigrantes ilegales con los emigrantes gallegos

"Estoy un poco harto de ver cómo se pervierten conceptos como la solidaridad y la hospitalidad, y por eso me he animado a escribir esta carta."

Sr. Alberto Núñez Feijóo:

He leído con asombro el siguiente mensaje que publicó usted en su cuenta de Twitter este jueves sobre la posible acogida en Galicia de algunos de los menores inmigrantes que participaron en el asalto a la frontera de Ceuta esta semana:

 Dice usted que “Galicia, que ha conocido la emigración, es un pueblo solidario”. Es cierto. Galicia es una región hospitalaria porque los gallegos sabemos bien lo triste que es verse en una tierra extraña a mucha distancia de tu Patria. Pero creo que usted se confunde de contexto al hacer esa afirmación.

En primer lugar, de lo que hablamos aquí es de menores de edad. Para más señas, hablamos de niños que fueron engañados creyendo que podrían ver a Cristiano Ronaldo o a Messi en Ceuta, y no de una afluencia de inmigrantes o de refugiados al uso. De hecho, las autoridades de Ceuta han recibido más de 4.000 llamadas de padres marroquíes que están buscando a esos niños. Lo que tienen que hacer nuestras autoridades es devolver a esos niños con sus padres, y no postergar su regreso a casa repartiéndolos por toda España. Esto es un colosal despropósito que sólo sirve para agravar los efectos de ese engaño.

 Por otra parte, parece que usted desconoce las condiciones en las que muchos gallegos emigraron de su tierra. Yo soy pariente de algunos de esos que se marcharon lejos a trabajar, concretamente al otro lado del Océano Atlántico. Mis parientes emigraron de forma legal, sin asaltar la frontera de otro país ni entrar ilegalmente en él. Hasta que se tuvieron que volver a su tierra -algunos huyendo del chavismo-, mis parientes llevaron una vida honrada, enriqueciendo con su trabajo al país que les acogía, sin dedicarse a la delincuencia y sin provocar desórdenes públicos y hechos delictivos como los que se vienen registrando Ceuta en los últimos días desde ese asalto a la frontera.

Además de todo ello, mis parientes emigraron a países con los que compartían valores culturales, países en los que su integración fue mucho más fácil de lo que lo hubiese sido en una cultura extraña. Mis parientes no se vieron sumidos en ningún gueto, y convivieron con los habitantes del país que les acogió, sin provocarles problemas por falta de integración.

 Obviamente, el caso de mis parientes no es único. La forma en que ellos emigraron fue la dominante en la práctica totalidad de los gallegos que tuvieron que irse lejos a buscar trabajo. Hay que decir que en España hay hoy en día muchos inmigrantes que entraron legalmente, que han sabido integrarse, que llevan una vida honrada y que respetan a quienes les acogieron. Esas personas me merecen el mayor de los respetos, especialmente los que forman o han formado parte de nuestras Fuerzas Armadas, ya que con su trabajo enriquecen a España. Es una satisfacción brindar hospitalidad a gente así.

No puedo decir lo mismo de los que vienen ilegalmente a nuestro país, de los que aspiran a colarse aquí con la ilusión de recibir prestaciones sociales que les permitan llevar una vida ociosa a costa de los demás, de los que se dedican a actividades delictivas, y también de los menores que escapan de sus centros de acogida y se dedican a hacer cosas nada propias de niños, algunas de ellas fuera de la ley. No podemos prometer acogida a quienes llegan a España y permanecen en ella en estas condiciones, porque entonces les estamos incentivando a venir de forma ilegal y a hacer las cosas que algunos están haciendo, para desgracia de los vecinos -tanto españoles como inmigrantes legales- que les tienen que aguantar. Con quien viene a tu casa saltando por la ventana y rompiéndolo todo no puedes ser hospitalario, señor Feijóo.

 Añado más: la obligación de nuestras autoridades es defender nuestras fronteras de quienes pretender entrar ilegalmente en España como lo han hecho miles de marroquíes y subsaharianos esta semana en Ceuta y Melilla. Para algo pagamos impuestos tanto los españoles como los inmigrantes legales: para que ustedes no permitan que nuestro país se convierta en la tierra prometida de los maleantes. Galicia es una tierra hospitalaria, sí, pero aquí no dejamos entrar a cualquiera en nuestros hogares, ni damos la bienvenida a quienes vienen de malos modos a ellos. Somos hospitalarios, no idiotas.

Así que, señor Feijóo, haga un favor a esos niños, a Galicia y a toda España, y pida al gobierno que los devuelva con sus familias, que es donde tienen que estar. Bastante tenemos ya en nuestra tierra con las colas del hambre que estamos viendo desde el año pasado, como para además acoger a quienes llegan a nuestro país de semejante forma.

Fuente :www.outono.net

https://www.outono.net/elentir/2021/05/21/carta-a-feijoo-sobre-los-menas-de-un-gallego-que-ha-tenido-a-parientes-en-la-emigracion/?fbclid=IwAR1P6m1IQ-DT4lkYHvP-fkoICtlk1EQJpARb6N0dMDY6AWqHsWcAzSI9tRY

domingo, 16 de mayo de 2021

Nada de pedir perdón - Alejo Vidal-Quadras


                                                  El Autor ,  D. Alejo Vidal- Quadras 

Los territorios hispanos de América, a diferencia de los sometidos a otras potencias europeas, nunca fueron colonias 

Lopez Obrador, Presidente de México


Este año 2021 coinciden tres efemérides de gran significación a ambos lados del Atlántico, el 200 aniversario de la independencia de México, los 700 años de la fundación de la capital azteca, la legendaria Tenochtitlan, y el quinto centenario de la conquista de ese país por Hernán Cortés, su menguada hueste española y sus miles de aliados indígenas. Como es natural, esta celebración múltiple ha de ser organizada principalmente por el Gobierno mejicano, pero es obvio que España debe tener un papel y un protagonismo especial en los actos que se celebren. La cosa ya empezó mal cuando en marzo de 2019 el presidente López Obrador envió una carta tan impertinente como inoportuna al Rey Felipe VI exigiendo que nuestro país se disculpara oficial y públicamente por los abusos cometidos por los conquistadores hace cinco siglos. Aparte de que juzgar moral y políticamente acontecimientos de un remoto pasado bajo el prisma de los principios, valores y normas jurídicas del presente es una anacronía absurda, lo que el primer mandatario mejicano demostró con esta desacertada misiva es su profundo desconocimiento de la historia de España y de la de su propia tierra, tan íntima y fraternalmente unida a la nuestra.

La literatura sobre las increíbles aportaciones de España a América es ingente y ocupa bibliotecas enteras, que, por lo que se ve, López Obrador no se ha dignado leer, aunque sólo sea una mínima parte. Por ejemplo, no estaría de más que se familiarizase con el magnífico trabajo de Luis Suárez Lo que el mundo le debe a España o a obras más recientes y amenas como No te arrepientas de José Javier Esparza o Imperiofobia y leyenda negra de Elvira Roca Barea, por citar tres ejemplos bien acreditados de rigor, precisión y calidad. Si se hubiera documentado debidamente, en vez de entregarse a tópicos electoralistas y demagógicos, no escribiría banalidades ni pondría en peligro un múltiple acontecimiento conmemorativo que, lejos de resucitar agravios imaginarios y estériles, ha de contribuir a un hermanamiento aún más estrecho de la vasta comunidad hispanoamericana en beneficio de todos.

