"Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad, acabará sin igualdad ni libertad." Milton Friedman
En estos momentos de incertidumbre política y económica , cuando el estado a traves del gobierno y otras instituciones interviene cada vez más en la vida de los individuos , restringiendo su libertad día a día en aras de un supuesto " bien común" , queremos contribuir desde este blog a difundir los principios del liberalismo , cada vez más necesarios para conservar la libertad y la iniciativa como ciudadanos.
jueves, 7 de octubre de 2021
"Lepanto no se celebra porque Europa quiere morir"
"Hijos, a morir hemos venido, o a vencer si el cielo lo dispone. No deis ocasión para que el enemigo os pregunte con arrogancia impía '¿dónde está vuestro Dios?'. Pelead en su santo nombre, porque muertos o victoriosos, habréis de alcanzar la inmortalidad": así arengó a la tropa don Juan de Austria, el hermanastro de Felipe II que, en palabras de Cervantes, lideró la victoria de "la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros". O sea, la batalla de Lepanto, cuyo aniversario no se ha celebrado en España nunca y que tuvo lugar un 7 de octubre de hace 450 años.
A modo de brevísimo resumen: el sultán de entonces, Selim II, se llevaba con su gran visir, es decir, su primer ministro, Mehmed Pachá, tan bien como Díaz Ayuso con García Egea. Pachá tildaba al sultán de bragazas por no haber apoyado, como Alá mandaba, a los moriscos rebeldes en las Alpujarras, y Selim, para ganar autoestima, pensó en cómo tocar las barbas a los españoles, que entonces éramos súbditos de Felipe II y primera potencia mundial. Tras un intenso devaneo de sesos, los turcos atacaron Chipre, que pertenecía a la Serenísima República de Venecia desde 1489. Los venecianos, por cierto, habían firmado un tratado de paz no hacía mucho con los otomanos, pero estos alegaron lo de siempre: que había que recuperar una antigua tierra del islam, etcétera.
El papa Pío V, que le veía los colmillos a los Pachás, tenía en mente hacer una Liga Santa, y esta idea suya cristalizó tras el ataque otomano a Chipre. La formaron los propios Estados Pontificios, la agredida Venecia y España. El pontífice puso al frente de las fuerzas combinadas a don Juan de Austria, a quien definió como "un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan", comparándolo con el Bautista. Lentitudes diplomáticas y tensiones entre españoles y venecianos al margen, estos se acabaron organizando y, finalmente, atacaron a los turcos en el golfo de Lepanto, al este de Grecia. Y los nuestros –porque eran los nuestros– ganaron.
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¿Por qué es importante Lepanto?
Emilio Lara, doctor en Antropología, licenciado en Humanidades, profesor y novelista, cuenta a LD que, tras Lepanto, "el Mediterráneo volvió a ser el Mare Nostrum para la cristiandad". El autor de La cofradía de la Armada Invencible recuerda que "los turcos tenían un área de penetración en el centro de Europa" y que, "en 1570, se había producido la rebelión de las Alpujarras, de los moriscos, que Felipe II aplastó": "Existía un riesgo importante de que los turcos ayudaran a los piratas berberiscos y a su vez a los moriscos. La victoria fue importantísima a nivel geoestratégico: a partir de entonces, hubo un statu quo que se mantuvo durante siglos".
El escritor jiennense alaba la "gran dimensión diplomática y militar" de don Juan de Austria, al que tilda como "antecesor de Eisenhower", quien tuvo que "conciliar muchos egos y las distintas sensibilidades nacionales": "Algo así hizo don Juan de Austria para unir, continuamente, los intereses de las galeras que prestó el papado, la flota veneciana con la flota española".
Javier Santamarta, politólogo y colaborador de esRadio, destaca que, tras Lepanto, "la expansión (turca) que se estaba produciendo en el Mediterráneo y en las costas adyacentes del Imperio Turco se frenó en seco", y el filósofo, profesor, escritor y colaborador de Es la mañana de Federico, Gabriel Albiac, nos regala un titular: "La importancia de Lepanto es clara: es el nacimiento de Europa. Hasta ese momento, lo que ahí hay es un conglomerado de zonas geográfico-políticas, pero la identidad, nos guste o no, se forja ante una amenaza. Hubo una posibilidad verosímil de que el islam se expandiera por el continente y, frente al riesgo del islam, se puede caracterizar el mundo europeo".
¿Y por qué no se celebra?
Al gran pintor de batallas, Augusto Ferrer-Dalmau, no le sorprende que en España no se haya celebrado nunca el aniversario de Lepanto: "Son tantas las victorias, las éxitos militares de España, que estaríamos todos los días de celebraciones". "Salvo el Ejército –añade–, que sí que hace un pequeño recordatorio, no recuerdo que se haya celebrado alguna vez".
Emilio Lara cree que Lepanto no se conmemora "por un remordimiento de conciencia de una absurda alianza de civilizaciones": "De la misma forma que hay que conmemorar el desembarco de Normandía, hay que conmemorar Lepanto". En la misma línea va Javier Santamarta: "Son los complejos por nuestra Historia. Complejos que nos han llevado a no celebrar la primera circunnavegación, la conquista de Tenochtitlan, el desastre de Annual y la carga de Alcántara… No se está celebrando absolutamente nada, ¡ni siquiera el V Centenario de los comuneros! En España, los políticos están de espaldas a ese tipo de conmemoraciones, que son nacionales, y el Estado no se involucra".
Finalmente, responde Gabriel Albiac: "Lepanto no se celebra porque Europa quiere morir". El filósofo nos regala un titularazo. "No es mío –nos dice–. Lo dijo Freud en 1919".
Jesús Fernández Úbeda. Libertad Digital
sábado, 18 de septiembre de 2021
Romaxe 2022. ¿ Habrá esperanza ?
Lugar de celebración de A Romaxe en O Casón ( San Adrián de Veiga - Ortigueira )
Hoy, 18 de Septiembre de 2021, debería de celebrarse A Romaxe do Casón.
Todos sabemos los motivos por los que esta fiesta no se celebra Ya no es la primera vez, la Romaxe de 2020 tampoco se pudo celebrar.
El año pasado, hice un pequeño homenaje con fotos de romaxes anteriores y con romeros que portaban carteles de esperanza para poder celebrar a Romaxe de este año. Tengo que confesar que era un intento de romper aquel vacio y darle esperanza a la gente, pero yo mismo no las tenía todas conmigo, sobre si se podría celebrar A Romaxe de 2021.
Yolanda, Pedro y Ana el paso año en el recuerdo a A Romaxe que yo hice.
Al final, se cumplieron los peores augurios, y tristemente hoy no se pudo celebrar esta hermosa romería.
Ya os conté alguna vez, que no hace mucho tiempo que asisto a A Romaxe. Empecé yendo como invitado por muchos de mis pacientes, y siempre lo hice andando desde Neda hasta esa estupenda romería.
Con mi amigo Germán ( trabajó en el Banco en Mera ) a mi paso por Cedeira
Mi llegada a A Romaxe, después de 76 Km., con un grupo de Mera.
Unos pacientes y amigos en A Romaxe hace dos años
La primera vez que fui a A Romaxe desde Neda, lo hice por la carretera general, 34 Km., aún era un novato.
Posteriormente fui cuatro veces por el antiguo camino de peregrinos hacia San Andrés, con un recorrido de 50 Km.
Y la última vez, algo de lo que estoy muy orgulloso, ya que creo que nadie lo hizo nunca, desde Neda a A Romaxe do Casón todo por la costa, algo más de 75 Km.
Durante estos últimos años falté en alguna ocasión, una de ellas porque tuve que asistir a una boda, se casaba mi hijo, y alguna otra, ya que me encontraba de guardia en Ortigueira.
No soy muy fiestero, ni mucho menos, pero echo mucho en falta A Romaxe. Es una fiesta única y allí están muchos de mis pacientes y amigos
Pongo en el título de esta entrada, ¿ hay esperanza ?. Me gustaría poder ser optimista, pero dadas las circunstancias y la experiencia que cogimos en estos casi dos años de pandemia, no me deja ver muy claro el futuro.