"No consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las dichas Indias, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, sino que manden que sean bien y justamente tratados"

Aunque los ejemplos que demuestran la vaciedad y la mezquindad rencorosa del presidente mejicano son incontables, me limitaré a mencionar dos que deberían bastar para reducirle al silencio contrito. El primero hace referencia a la protección que desde los albores de la llegada de los españoles a América dispensó siempre la Corona a los nativos de los lugares que se iban incorporando al dominio y la tutela real. Se supone que el hoy engallado presidente no ha tenido ocasión de conocer el codicilo del testamento de Isabel la Católica en el que se dice, entre otras cosas notables: “Suplico al Rey mi Señor muy afectuosamente y encargo y mando a la princesa, mi hija, y al príncipe su marido que… no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las dichas Indias, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, sino que manden que sean bien y justamente tratados y si algún agravio han recibido, lo remedien…”. Esta doctrina de la gran Isabel contrastaba frontalmente con la cultura imperante en la época sobre el derecho de conquista, según el cual los conquistadores pasaban a ser propietarios de vidas y haciendas de los conquistados, considerados meros bienes materiales a plena disposición de sus nuevos dueños. Búsquese, si no, alguna preocupación similar a la expresada por la católica soberana en las prácticas portuguesas, inglesas u holandesas de aquellos días o posteriores.

Ánimas racionales

Bien es verdad que la institución de la encomienda, imperante en los principios de nuestra presencia en el Nuevo Mundo, no era precisamente un dechado de tratamiento humanitario a los encomendados, pero hay que comprender los sacrificios, esfuerzos y penalidades, por no hablar de las onerosas deudas contraídas para conseguir su objetivo que habían sobrellevado los encomenderos. Aún así, sucesivas leyes, como las Leyes de Burgos de Fernando el Católico de 1512 o las Nuevas leyes de Carlos I de 1542 siguieron insistiendo en las mismas ideas de las últimas voluntades de Isabel, espoleados por las denuncias y los informes recibidos de los misioneros dominicos, franciscanos o agustinos que, entregados abnegadamente a su labor evangelizadora, velaban por sus catecúmenos. El célebre sermón de Fray Antonio Montesino a los gobernantes y encomenderos de La Española en diciembre de 1511 fue lo suficientemente elocuente y tuvo un fuerte impacto en la Corte al otro lado del océano: “¿Estos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amarlos como a vosotros mismos?” Semejantes admoniciones no eran pura retórica porque los buenos frailes se negaron a dar la absolución a los que maltrataban a los indios a su cuidado. Hecho insólito en la historia, una potencia conquistadora había creado y aplicado un armazón normativo para proteger a los conquistados. Jamás otra nación del orbe distinta a España ha hecho nada parecido. López Obrador debería tenerlo en cuenta.

"Dicho claramente, para que el presidente López Obrador se entere, las lenguas amerindias han sobrevivido y conservan su pujanza gracias a España y su respeto a la pluralidad cultural"

El segundo ejemplo es el inmenso trabajo, el perseverante empeño y los abundantes saberes que entre los siglos XVI y XVIII centenares de estudiosos dedicaron a estudiar las lenguas amerindias, su vocabulario, su estructura, las dotaron de escritura y tradujeron numerosas obras religiosas, científicas y literarias, más de un millar, al náhuatl, al quechua, al mapuche, al guaraní, entre otras parlas autóctonas. La primera cátedra de quechua se creó en la Universidad de Lima en 1579. Es suficiente mencionar la Historia General de las cosas de Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún, publicada a finales del siglo XVI, una verdadera enciclopedia etnográfica en doce volúmenes en español y en náhuatl, para calibrar la atención que los españoles de América dedicaron al conocimiento de las lenguas locales. Fueron las elites políticas que tomaron el control tras la independencia las que quisieron eliminar los idiomas originarios en aras de la modernización uniformizadora de sus repúblicas, pero su afán destructivo fue inútil, tal había sido la labor de salvación realizada por España en los trescientos años anteriores. Actualmente, el quechua tiene ocho millones de hablantes, los mismos el guaraní, cinco millones las lenguas mayas y dos millones el náhuatl y también el aimará. Dicho claramente, para que el presidente López Obrador se entere, las lenguas amerindias han sobrevivido y conservan su pujanza gracias a España y su respeto a la pluralidad cultural.

Una huella profunda

Los territorios hispanos de América, a diferencia de los sometidos a otras potencias europeas, nunca fueron colonias, fueron una España transatlántica y sus habitantes considerados súbditos de la Corona al igual que los castellanos, aragoneses, navarros o andaluces, españoles de ambos hemisferios, como rezaba la Pepa en su grandioso arranque. No tenemos, por tanto, nada de lo que avergonzarnos y si bastante de lo que enorgullecernos sobre la huella profunda que hemos dejado en América y en la próxima carta que le dirija el presidente mejicano a nuestro monarca en lugar de reproches extemporáneos y carentes de fundamento, no estaría mal que le expresase su reconocimiento de lo mucho y fecundo que sembramos en el hermoso Virreinato de Nueva España.

Fuente : www.vozpopuli.com

 

jueves, 29 de abril de 2021

NO SOLO ANALFABETA - Gabriel Albiac

                                                                          

                                                                    Gabriel Albiac

Habla una ministra. Podríamos decir, en rigor, que habla una analfabeta: sin ánimo valorativo; denotativo sólo. Habla de su ignorancia acerca de lo que sea una lengua. Pero ignorar la lengua es abolir la inteligencia. Habla alguien con potestad para dictar leyes. Emite, al menos, sonidos que se pretenden lengua: «las hijas, los hijos y les hijes», dice. No es humorada ni desliz fonético. Sigue: «los niños, las niñas y les niñes». Persevera y firma: «las alumnas, los alumnos y les alumnes».
 
 Sólo dos cosas me trae al ánimo. La primera, una de esas carcajadas que el espectáculo de la repujada majadería sabe siempre arrancarnos. La segunda…, la segunda deja poco espacio a la risa. Se llama Victor Klemperer y vale la pena recordar su historia, hecha de drama e inteligencia. Y su magistral libro, cuyo título hace befa de las retóricas nazis: ‘Lingua Tertii Imperii’ (LTI), o sea ‘La lengua del Tercer Reich’. Su historia es la de tantos profesores expulsados de sus cátedras en Alemania por ser judíos. Con prohibición, además, aun de pisar las bibliotecas. A diferencia de su hermano Otto, ilustre director de orquesta que en 1933 logró huir a los Estados Unidos, Victor quedó atrapado en la ratonera nazi. Expulsado de la Universidad, rehuido por todos sus colegas académicos, malviviendo bajo la continua amenaza de ser asesinado, acometió el proyecto que sólo un filólogo de su envergadura podía llevar a puerto: analizar la construcción de la ‘neolengua’ que, en Alemania, asentaba los cimientos más duros de la dictadura hitleriana, los que la hacían inexpugnable más allá de la afiliación o no al partido; como aquellos antiguos amigos, «ninguno de los cuales era nazi, pero todos los cuales estaban intoxicados». Porque distorsionar una lengua es corromper la mente del que habla a la medida exacta de los intereses del que la regula: eso es, con exactitud, el lenguaje totalitario. Entre el proyecto de Rosenberg y el de la señora Montero (Montera o Montere) no hay más que un triste desnivel académico.
                                                                    
                                         La Ministra de Podemos Irene Montero

¿Qué es la lengua? No una herramienta, de la cual podamos hacer el uso que hace el carpintero de su lima o de su bisturí el cirujano. La lengua no es algo que usemos. Es algo que nos usa a nosotros. Porque, hasta que nuestras mentes están lingüísticamente configuradas, nada somos: nada anímicamente coherente. Somos la lengua que nos habla y que, en su hablar, acarrea todos nuestros atributos, todos nuestros afectos y pasiones, todo lo que llamamos evidencias, esto es, creencias que el fluir de la lengua cristaliza en obviedades. Son los humanos hijos de su lengua. No a la inversa. Y en la lengua está trenzado el tejido de certezas que delinea la torrentera de nuestro destino.
Por eso dictar el orden de una lengua es dictar sus órdenes blindadas: dictar las subjetividades que la lengua disciplina. Es la forma menos violenta, la más eficaz por tanto, de dictadura. No, la ministra no es sólo analfabeta.
 