Iremos viendo a ver lo que va pasando en estos próximos meses. No vamos a crear falsas expectativas, pero sin perder lo último que se pierde, la esperanza.
Bueno, quisiera aprovechar este momento de recuerdo para poner unas pocas fotos de Romaxes anteriores. Un fuerte abrazo para todos y ¡¡ Viva A Romaxe 2022 !!
Sin etiquetas gana Vox - Marcel Gascón Barberá
Marcel Gascón Barberá
A raíz de la denuncia (falsa) de Malasaña, Vox ha sido víctima de una nueva ola de calumnias patrocinadas por el Gobierno. Partiendo de la premisa, nunca justificada, de que los de Abascal promueven el odio a las minorías sexuales, el Ejecutivo y sus medios-altavoz han querido atribuir a Vox una suerte de autoría moral de la pretendida agresión.
La estrategia es clara: si la existencia de un partido está detrás de hechos tan abominables como las palizas homófobas, todo vale contra ese partido; desde las pedradas a la ilegalización.
Que la denuncia se haya demostrado falsa es un revés puntual para esa estrategia, pero no cambia nada sustancial a medio plazo. El Gobierno perseverará en la demonización de Vox, que le da justificación para seguir negándole un tratamiento justo en las instituciones y los medios.
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Silenciar el discurso real de Vox y deformar la imagen del partido que llega al público es fundamental para el Gobierno y sus redes clientelares. Pero también para esa parte dominante del PP que vive atenazada por el miedo a que le llamen facha y se conforma con su papel en el guión que escribe la izquierda.
Una normalización del mensaje de Vox atraería a muchísimos más españoles a las tesis que defiende el partido, que son dinamita pura para los consensos y mentiras oficiales en que se sustentan estructuras de poder hasta ahora no cuestionadas. (Pienso, por ejemplo, en la idea, asumida también por el PP, de que CCOO y la UGT cumplen alguna misión social y representan a los trabajadores).
Aunque a algún lector u oyente de esta casa pueda parecerle raro, millones de españoles no han escuchado hablar a uno de Vox más que con los cortes, glosas y subtítulos maliciosos que les ponen periodistas hostiles. Y la realidad no tiene nada que ver con la caricatura que de los dirigentes del partido le llega a esta parte, quizá mayoritaria, de la población.
Escuchar una entrevista en que se deje hablar a Macarena Olona, Espinosa de los Monteros, Santiago Abascal o cualquier otro líder nacional o diputado de Vox deja en muy mal lugar a la gran mayoría de dirigentes políticos del resto del arco parlamentario.
Por un lado, la gente de Vox está más preparada que casi todos los políticos de izquierda, por mucho que se insista en el cliché de Vox como partido de los estúpidos y los incultos. Luego está la claridad, de intenciones y opiniones. Por comparación, un PP que modula sus discursos según la cadena o la región en la que hable, o el viento que señale el anemómetro de las encuestas, queda como un partido de adolescentes con problemas de identidad en búsqueda perpetua de referentes (Merkel, a veces Macron e incluso, en las malas tardes, Alfonso Guerra).
Por si fuera poco, la realidad no deja de dar la razón a Vox, como se ha visto últimamente en inmigración (ver lo que decía y dice Ana Oramas de Canarias o la invasión migratoria de Ceuta) o sobre una creciente violencia en las calles, que ya reconocen los grandes medios y los expertos.
El problema para los de Abascal es que la mayoría de los electores nunca llegarán a saber lo que él y sus compañeros de partido han dicho de estos temas. ¿Qué debe hacer Vox, además de crear plataformas de comunicación propias como la Gaceta y seguir aprovechando las que tiene abiertas? En mi opinión, poca cosa. Sin renunciar a crecer, a liderar la derecha o incluso el Gobierno, Vox debe tener presente que su aportación a la vida pública española con los 52 diputados que tiene ahora ha sido decisiva y tremendamente benéfica, y no dejaría de serlo aunque perdiera escaños en las elecciones que vienen.
Con su intensa actividad en los tribunales y una red de organizaciones satélite que ya ha logrado ensanchar por la derecha el campo de juego de nuestra democracia, Vox es, más que un mero partido político, un fenómeno social. Su gestión debe pensarse a largo plazo, y sin exagerar la importancia de lo meramente aritmético.
Por ello creo que lo acertado es mantener a salvo de cálculos electorales el discurso de principios que hasta ahora ha definido al partido. Y atemperar, de cara a comicios venideros, una euforia preelectoral que ya ha empañado resultados que se habrían considerado excelentes de no haber venido lastrados por expectativas hinchadas.
Quienes sí hemos tenido la oportunidad, la curiosidad o el interés de escuchar sin prejuicios a Vox podemos hacer algo más: exponer, con exactitud y de forma desinteresada, los planteamientos del partido en los temas clave. Es sorprendente la cantidad de gente que se siente representada por un partido al que tenía por facha cuando el mensaje le llega sin etiquetas.
Fuente: libertaddigital
- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/opinion/marcel-gascon-barbera/sin-etiquetas-gana-vox-6818469/
lunes, 6 de septiembre de 2021
«Y SI VOY A SANTIAGO, VOY A SANTIAGO PERO NO A ESPAÑA, QUE QUEDE CLARO» ( Palabras del Papa Francisco ) - Rafael Dávila Álvarez
Pido permiso al General Dávila para publicar en mi blog este gran artículo suyo. No quiero perderlo, ya que es de lo mejor que he visto ultimamente sobre la unidad de nuestra nación.
Muchas gracias mi General.
Son palabras de Su Santidad el Papa Francisco sobre su posible visita a Santiago de Compostela. Que tampoco. Porque de lo que dice se deduce que no va a Galicia, ni a la ciudad de nombre Santiago de Compostela, sino a su feudo, la Catedral, a la tumba del Apóstol y no más. Así lo entiendo, aunque sin entender el resto.
¿España?
¿Es esto lo que debe quedar claro? No sé.
La elegancia de un filósofo está en la sencillez para que todos le entendamos. La de un Papa en amar y enseñar a amar, de acuerdo con una única fórmula: a Dios y al prójimo como a ti mismo. Un Papa no debe utilizar la ironía para dejar una incógnita abierta y más si esta puede causar malestar. ¿Es infalible el Papa al tratar un tema de tanta sensibilidad para un pueblo como lo es su unidad y más en tiempos recios?
Viene a Santiago, pero no viene a España. Puede ser un milagro de Su Santidad, pero me llega el recuerdo de Pascal:
«Dios no hace milagros en la guía ordinaria de su Iglesia. Sería uno extraño si la infalibilidad estuviera en uno; pero estar en la multitud parece tan natural que la guía de Dios está oculta bajo la naturaleza, como en todas sus obras» (Pascal Pensamientos en obra de Gabriel Albiac). Lo que me lleva a pensar que la infalibilidad en este caso exige un sacrificio tan grande como el de mantenerse en silencio. El milagro es de la multitud que clama sin pastor que la conduzca.
Una vez que coges a Pascal no puedes dejarlo:
«Los milagros no son ya necesarios, a causa de que ya los tenemos. Pero cuando ya no se escucha a la tradición, cuando no se propone más que al Papa, cuando se le ha engañado y, habiendo excluido la verdadera fuente de la verdad, que es la tradición, y como a pesar de haber prevenido al Papa, que es su depositario, la verdad no tiene ya la libertad para aparecer, entonces los hombres no hablan ya de la verdad. La verdad debe hablar por sí misma a los hombres. Es lo que sucedió en el tiempo de Arrio».
Espero que las palabras del Papa no sean firmadas como infalibles; en este caso.
Recordaba Gabriel Albiac: «El gran Francesco Guicciardini lo formulaba en el siglo XVI con una perfección pasmosa: todas las cosas se derrumban un día, también los hombres, también los ciudades, las naciones, los mundos; lo duro es estar debajo cuando caen».
Me siento así; sin más. Estar debajo. Irremediablemente. Se cae el sustento de una civilización, de, casi podríamos decir, la civilización. Me (nos) pilla debajo.
«Mirad, que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres…» (San Pablo, Colosenses, 2-8).