Fuente : Facebook






  • domingo, 21 de marzo de 2021

    Asesinatos entre los canales con civismo de bicicleta


     

    Son las nueve de la mañana del 2 de noviembre de 2004 en la calle Linnaueusstaat (Ámsterdam, Países Bajos). Un joven con barba larga y vestido con una chilaba comienza a perseguir a Theo Van Gogh, un polémico director de cine bisnieto del hermano del pintor, muy crítico en sus cintas y declaraciones contra el islam. El hombre le alcanza, le dispara seis balas, le remata en el suelo, le acuchilla, le degüella y le clava una daga en el pecho con una carta de cinco páginas. Después, se va andando, tranquilamente.

    El suceso, digno de una novela negra nórdica, aconteció entre los canales de la bella ciudad neerlandesa, conmocionando al país... por segunda vez. Y es que sólo dos años antes, en mayo de 2002, otro detractor de las creencias y preceptos de la religión de Mahoma había muerto a tiros en un garaje. En esa ocasión la víctima fue Pim Fortuyn, un político de la entonces ya llamada derecha populista.

    Con Van Gogh y Fortuyn hubo doble conmoción y conexión: el cineasta había rodado un filme sobre el asesinato del político.

    "Holanda ha sido muy naif", dijo, en el momento de producirse los terribles crímenes, la ministra de Inmigración, Rita Verdonk. "Esta incómoda atmósfera debe desaparecer. No podemos dejarnos llevar por aquellos que pretenden introducirnos en una espiral de violencia", remató quien era primer ministro, Jan Peter Balkenende. Pero las cartas estaban ya echadas y la mecha prendida en las tierras bajas del reino de los Orange.

    En los días que rodearon al inolvidable funeral de Theo Van Gogh (con carcajadas, cigarrillos Gauloises y música de Lou Reed), un político radical llamado Geert Wilders comenzó a resaltar con sus declaraciones directas, dirigidas a conectar con todos aquellos que querían expresar en voz alta su hartazgo y malestar con una parte de la población migratoria marroquí y turca, a los que acusaban de vivir en guetos y no quererse integrar. "Habría que cerrar un buen número de mezquitas mañana mismo", fue una de las primeras frases de Wilders que empezaron a destacar en la prensa mundial.

    Diecisiete años después, las elecciones de este pasado miércoles celebradas en Países Bajos (recuerden que desde enero de 2020 ya no quieren llamarse más Holanda) son un claro reflejo de la dicotomía que afecta al país simbolizado por un tulipán. En el segundo puesto del ranking electoral, se ha situado la formación de centroizquierda de Sigrid Kaag, una progresista casada con un árabe que defiende y ensalza la multiculturalidad. Como tercera fuerza política, ha quedado el mencionado Wilders, con un predicamento absolutamente dispar.

    El triunfo al quedar como segundo gran partido de una política que cuenta cómo sus hijos han sufrido discriminación por ser su padre palestino versus el éxito también de Wilders, quien, junto con otros dos partidos más de ultraderecha, rozan los 30 escaños en un Parlamento de 150, es otra muestra de un país bifaz.

    Para más inri, otro ejemplo salido de las urnas esta semana: la victoria de Mark Rutte, un liberal que será primer ministro por cuarta vez y que es admirado por repudiar el coche oficial e ir a todas partes (incluido al Palacio Real) en bicicleta, por seguir viviendo en su casa de toda la vida y por dejarse fotografiar junto a su coche viejo Saab. Pues bien, el consecuente Rutte tuvo que dimitir en enero por un caso de... racismo: Hacienda persiguió y dejó en la ruina a miles de familias (mayoritariamente marroquíes y turcas), tras acusarlas de manera infundada de haberse lucrado de ayudas que no les correspondían.

    Para los politólogos, Países Bajos es una especie de referente, un lugar donde muchas tendencias se manifiestan primero. Su enclave es importante cerca del corazón de Europa, así como su tamaño mediano como miembro de la Unión Europea, o el peso que va adquiriendo en el club de Bruselas... Un auténtico laboratorio para las sociedades que nos esperan. Cuando arrancó la pandemia del Covid, Rutte hizo un alarde de exaltación por la libertad individual y apeló a la responsabilidad de cada uno, negándose a imponer duras medidas. En las pasadas Navidades, con unas cifras terribles de víctimas por coronavirus tras un brote originado el día de las masivas compras del Black Friday, Rutte tuvo que empezar a aplicar cerrojazos. ¿Qué hizo una parte de la población? Se negó a acatar, protagonizó caceroladas y los negacionistas más acérrimos y virulentos provocaron disturbios y actos vandálicos.

    Todo es posible en los 50.000 kilómetros cuadrados contenidos por diques en Países Bajos: desde votar con cuidado exquisito entre obras de arte en las urnas instaladas en el Museo Van Gogh de Ámsterdam hasta lanzar cada año 15.000 bicicletas a los canales cuando se tienen que deshacer de ellas o tras ser robadas.

    No hay que perder de vista este poliédrico país, de tranvías y mercados de flores, de pinacotecas que acogen La joven de la perla o La Ronda de Noche, de juventud en las calles y de girasoles inmortalizados para siempre en nuestra retina por Vincent Van Gogh.

    Fuente:elmundo.es

    domingo, 28 de febrero de 2021

    Casado quiso tapar el desastre electoral con el deshonor judicial; tiene el deshonor y agrava el desastre - Federico Jiménez Losantos

                                                                               


    Hay quien dice que Churchill nunca pronunció la célebre frase “entre el deshonor y la guerra, elegisteis el deshonor; tenéis el deshonor y tendréis la guerra”. Desde luego, no está en su discurso de 5 de 0ctubre de 1938, en respuesta al canciller del Tesoro John Simon, que pedía el apoyo a la política de Chamberlain tras el pacto de Munich. Pero, sin duda, ése es el espíritu del discurso, del que recomiendo el resumen en la web Diálogos del Duero, al hilo de la capitulación en Cataluña. Vale la pena leerlo, en inglés o en español, en Google, antes de que lo borren por incitar al odio. Volveremos a él, porque parece escrito para España en esta hora menguada. 

    Abrazarse al que se debe evitar

    Pero a ese espíritu de rendición para salvar los muebles tras la humillante derrota en Cataluña ante Vox, una pelea buscada por él y por la que aún le aplauden los que odian al PP, se acogió Casado, volviendo al reparto con el PSOE de los despojos de la independencia judicial, en el CGPJ. Antes, quiso salvar los muebles domésticos abandonando la casa del partido durante 30 años, con el argumento de que está siendo investigada. Si esa fuera razón suficiente, él debía haber dimitido por lo de su master, llevado también a los tribunales por sus ahora amigotes de timba judicial. 