«Muéstrenme la moneda para el impuesto. Y se la enseñaron. –¿De quién son esta imagen y esta inscripción? –les preguntó. –Del César
–respondieron. –Entonces denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mateo 22: 19-21).
A pesar de estar debajo de los escombros espirituales de occidente aún es posible, casi seguro, que interpreto mal; también las palabras del Papa.
No ha querido decir lo que ha dicho. Ha sido sin querer queriendo.
«Sancte Socrates,ora pro nobis» (Erasmo de Rotterdam).
Rafael Dávila Álvarez
Fuente:www.generaldavila.com
viernes, 3 de septiembre de 2021
¡¡ Lo que más deseo es el Pan !!
Pan de Binuca ( A Mourela - Neda )
Después del susto que casi me cuesta la vida, o lo que es aún peor, me deja tirado en una cama, sabeis que me tuve que adaptar a otra manera de comer .
Soy hipertenso rebelde, herencia de mi querida madre, con lo que tengo que comer todo, y cuando digo todo, es todo, sin sal.
Aparte de la medicación , que es fácil de cumplir, lo que más me cuesta, a una persona comedorciña, muy comedorciña como yo, es la dieta sin sal, tanto el pan como cualquier otra cosa que lleve sal añadida.
No es fácil comer una paella totalmente sin sal, pero tengo que probarla y quizá con algo de especias y limón, esté bastante buena. Quien dice una paella, pues también otras cosas. Por ejemplo, al pescado, le echo un poco de limón y estupendo.
A pesar del Sr. Garzón, Ministro de Consumo, soy omnívoso , pero soy muy carnívoro. Cuando ya esté bastante recuperado, quiero comprar una chuleta de vaca vieja de 2 Kg., con una maduración de 60 o 90 días, adobarla sin gota de sal, con ajo, romero, laurel y alguna otra hierba que aparezca por ahi ( admito sugerencias de profesionales ).
¡¡ Con esa grasilla tan rica !!. Espero que salga bastante bien y que no note mucho la falta de sal.
Por supuesto, con brasas a la parrilla.
En mi casa se comía con poca sal, pero tengo que reconocer que la comida sin sal pierde mucho.
Dicho esto, admito lo que sea, no pongo problemas con cualquier comida aunque no lleve sal, pero lo que no admito ni puedo aguantar, es que el alimento base de nuestra civilización y muchas más, no lleve sal, no puedo aguantar que el PAN no lleve sal. Tengo probado el pan sin sal, pero prefiero no comer pan, a tener que comerlo sin sal. No quiero decir que lo mio sirva de ejemplo para aquellos que les dieron una dieta con pan sin sal. No pido que sigais mi ejemplo, pero es algo que me niego a hacer.
Como decía antes, PREFIERO NO COMER PAN A COMERLO SIN SAL.
Bollo cachado de Binuca
Sabeis, que aunque me considero de Mera y alrededores, vivo en Neda, en la que está considerada, junto con otras en Galicia, tierra del pan, desde muy antiguo.
Me gusta todo el pan, todo . No voy a comparar panes , pero tengo que decir que me tengo que rendir ante el bollo cachado de Binuca de La Mourela en Neda. Un bollo como el de antes . Yo con ese pan ya como, no me haría falta otra cosa.
A pesar de todo, tengo fuerza de voluntad y tengo que tratar de seguir aquí, si Dios lo permite, por mi familia. De momento no voy a comer pan. Ni un cachiño de pan, pero cuando la cosa ya esté muy recuperada, pienso darme un caprico, aunque no sea mucho. Un día de una manera solemne, pienso comerme un cacho de bollo de Binuca como si fuera un dulce de lo más preciado.
Abel García López
Practicante que fue de Mera
3 de Septiembre de 2021
Entonces Abías se levantó en el monte Zemaraim que está en la región montañosa de Efraín, y dijo: Escuchadme, Jeroboam y todo Israel: ¿No sabéis que el SEÑOR, Dios de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos con pacto de sal?
2ª de Crónicas 13:4-5
domingo, 29 de agosto de 2021
Contenido - Alfonso Ussía
Alfonso Ussía
Ministro Castells.