    El espectáculo de Teodoro convertido en mozo de cuerda y con una cómoda a cuestas, buscando piso por Madrid, es divertido, pero seamos serios: el PP buscó salvarse tras el derechazo de Vox, no como dice algún adicto al boxeo, abrazándose al que lo dejó tambaleante, Abascal, sino a dos que no libraban esa pelea: Big Fraud SánchezKid Tunante Iglesias. La táctica de abrazarse al que te ha dado un golpe tan duro que necesitas tiempo para recuperarte es vieja como el boxeo mismo. El error de Casado y su rincón de opinadores centristas, enemigos de la derecha real, es que, tras buscar el cuerpo a cuerpo con Abascal, se abrazó a Sánchez. Es como si en el famoso Carrasco-Velázquez, alguno se hubiera abrazado al árbitro. 

    Antecedentes de la claudicación 

    El problema de fondo del PP de Casado es el clásico de la Derecha: fundan su legitimidad en la aceptación por la Izquierda. Y, como es natural, la Izquierda exige esa renuncia que les enajena su base social y además un papel subalterno en la estructura de poder que en ese momento disfrute. No lo consiguieron del todo con UCD, aunque el Estado de las Autonomías provenga de los complejos de la izquierda ante el nacionalismo y de la derecha ante la izquierda. Lo consiguieron del todo con la Coalición Democrática cuyo núcleo era la AP de Fraga, al que coronaron Jefe de la Oposición sabiéndolo incapaz de poner en peligro el Poder de la Izquierda. Y ayudó mucho a ese propósito el análisis de las termitas democristianas, según el cual España es y será siempre de Izquierdas y el nacionalismo catalán y vasco no es separatista, sino negociante de ventajas económicas, por lo que la derecha españolista debería ceder su espacio a la separatista. De ahí el impulso d Fraga a formaciones regionalistas en Valencia y otras regiones, para disputar el voto a los nacionalistas en sus propios términos. Lo que abolía, por principio, el valor de la unidad nacional en el partido. 

    Con Aznar cambió ese análisis, y se buscó un partido nacional en el que cupieran diversas tendencias, sin discutir la unidad, es decir, al Jefe. Pudo ser una recuperación del valor de lo español, que exigía luchar contra la inmersión lingüística y otros abusos del separatismo, y el PP no lo hizo. La sumisión total al dominio izquierdista durante el felipismo, el PRISOE, la encarnó Gallardón como alternativa a Aznar. La elección de Rajoy mostró que Aznar buscaba más la unidad del partido que una idea nacional. Y tras el 11M y la primera legislatura de Zapatero, con la oposición real de Zaplana en el Congreso y de Acebes en Génova 13, con Cayetana al lado, llegó la rendición en 2008 de Rajoy, que, en su célebre discurso de Elche, telón del Congreso de Valencia, echó del PP a “liberales y conservadores”. El partido, mera agencia de colocaciones, facilitó el auge de Ciudadanos y, tras su cobarde actuación en 2017 frente al golpe en Cataluña, el de Vox

    La crisis económica de 2009 llevó a Rajoy al Poder en 2011, con mayoría absolutísima. En su campaña prometió abolir la Ley de Memoria Histórica y la de Violencia de Género, y, como prometió pero no cumplió Aznar, recuperar la independencia judicial aboliendo la LOCGPJ del 85. Es decir, volver a lo que manda la Constitución: 12 elegidos por los jueces, 4 por el Congreso y 4 por el Senado. La aceptación de esa ley por el Tribunal Constitucional se subordina a que no se hiciera lo que cabía temer: que los partidos convirtieran el CGPJ en mera traslación de su poder electoral. Es lo que ha pasado, luego es anticonstitucional lo perpetrado desde 1985. 

    El impulso político puede devolvernos a la Constitución. Y Rajoy en su discurso de investidura y Gallardón en su primer discurso como ministro de justicia lo dejaron claro: “Vamos a acabar con el obsceno espectáculo de unos políticos que eligen a los jueces que pueden juzgar a esos políticos”. A los pocos meses, la solemne promesa se archivó y el PP todavía agravó el modelo del PSOE. Quedó el análisis: los políticos eligen a los jueces del CGPJ para que, si los juzgan, los suyos actúen como abogados, no jueces. Y a ese modelo se ha plegado Casado tras prometer lo contrario, buscando el aplauso de los medios progres, que llaman “moderación” a la rendición. Como ha contado Ketty Garat, el engaño de Sánchez e Iglesias al PP es total, y vuelve el chantaje previo a las elecciones catalanas: “O tragáis a los comunistas De Prada y Rosell o los nombramos en el Congreso cambiando la mayoría de dos tercios por mayoría simple. ¡Qué adolescentes sois!”. Y así acaba el intento de Casado de tapar la ruina electoral con el deshonor judicial: con el deshonor judicial absoluto y con la ruina electoral agravada. Tome nota Vox para no jugar al bloqueo en el Congreso. Esto es muy serio. 

    El deshonor arruina la libertad de expresión 

    Volvamos a Churchill, y a su discurso. Lo más importante y olvidado es, a mi juicio, lo que dice sobre la libertad de expresión en los políticos y los medios de comunicación, arrastrados a secundar el derrotismo político: 

    En muy pocos años, quizás en unos pocos meses, nos enfrentaremos a exigencias que sin duda seremos invitados a cumplir. Esas demandas pueden afectar la entrega de territorio o a la entrega de libertad. Preveo y pronostico que la política de sumisión traerá consigo restricciones a la libertad de expresión y debate en el Parlamento, en las plataformas públicas y en los debates en la prensa, porque se dirá, de hecho, lo oigo decir a veces ahora, que no podemos permitir que el sistema de dictadura nazi sea criticado por políticos ingleses comunes y corrientes. Luego, con una prensa bajo control, en parte directa pero más poderosamente indirecta, con todos los órganos de la opinión pública dopados y cloroformados en consentimiento, seremos conducidos a lo largo de etapas posteriores de nuestro camino.

    Desde que cayó el Muro y Aznar hizo del PP la gran fuerza de la Derecha, he denunciado ese deslizamiento de una hegemonía electoral, apoyada, como lo fue Chamberlain, por la opinión pública, a la dictadura mediática. En La ilustración Liberal y Libertad Digital publiqué el Viaje al centro de la nada en 1999; y anuncié el “invierno mediático” que nos aguardaba si el PP ahogaba el proyecto liberal en el aguachirle centrista. Eso fue antes de que el PP perdiera el Poder, tras la tragedia del 11M en 2004. Pero el problema de fondo es el mismo que plantea Churchill en los aciagos días en que Gran Bretaña prefería el deshonor a la guerra. Cuando se aceptan los términos de un enemigo que busca destruirnos, es fatal que acabemos haciendo nuestros esos términos, que interioricemos nuestra derrota y que ataquemos a los políticos o a los medios que no lo hagan. Eso está pasando con Vox y con los medios que criticamos la sumisión del PP y Ciudadanos al plan social-comunista. Sin embargo, a veces no cabe más que luchar, porque no hacerlo es peor que la derrota. 

    El discurso impopular de Churchill 

    Volvamos al discurso de aquel hombre viejo, alcohólico y casi solo ante una cámara que respaldaba casi en bloque el acuerdo de Chamberlain:

    "No guardo rencor a nuestra gente (…) por el estallido natural y espontáneo de alegría y alivio cuando supieron que por el momento ya no se les exigiría la dura prueba; pero deben saber la verdad. Deben saber que ha habido gran negligencia y deficiencia en nuestras defensas; deben saber que hemos sufrido una derrota sin guerra, cuyas consecuencias nos acompañarán a lo largo de nuestro camino; deben saber que hemos pasado un hito terrible en nuestra historia, cuando todo el equilibrio de Europa se ha trastornado, y que, por el momento, se han pronunciado las terribles palabras contra las democracias occidentales: "Fuiste pesado en la balanza y encontrado falto." Y no supongáis que es el final. Es solo el comienzo del ajuste de cuentas. Es sólo el primer sorbo de una copa amarga que se nos ofrecerá año tras año, a menos que, mediante una recuperación suprema de la salud moral y el vigor marcial, nos levantemos de nuevo y defendamos la libertad como en los antiguos tiempos.” 