El ministro de Universidades, Castells, es en apariencia una mezcla de chiste y de recelo. Produce náuseas. Su imagen en el Congreso de los Diputados con camiseta despedía un hedor del que huiría atemorizada una piara de jabalíes. Eso, en lo que respecta al continente, es decir, al envoltorio exterior. Su contenido es aún más repulsivo. Se trata de uno de los vagos que Pablo Iglesias impuso a Sánchez para formar este Gobierno antiespañol y comunista. Iglesias se largó fracasado, en pos de un amparo condal, pero sus peones resultaron intocables. Su ex, Castells, Garzón, y Yolanda han sido respetados por el insuperable hortera. Caemos permanentemente en la trampa del continente y no reparamos en el peligro del contenido. En el continente, Sánchez es un cínico. En el contenido, un perverso y necesario organizador, a cuenta de un poderoso apoyo exterior, del desmantelamiento de España. En Europa, España ha sido elegida como la cobaya del experimento. Los nacionalismos, separatismos y en menor nivel de importancia, los localismos surgidos de la incultura y la adoración de la aldea, nos convierten en una nación vulnerable. El primer Estado de Europa se ha convertido en un conejito de indias. Y acudimos a la facilidad, a lo elemental, quizá porque resulta mucho más divertido que el proyecto final, ya en marcha, de nuestra destrucción como nación y como Estado. Lógicamente, el obstáculo que aún no han conseguido superar es Su Majestad El Rey y la Monarquía Parlamentaria. La Corona es el símbolo que reúne en una misma nación a todos los territorios de España. La República, en sus dos experiencias, constituyó un desastre. Y la Segunda, después del golpe de Estado de 1934 del Frente Popular, terminó en una Guerra Civil que con ochenta años de retraso los perdedores se disponen a ganar.
Ministro Castells.
Se echa de menos un gesto público de molestia – a más no puede aspirar-, que nos haga ver su discrepancia con la dictadura creciente que está imponiendo el Gobierno de Sánchez
En el Anteproyecto de la Ley de Universidades, el comunista Castells fomenta infinidad de disparates técnicos que llevan irremisiblemente al triunfo de la mediocridad. El premio al esfuerzo desaparece y el estudiante vago del futuro tendrá la misma recompensa que el trabajador. Promueve la perspectiva de género y la “memoria democrática”, el ascenso de un profesor titular que no es catedrático al Rectorado, y propone borrar al Rey de los títulos universitarios. Los disparates técnicos forman parte del continente, siempre sucio y gamberro, de este ministro podemita. Pero lo último, eliminar al Rey de los títulos universitarios, entra de lleno en el complot del contenido, en la victoria final.
Puede resultarles difícil. La popularidad del Rey siempre fluctúa en los tramos altos, pero de la utilidad e independencia de la Corona, muy pocos dudan. En algunos momentos se echa de menos un gesto público de molestia – a más no puede aspirar-, que nos haga ver a los españoles su discrepancia con la dictadura creciente que está imponiendo el Gobierno de Sánchez. Eso sí, cuando el monumental hortera necesita del cobijo Real para no ser insultado ni abucheado en la calle, el Rey no lo rechaza. Es su deber no rechazarlo. El comportamiento de estos empleados del gran poder globalista –Sánchez es tan empleado de segunda como Castells de tercera-, en una sociedad menos amansada y derruída que la española, tendría una respuesta contundente y firme. Resulta que los medios que ayer harían oposición crítica, sobreviven gracias a los repartos de dinero público que mantienen a sus sociedades privadas, y la resistencia ciudadana está agrietada y presta al derrumbamiento. Una sociedad que empieza a recordar a un rebaño de ovejas.
Me figuro que este anteproyecto de ley tardará lo suficiente en convertirse en ley como para quedarse en anteproyecto. Su único contenido primordial es el de derrocar por la fuerza del separatismo y el globalismo, la Monarquía. El resto son chorradas, rasgos del continente, simulaciones y exhibición de necedades. El Rey es el objetivo. Y van a encontrar, espero, una fuerte resistencia que en estos momentos está, en su mayoría, callada.