    Siempre acabamos pidiendo libertad 

    ¿Qué tiempos eran aquellos en el que el PP y, antes y después, otros partidos de la derecha, e incluso de la izquierda, defendían la libertad? ¿Alguien los recuerda? El grito de “¡Libertad!” sonó en 2017, en el triunfo de Arrimadas. Y años atrás, en aquel “¡Toma tres, Tevetrés!” de Rivera. Y, antes, en el ascenso de Vidal Quadras; en el millón de votos de Aznar; en la última noche triunfal del PP con Sánchez Camacho. Y tras perder tantas veces lo ganado, en el último acto de Vox de las elecciones catalanas oímos el grito de siempre, el único: ¡Libertad! ¡Libertad!  ¿Cómo hemos podido olvidarlo tantas veces? ¿Cuántas veces más tendremos que recordarlo? 

    Fuente : libertad digital

    - Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/casado-quiso-tapar-desastre-electoral-con-deshonor-judicial-tiene-deshonor-agrava-desastre-6714000/

    sábado, 27 de febrero de 2021

    El hombre que atacó solo - ARTURO PÉREZ-REVERTE | El Semanal - 23/3/2008

      


    Bernardo de Gálvez

    Hace tiempo que no les cuento ninguna historieta antigua, de ésas que me gusta recordar con ustedes de vez en cuando, quizá porque apenas las recuerda nadie. Me refiero a episodios de nuestra Historia que en otro lugar y entre otra gente serían materia conocida, argumento de películas, objeto de libros escolares y cosas así, y que aquí no son más que tristes agujeros negros en la memoria. Hoy le toca a un personaje que, paradójicamente, es más recordado en los Estados Unidos que en España. El fulano, malagueño, se llamaba Bernardo de Gálvez, y durante la guerra de la independencia americana -España, todavía potencia mundial, luchaba contra Gran Bretaña apoyando a los rebeldes- tomó la ciudad de Pensacola a los ingleses. Y como resulta que, cuando me levanto chauvinista y cabrón, cualquier español que en el pasado les haya roto la cornamenta a esos arrogantes chulos de discoteca con casaca roja goza de mi aprecio histórico -otros prefieren el fútbol-, quiero recordar, si me lo permiten, la bonita peripecia de don Berni. Que fue, además de político y soldado -luchó también contra los indios apaches y contra los piratas argelinos-, hombre ilustrado y valiente. Sin duda el mejor virrey que nuestra Nueva España, hoy Méjico, tuvo en el siglo XVIII.

    Vayamos al turrón: en 1779, al declararse la guerra, don Bernardo decidió madrugarles a los rubios. Así que, poniéndose en marcha desde Nueva Orleáns con mil cuatrocientos hombres entre españoles, milicias de esclavos negros, aventureros y auxiliares indios, cruzó la frontera de Luisiana para invadir la Florida occidental, tomándoles a los malos, uno tras otro, los fuertes de Manchak, Baton-Rouge y Natchez, y cuantos establecimientos tenían los súbditos de Su Graciosa en la ribera oriental del Misisipí. Al año siguiente volvió con más gente y se apoderó de Mobile en las napias mismas del general Campbell, que acudía con banderas, gaitas y toda la parafernalia a socorrer la plaza. En 1781, Gálvez volvió a la carga y estuvo a pique de tomar Pensacola. No pudo, por falta de gente y recursos -los milagros, en Lourdes-; así que regresó al año siguiente desde La Habana con tres mil soldados regulares, auxiliares indios y una escuadra de transporte apoyada por un navío, dos fragatas y embarcaciones de guerra menores.

    La operación se complicó desde el principio: a los españoles parecía haberlos mirado un tuerto. Las tropas desembarcaron y empezó el asedio, pero los dos mil ingleses que defendían Pensacola -el viejo amigo Campbell estaba al mando- se atrincheraban al fondo de la bahía, protegida a su vez por una barra de arena que dejaba un paso muy angosto, cubierto desde el otro lado por un fuerte inglés, donde al primer intento tocó fondo el navío San Ramón. Hubo que dar media vuelta y, muy a la española, el jefe de la escuadra, Calvo de Irazábal, se tiró los trastos a la cabeza con Gálvez. Cuestión de celos, de competencias y de cada uno por su lado, como de costumbre. Calvo se negó a intentar de nuevo el paso de la barra. Demasiado peligroso para sus barcos, dijo. Entonces a Gálvez se le ahumó el pescado: embarcó en el bergantín Galveztown, que estaba bajo su mando directo, y completamente solo, sin dejarse acompañar por oficial alguno, arboló su insignia e hizo disparar quince cañonazos para que los artilleros guiris que iban a intentar hundirlo supieran bien quién iba a bordo. Luego, seguido a distancia sólo por dos humildes lanchas cañoneras y una balandra, ordenó marear velas con la brisa y embocar el estrecho paso. Así, ante el pasmo de todos y bajo el fuego graneado de los cañones ingleses, el bergantín pasó lentamente con su general de pie junto a la bandera, mientras en tierra, corriendo entusiasmados por la orilla de la barra de arena, los soldados españoles lo observaban vitoreando y agitando sombreros cada vez que un disparo enemigo erraba el tiro y daba en el mar. Al fin, ya a salvo dentro de la bahía, el Galveztown echó el ancla y, muy flamenco, disparó otros quince cañonazos para saludar a los enemigos.

    Al día siguiente, con un cabreo del catorce, el jefe de escuadra Calvo de Irazábal se fue a La Habana mientras el resto de la escuadra penetraba en la bahía para unirse a Gálvez. Y al cabo de dos meses de combates, en «esta guerra que hacemos por obligación y no por odio», según escribió don Bernardo a su adversario Campbell, los ingleses se tragaron el sapo y capitularon, perdiendo la Florida occidental. Por una vez, los reyes no fueron ingratos. Por lo de la barra de Pensacola, Carlos III concedió a Gálvez el título de conde, con derecho a lucir en su escudo un bergantín con las palabras «Yo solo»; aunque en justicia le faltó añadir: «y con dos cojones». En aquellos tiempos, los reyes eran gente demasiado fina.

    Fuente : El Semanal

    domingo, 17 de enero de 2021

    Santiago Abascal: "PP y Vox podíamos colaborar, pero Casado ha elegido la confrontación"

     

    El presidente de Vox atiende a EL MUNDO por partida doble: durante el comienzo de la nevada en Madrid por 'Filomena' y, una semana después, con la capital sufriendo aún los estragos y con la pandemia descontrolada y las autonomías pidiendo más restricciones. En la conversación plasma la falta de entendimiento con el PP.

    Una semana sin recuperar la normalidad en Madrid y otros lugares tras la nevada, ¿cómo valora la respuesta dada?
    No estamos satisfechos. Es verdad que la actuación de los trabajadores de los servicios públicos ha sido, otra vez, ejemplar. Y también que hay una parte de inevitabilidad ante estos fenómenos, pero, igual que con la pandemia, España tiene un problema gravísimo con las taifas autonómicas. Ha faltado otra vez coordinación, hemos visto fotos ridículas de carreteras limpias hasta llegar la frontera con otra comunidad en la que los quitanieves se daban la vuelta. Las proporciones históricas de la nevada estaban avisadas. ¿Cómo es posible que ante esa previsión no se actuara con unidad de mando? Pues porque las distintas administraciones, igual que en la pandemia, juegan a echarse las culpas unas a otras, y las víctimas son los españoles de a pie.
    Estamos viendo cómo se están endureciendo las restricciones por el coronavirus. ¿Caminamos hacia un nuevo confinamiento?
    Con este Gobierno todo puede ser. Pero los españoles no pueden soportar un nuevo confinamiento. En primer lugar, porque no es legal. En segundo lugar, porque nos va a hundir económicamente y acabarán los españoles padeciendo una ruina mayor que la que ya vamos a padecer como consecuencia de la nefasta gestión de la crisis sanitaria. Nosotros apostamos por más hospitales, más atención sanitaria y, por supuesto, por un 'no a los confinamientos'. No podemos permitirnos de ninguna manera que dentro de un año, en vez de un millón de parados nuevos, sean dos o tres. Y que la economía no se recupere en décadas. Que el PP esté dispuesto a apoyar nuevos confinamientos domiciliarios le convierte en cómplice de la ruina.
    ¿Cree que la vacunación debería ser obligatoria?
    Vacunación libre y lo que no se puede aceptar de ninguna manera son las listas negras. Nosotros somos enemigos de cualquier tipo de decisión totalitaria como la que implica la vacunación obligatoria en estos momentos.
    ¿Se va a vacunar usted?
    Pues la verdad es que no lo he pensado. Yo ya he pasado la enfermedad, como saben, y no creo que sea prioritario para mí.
    ¿Respalda la decisión de aplazar las elecciones catalanas?
    En absoluto. No podemos vivir en una situación permanente de excepcionalidad. Bastante tenemos con este estado de alarma perpetuo e inconstitucional. Las instituciones tienen que funcionar, con todas las precauciones y cuidados posibles, pero sin detenerse. De lo contrario, los que hoy detentan el poder van a creer que pueden ser gobernantes perpetuos, de emergencia en emergencia.
    ¿Cuál va a ser la aportación de Vox a la política catalana?
    En primer lugar, lanzar un mensaje de no renuncia, de que Vox no tira ninguna bandera al suelo, que no va a huir de Cataluña a la primera de cambio. Los votos a Vox servirán para sofocar cualquier tipo de rebelión institucional, cosa que no pueden sentir quienes votaron al PP. E Ignacio Garriga está en Cataluña para quedarse, no para hacer carrera política nacional. Eso es lo que hizo Cs después de ganar unas elecciones en Cataluña que generaron una gran ola de ilusión. Sin embargo, quienes apostaron por Cs, muy pronto se vieron solos y abandonados. Vox no renuncia a recuperar la libertad y la unidad en Cataluña.
    Se habla de sorpasso al PP. ¿Qué resultado esperan?
    Evitamos ponernos ese tipo de metas. Vamos a encontrar todas las dificultades electorales y violencia, con lo cual nuestra aspiración mínima es entrar en el Parlamento.
    ¿Pero qué significaría quedar delante del PP?
    Nosotros no nos estamos midiendo con el PP. Quizá el PP si se está midiendo obsesivamente con nosotros. Nuestro enemigo es el Gobierno social delincuente, el separatismo y el terrorismo que hoy está en las instituciones y, especialmente, en las de Cataluña.
    Si el PSC de Illa necesitara sus votos para gobernar sin los independentistas, ¿se los daría para que no pactara con ellos?
    ¿Rompería Sánchez con el comunismo? ¿Rompería Sánchez con los separatistas a nivel nacional? A nosotros no nos gusta hacer política ficción. No nos gusta hablar sobre lo que no es posible. No va a ocurrir en ningún caso porque no aceptarían los votos de Vox aquéllos que lo han demonizado o han incitado a la violencia contra Vox. Illa está entre los incitadores de esa violencia, con lo cual eso no va a ocurrir. La labor de Vox va a ser combatir al Frente Popular separatista mayoritario en ese Parlamento. Esté en el Gobierno o en la oposición una parte de ese Frente. Pero el PSC forma parte en estos momentos del Frente Popular separatista en Cataluña.
    ¿Hace falta un gesto como los indultos para «aliviar tensiones», como dice el Gobierno?
    Al contrario, pensamos que la condena fue muy leve para la gravedad del golpe separatista. Pensamos que asistimos aún a una rebelión y no a una sedición, que es lo que finalmente dictó el Tribunal Supremo. Por lo tanto, creemos que la condena ha sido demasiado leve para los responsables de haber roto la convivencia y de haber provocado también un gran daño emocional, nacional y económico.
    ¿Debe existir algún espacio de diálogo con el independentismo para abordar reformas?
    Por nuestra parte, no. No tenemos nada que hablar con quienes quieren romper la unidad de nuestra patria. Vox ha llegado a la política para defender la herencia de la unidad. Por lo tanto, no vamos a ser cómplices de ningún tipo de compadreo con el separatismo. No vamos a contribuir a legitimar democráticamente a quienes quieren romper nuestro país.
    Respecto a los episodios de acoso que sufre Vox en sus actos y en Cataluña. ¿Le parece suficiente la respuesta que da el Ministerio del Interior?
    El Ministerio del Interior sólo protege nuestros actos, nuestras sedes y a algunos de nuestros cargos para disimular, pero creo que el Ministerio de Interior, el Gobierno de España y la Generalidad están detrás de la violencia contra Vox. Creen que deben agitarla, la instigan y nunca la condenan. 
     