Fuente :
www.gaceta.es
sábado, 28 de agosto de 2021
Europa busca un nuevo Jenofonte - José Luis Barreiro Rivas
Barreiro Rivas
El objetivo de la UE -transformar la humillación sufrida en Afganistán en una heroica victoria, y en un manual de estrategia militar para la OTAN-
dista mucho de ser novedosa. En los cuatro milenios de historia europea
es posible comprobar que todas las generaciones han protagonizado un
intento similar, aunque nadie discute que el paradigma de «larga
cambiada» y mejor ejecutada es la Anábasis de Jenofonte, cuyo tema es la mercenaria expedición de un ejército griego, a finales del siglo V a. C., con la misión de elevar a Ciro el Joven al trono de Persia.
La operación fue un fracaso total y Cirito se quedó sin trono. Pero la
presencia de Jenofonte -militar e historiador- en esta aventura
consiguió que la crónica de la Anábasis dejase de centrarse en qué se
les había perdido a los griegos en Mesopotamia, para focalizar su interés en la heroica retirada de 10.000 mercenarios desde las mesetas de Persia a la costa del mar Negro.
Jenofonte demostró que una humillación bélica puede transformarse en una demostración de la superioridad y el acendrado heroísmo de los vencidos. Y ese es el motivo por el que los servicios de inteligencia de los 27 ejércitos de la UE dedican estos días a la búsqueda de un nuevo Jenofonte que elimine el borrón que la ONU, la OTAN, la Comisión y el Consejo de la UE, y todos y cada uno de los países miembros de esta colosal argallada, han dejado en la espesa crónica de intervenciones discutibles.
Yo traduje algunos capítulos de la Anábasis cuando cursaba cuarto de humanidades en el seminario, donde don Albino nos eximía de versionar las famosas «parasangas pente», que se repetían una y otra vez como medidas de etapa, para meternos sin salvavidas en el busilis de Jenofonte. Y casi siempre nos referíamos a la Anábasis, que es una subida, como una catábasis (descenso), a la que dábamos el recompuesto título de La retirada de los Diez Mil. Porque Jenofonte, lejos de pararse en la parte dura del fracaso, dedicó su inmenso talento a describir el regreso, desde Persia al Mar Negro, sin perder el orden y la disciplina que hicieron posible que muchos soldados regresasen vivos y con ganas de contarlo.
En esas andamos ahora, describiendo la invasión de Afganistán, como una moderna obra de misericordia -o como operación humanitaria, feminista y democratizadora- para olvidar las dos claves de tan infeliz catábasis. La primera, que, como recordó el secretario general de la OTAN, no hemos ido allí a democratizar la política afgana, sino a reforzar el escarmiento programado por el único socio de la OTAN que se basta y sobra para asegurarse a sí mismo. Y la segunda, que todo lo hecho no valió para nada, y que, incluso la Anábasis final, fue un desastre de previsión, organización y ejecución que solo se puede salvar -para la memoria histórica- si un nuevo Jenofonte escribe una epopeya titulada «¡Qué zurra le dimos ellos a nosotros!». Porque, si hay algo peor que no tener política común de exterior y defensa, es carecer de inteligencia y dignidad.
Fuente: lavozdegalicia.es
viernes, 27 de agosto de 2021
¿Refugiados? No, gracias
Rafael L. Bardají (Badajoz, 1959) es especialista en política internacional, seguridad y defensa. Asesor de tres ministros de Defensa y la OTAN, en la actualidad es director de la consultora World Wide Strategy.
Para la España de Boadil, esa España que siempre llora lo que no quiso defender, la España del centro buenita y la izquierda cínica, la derrota de Afganistán, decidida unilateralmente por el presidente americano Joe Biden, nos exige ahora el compromiso moral de traer a todos los afganos que quieran escapar del régimen de los talibanes y aceptarlos en nuestro suelo. Todo inspirado por esa máxima que se escucha en las películas bélicas de “no se deja atrás a nadie”. Que, dicho sea de paso, grita Pedro Sánchez dejándonos a todos bien detrás, como sabemos. Pero eso sí, afganos primero.