    ¿Haría falta rebajar la tensión y la crispación en España?
    Yo creo que lo que hace falta es decir la verdad. Y si la verdad crispa, pues bienvenida sea la crispación, pero hay que señalar a este Gobierno como responsable de la ruina, de la muerte de muchos españoles y de la ruptura de la convivencia. Y como responsable de la traición por pactar con el separatismo, con el terrorismo. Esa es la verdad y vamos a decirla.
    Por esos motivos planteó una moción de censura. ¿Se cometió un error al plantearla? ¿Lo habría hecho ahora de otra manera?
    La haría de nuevo, incluso obteniendo los mismos apoyos y en las mismas circunstancias. Volvería a repetirla las veces que fuera necesario. Nunca un Gobierno mereció tanto una moción de censura como éste. Y si quien tiene la responsabilidad fundamental como primer partido de la oposición, que no como líderes de la oposición, no la ejerce, Vox lo hace.
    Se le criticó a Vox haber reforzado al Gobierno y visibilizar una oposición poco cohesionada...
    Son críticas absurdas e irrelevantes porque lo único que se visibilizó fue la verdad: que el Gobierno estaba unido a separatistas, terroristas y comunistas que forman parte del Gobierno, con lo cual, la moción cumplió su misión. Sirvió para que los españoles viesen la realidad tal y como es. Desgraciadamente también sirvió para que muchos comprobasen que hay un partido de la oposición que no tiene muy claro en qué situación está. Es la parte negativa.
    ¿Ha recompuesto ya las relaciones con Pablo Casado?
    La relación personal no tiene ninguna importancia. Que Santiago Abascal tenga un amigo más o un amigo menos es políticamente irrelevante. El día que el señor Casado quiera hablar conmigo de política, estaré encantado de hablar con él, pero no creo que tenga mucho interés porque ya ha apostado claramente por un giro político que le lleva, en todo caso, a un pacto con el PSOE y no con Vox.
    Pero parece que PP y Vox están condenados a entenderse en un futuro si quieren plantear un Gobierno alternativo, ¿no?
    Bueno, eso es lo que algunos creemos pero no es lo que creen en el PP. Y lo digo para reflexión de todos los que nos dicen 'tenéis que hablar, tenéis que uniros de alguna forma, tenéis que pactar'. Nosotros siempre hemos estado dispuestos a actuar con responsabilidad. Lo hemos hecho en Madrid, Murcia, Andalucía y vamos a seguir haciéndolo. Pero lo cierto es que el PP ha decidido caminar por otros derroteros y es algo que nosotros no podemos impedir. Nuestra responsabilidad en estos momentos ya es solo ofrecer una alternativa a todos los españoles que creen que no hay punto intermedio ni equidistancia posible entre la alternativa que plantea Vox y el Gobierno del frente populista y separatista. No hay punto intermedio. Muchos españoles que así lo creen.
    ¿Vox garantiza que los gobiernos autonómicos de Madrid, Andalucía, Murcia aguantarán por ellos toda la legislatura, pese a las relaciones complicadas con el PP?
    Por Vox no va a quedar y es el PP el que no sabemos si puede garantizarlo. Quizá decida cambiar de apoyos. Nosotros apoyamos la investidura a cambio de algunos de los planteamientos de Vox, y hemos ido negociando ley a ley y presupuesto a presupuesto. Es lo que vamos a seguir haciendo si el PP está dispuesto. Si prefiere negociar con el PSOE, será una decisión que tomarán ellos, no nosotros.
    ¿Cómo definiría ahora su relación con el PP?
    Es una relación de partidos políticos que son adversarios en estos momentos, más que socios, pero porque el PP lo ha decidido. Hemos pasado de ser partidos que podíamos colaborar a partidos que ahora están en la confrontación y no es por nuestra responsabilidad. Pero tampoco eso tiene que ser dramático. Ellos se están dirigiendo a no sabemos muy bien quién y nosotros a españoles que claramente quieren una alternativa total y completa al Frente Popular.
    ¿Hay capacidad de hacer borrón y cuenta nueva?
    Nosotros no actuamos en política desde la vendetta y mucho menos aún desde el agravio personal, que no tiene ninguna importancia. Tiene importancia a efectos de la amistad. Pero eso políticamente no debe contar. Nuestra responsabilidad es patriótica. Eso significa que no damos por escuchado ninguno de los insultos ni de las difamaciones del PP. Queremos una alternativa al actual Gobierno que nos lleva a la ruina y que ha llevado a la enfermedad y a la muerte a muchos españoles por su incapacidad y su nefasta gestión. Ante eso, cualquier agravio personal o político es cosa pequeña. Y en ese sentido siempre hemos estado con la mano tendida.
    ¿Ha vuelto a hablar con él después de la moción?
    No, después de la moción no hemos hablado.
    Una encuesta de EL MUNDO apuntaba que había una mayoría de votantes del PP que apoyaba el giro que había puesto en marcha Casado en la moción de censura.
    No creo en las encuestas, pero en esa lo que decía es que un tercio de lo votantes del PP no creían que ésa fuese la estrategia adecuada, con lo cual el señor Casado tendría un problema. Es decir, si ese tercio de votantes del PP en estos momentos decidiese cambiar de opción, Vox sería el primer partido del país. Con lo cual, cabe decir que la posición política de firmeza estratégica de Vox, si se quiere, es una posición que sale reforzada de la moción de censura
    ¿Quiere que el Rey marque más distancias con su padre?
    Yo soy partidario de que los españoles sepan que estamos padeciendo un Gobierno social delincuente. Eso es lo que me preocupa y, por lo tanto, no voy a contribuir a ninguno de los debates que quiere instalar. Comprendo las preguntas, pero yo no voy a contribuir a eso. El Rey está viviendo momentos extraordinariamente difíciles por la irresponsabilidad del Gobierno y tiene todo el respaldo de Vox, como lo tiene la Corona, y eso va a seguir siendo así porque la Corona encarna la unidad y la permanencia de España.
    ¿Pero es incompatible respetar la figura del Rey con exigir responsabilidades o que se investiguen los posibles delitos?
    No es incompatible, pero Vox piensa que se tienen que poner el acento en las responsabilidades, las culpabilidades y las vergüenzas del Gobierno que está señalando en estos momentos, no al Rey y no a la Corona, sino cualquier asunto que desvíe la atención sobre sus responsabilidades y sus actividades criminales. Vox elige los debates que plantea...
    ¿Son necesarios cambios para favorecer la transparencia? El Gobierno planteó una posible ley de la Corona y el PP se abre...
    Casado se equivoca profundamente al morder el anzuelo y en aceptar planteamientos oníricos de un Gobierno que nunca va a querer reforzar ni la Corona y la Constitución. No creemos que haga falta ninguna ley para reformar la Corona. Creemos que lo que hace falta es una ley para reformar la Presidencia del Gobierno; para que nunca un presidente pueda ser investido en España después de haber mentido a los electores. Hoy Sánchez es un presidente ilegítimo, pero legal. Nosotros queremos que un presidente ilegítimo por mentir a sus propios electores, nunca pueda serlo legalmente. Es la gran reforma que se demanda.
    ¿Qué responsabilidad tiene Trump en el asalto al Capitolio?
    Trump no ha sabido combatir la violencia Antifa y del Black Lives Matter. Quizá porque no le dejaron o porque pensó que podía beneficiarle. Hay una responsabilidad colectiva en los EEUU que tienen también los demócratas, que toleraron e incitaron aquella violencia. Y la tienen también los responsables de las redes sociales y de muchas multinacionales que justificaron todo aquello. Y eso ha llevado a EEUU a quedar partido por la mitad. Y eso sólo beneficia a China, un país comunista.
    Casado les acusa de apoyar el asalto al Capitolio de EEUU y les equipara a la defensa que hace Podemos del 'Rodea el congreso'.
    Casado miente inmoral y miserablemente sobre Vox. Y además se equivoca de enemigo. Y por muchos esfuerzos que haga por ser progre, la izquierda no le va a perdonar ni le va a aceptar.
    ¿Cree que lo sucedido es una alarma sobre los riesgos del exceso de polarización política?
    No creo que tenga que ver tanto con la polarización como con la tolerancia de la violencia. Lo digo porque en España se acusa a Vox de polarizar y Vox lo que ha hecho es decir lo que piensan muchos españoles que no podían hablar, pero Vox lo hace pacíficamente. En cambio, padece la violencia de manera sistemática. Los que se escandalizan con lo que ocurrió en el Capitolio son los que en España han necesitado de la violencia, 'rodear el Congreso' o el Parlament....
    Han cerrado las cuentas de Trump en las redes sociales. ¿Les preocupa ese precedente?
    Si las grandes tecnológicas deciden quién puede opinar y quién no, ¿de qué sirven las constituciones, los derechos, las soberanías? Todo quedará sometido al criterio de unos pocos. No se trata de Trump, se trata de libertad y democracia frente a censura y tiranía. Es tan grave lo que está ocurriendo que ya he iniciado conversaciones con distintos líderes internacionales. Afortunadamente parece que varios gobiernos ya se han dado cuenta de lo peligroso de este precedente: Alemania, Hungría, Polonia, Australia, Inglaterra, Francia... Coinciden con nosotros en que es inaceptable que las grandes tecnológicas practiquen la censura previa. Estamos ante la amenaza de un totalitarismo monstruoso y ese camino sería la tumba definitiva de la democracia.
    Esta semana hemos conocido que terroristas de Daesh han entrado en patera y que el CNI había alertado hace meses del uso de las rutas de inmigración irregular por parte de los terroristas. ¿Hay que aumentar los controles sobre los que llegan?
    Disculpen, pero no sólo había avisado el CNI. El grupo parlamentario Vox denunció esa amenaza en el Congreso, y todos los partidos, sin excepción, hicieron lo de siempre: insultarnos y llamarnos xenófobos. No hace falta tener el acceso que tiene Pablo Iglesias para saber que a través de esas rutas llegan muchos terroristas, Así entraron en Europa, por ejemplo, los asesinos de Bataclan, Llevamos años denunciándolo. E insisto, no es que haya que aumentar los controles a los que llegan... Es que hay que impedir que lleguen. Y a los que llegan, devolverlos.
    «Bildu necesita la fuerza de las celdas». Es lo que le decía Otegi a presos de ETA. ¿Debe Sánchez rectificar y romper con ellos?
    Ya no puede rectificar. Sánchez está preso de sus cómplices, los terroristas. Otegi, con esa frase, sólo demuestra la desfachatez de los que se creen impunes. A cualquier persona de bien, de cualquier signo político, le debe repugnar que el presidente del Gobierno de España esté aliado con los que han asesinado a españoles, por el hecho de serlo, durante medio siglo.
    Fuente: www.elmundo.es

    viernes, 15 de enero de 2021

    Del gulag a 'ministro milagro' de la vacunación en Israel


     Se llama Yuli Edelstein y tras ser perseguido por la KGB, que'plantó' drogas en su casa, fue enviado a Siberia por dar clases de hebreo en Moscú. Casi lo dieron por muerto. Hoy, titular de Sanidad, está considerado un héroe.

     Siberia. Años 80. En el gulag aterrador, un ucraniano de 26 años, judío, es obligado a talar árboles para la construcción de vías ferroviarias de la Unión Soviética. En el duro campo de trabajo no sólo verá a personas falleciendo a su alrededor, sino que una mala caída le provocará unas heridas que casi le llevan a la muerte. El disidente judío se llama Yuli Edelstein y sobrevivirá. Hoy, casi medio siglo después, es el ministro de Sanidad que lidera el milagro de la vacunación en Israel, el país que encabeza el ranking mundial de velocidad en la inmunización contra el virus.

    Los datos oficiales son trepidantes. Tres semanas después de la primera dosis que recibieron ante las cámaras el propio Edelstein y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, alrededor de 2 millones de ciudadanos han sido vacunados en un país de 9,2 millones de habitantes. Si se cumplen los plazos, la vacunación masiva llegará a todos los mayores de 16 años antes de abril.

    «Como parte del acuerdo con Pfizer, Israel constituirá un país modelo mundial de vacunación rápida de toda una nación. Seremos el primer país que saldrá del coronavirus», ha anunciado Netanyahu. En esas negociaciones con Pfizer y Moderna, en segundo plano, ha estado Edelstein. «Gracias a la infraestructura sanitaria y el trabajo en equipo, seguimos liderando en número de vacunaciones, pero no hay que confiarse. Os pido que sigáis las normas», pidió el ministro antes de que este viernes arrancara un nuevo cierre hermético del país.

    Desde que fue nombrado ministro en el Gobierno de unidad (fallida) en mayo, Yuli Edelstein se apoya en los consejos de los expertos que le recomiendan aplicar severas restricciones ante la pandemia -que cuenta con un balance de más de 3.500 muertos-, aunque ese rigor le esté enfrentando con comerciantes al borde del abismo. Su rostro denota cansancio, pero podría decirse que gestionar esta crisis sanitaria es un juego de niños en comparación con lo que sufrió en el campo de trabajos forzados de la URSS.

    Nacido hace 62 años en la ucraniana Chernivtsi bajo órbita soviética, sus padres eran supervivientes del Holocausto y académicos. De su abuelo, que gracias a la escucha clandestina de la radio israelí aprendió hebreo, heredó el amor a este idioma y al sionismo. Si bien su padre se convirtió al cristianismo y llegó a ser cura, Yuli mantiene hoy su fe como judío religioso.

    Sus problemas con la dictadura empezaron ya en 1977, cuando Edelstein se enfrentó a un profesor de su universidad en Moscú. Al cabo de una disertación elogiosa hacia «el gran líder Stalin», el docente preguntó a su estudiante de Magisterio si quería añadir algo. El alumno, que tenía entonces 19 años, asintió con la cabeza, pero no siguió el guión previsto. «Añadí unas palabras sobre los millones de personas que Stalin mató. Me levanté y me fui de la clase. Me expulsaron de la universidad», recuerda.

    Después llegaron más rechazos. Tras ser expulsado de la carrera por criticar a Stalin y no ser aceptado en la academia de idiomas en Moscú debido a su fe, Yuli Edelstein, que soñaba con establecerse en Israel, vio denegada su petición de emigrar allí, como le ocurrió a la mayoría de los judíos bajo la dictadura comunista. Las autoridades no le dejaron estudiar ni trabajar excepto en tareas como limpieza y mudanzas. 

    Cuando llegó a Israel en 1987


    El punto curioso de sus esporádicas labores fue hacer de modelo de desnudos. Más tarde dio clases de hebreo en la clandestinidad, en las que conoció a su futura esposa, Tatiana. El tiempo pasaba, pero el KGB no le retiró de su radar en busca de activistas sionistas. «Si te pillamos otra vez, será tu fin», le amenazaron. El servicio de inteligencia soviético confiscó sus libros e incluso plantó drogas en su casa para poder acusarle falsamente, según denunció.

    Condenado en 1984 a tres años de cárcel, Edelstein acabó siendo enviado a un campo a miles de kilómetros de Moscú: Siberia. «Un lugar terrible donde ni siquiera regían las leyes de la mafia», ha relatado. Sus recuerdos de aquella experiencia son duros. Durante el extenuante trabajo de talar árboles, Edelstein vio morir a compañeros de cautivero. Fue en su tercer año en el gulag cuando resultó tan gravemente herido debido a una caída, que las autoridades soviéticas accedieron a que su esposa le visitara para despedirse de él.

    Pensaron que moriría allí. Pero, cumplida la condena, en 1987 el joven judío logró salir del campo. En aquel momento, Israel y EEUU llevaban a cabo una campaña para lograr la libertad de los llamados Prisioneros de Sión, como el propio Edelstein o el famoso activista Natan Sharanski. Por fin pudo pisar su tierra prometida. E Israel lo recibió como a un héroe.

    Edelstein se instaló en un asentamiento judío en Cisjordania y en 1996 formó parte del nuevo partido de inmigrantes rusos de Sharanski. Ya en el Likud, fue ministro y presidente de la Knésset (el Parlamento) en 2013. Como tal, cuatro años después, intervino en el Senado en Moscú.

    «Ni en mis mejores sueños creí que llegaría este momento. Esto conlleva un doble cierre del círculo: para mí, Yuli Edelstein, y para todo el pueblo judío, al que estoy aquí representando. Hace 33 años fui encarcelado aquí en Moscú por las autoridades de la Unión Soviética por enseñar la lengua hebrea», dijo emocionado.

    Ahora, al recibir la primera dosis de la vacuna, el ministro cerró otro círculo: «Hoy veo la fecha, 19 de diciembre, y recuerdo que ese día en 1984 fue mi juicio en la URSS debido a mi deseo de emigrar a Israel».

    Tras quedarse viudo, Edelstein se enamoró de la directora del Museo de la Diáspora en Tel Aviv, Irina Nevzlin. Si él es un derechista contrario a la creación de un Estado palestino, su suegro, el millonario mecenas Leonid Nevzlin, es accionista del diario izquierdista Haaretz. Yuli Edelstein nunca lo tuvo fácil.

    Fuente : www.elmundo.es