Desde luego, hay que hacer justicia con el personal que ha trabajado codo con codo con las fuerzas allí desplegadas. Y hay que criticar tanto al ministerio de Defensa, como a Exteriores y Justicia por no haber tenido la previsión de haberles dado ya los papeles para que pudieran haber salido del país. No es una situación nueva, pues nuestras Fuerzas Armadas ya lo han vivido desde que se desplegaron en los Balcanes.
Los inmigrantes musulmanes, incluidos los afganos, lejos de asimilarse, se han radicalizado aún más
Pero otra cosa bien distinta es acoger sin más a decenas de miles de afganos que, lógicamente, prefieren vivir en Europa y en España a quedarse en su país. En estos días han cruzado las fronteras aledañas medio millón y esa cifra no haría sino aumentar a medida que los talibanes imponen a hierro y fuego su política represiva.
Por desgracia, los aliados de la OTAN no han sabido garantizarles un futuro mejor en su propio país, pero ese fracaso no implica que se les prometa ahora a cuanto afgano huya de Afganistán que tiene su futuro asegurado entre nosotros. Porque no es verdad. La experiencia de la última ola migratoria, tras la política de puertas abiertas impuesta por Merkel a finales de 2015, ha sido pura y llanamente un fracaso. Los inmigrantes musulmanes, incluidos los afganos, lejos de asimilarse, se han radicalizado aún más; la criminalidad se ha disparado, particularmente los delitos contra las mujeres; y su contribución a la economía sigue siendo negativa ya que dependen de generosas ayudas financieras de ayuntamientos, comunidades y ministerios.
Europa no puede ser, por mucho que lo desee, el continente que todo lo arregla. Porque lo que está haciendo en realidad es no arreglar el mundo y sí estropear nuestro continente. Primero, económicamente. Estamos hundidos en la mayor de las crisis pero queremos pagar miles de millones al año en mantener unos grupos sociales que prefieren vivir de la sopa boina de las ayudas sociales a encontrar un trabajo. Todas las minorías inmigrantes, salvo la china, tienen tasas de paro que superan a la de los españoles en decenas de puntos. Ese dinero que se va a manos de extranjeros que apenas aportan y sí consumen, podría ponerse al servicio de las necesidades de miles de españoles que también lo necesitan. ¿Recuerdas el cartel electoral de Vox en Madrid con la paguita al mena y la minipensión a la abuela? Pues eso.
Europa no puede ser más musulmana que los musulmanes
En segundo lugar, en términos sociales: allí donde las minorías pasan del 2% de la población y viven agrupadas étnicamente, siempre se produce una fricción con el resto de vecinos. Las costumbres son demasiados distintas y los valores de convivencia pacífica no coinciden. No creo necesario tener que elaborar más cuando todas las televisiones sacan día sí y otro también algún problema asociado a inmigrantes.
Y, finalmente, hay otro asunto del que nadie quiere acordarse: ¿por qué los países musulmanes se niegan a aceptar a refugiados de los suyos? Lo que han hecho países como Egipto o Líbano con los refugiados palestinos, encerrándolos en campos durante décadas, no se tiene en cuenta; que países más ricos del Golfo no hayan aceptado a nadie en su suelo, tampoco. ¿Por qué será? Europa no puede ser más musulmana que los musulmanes. De hecho, Europa no puede ser más musulmana de lo que ya es hoy. Porque el precio sería haber perdido la cristiandad en Kabul, como chillan alborozados los talibanes, y perdido la cristiandad en nuestro propio suelo. Y todo, a base de abrir las fronteras y facilitarles las ayudas sociales que se nos niegan a los españoles.
Fuente : www.gaceta.es
jueves, 26 de agosto de 2021
Carta a López Obrador sobre aztecas y entrañas humanas.
El presidente de México se refirió con desdén a la idea que el historiador argentino Marcelo Gullo expresó en ELMUNDO el 23 de julio: España liberó América de los aztecas. Ésta es la razón histórica.
Ceremonia de sacrificios humanos en Tenochtitlan
Estimado señor presidente de la República de México don Andrés Manuel López Obrador. El pasado 13 de agosto, en ocasión de cumplirse el 500 aniversario de la liberación -para usted caída- de Tenochtitlán citó textualmente, sin nombrarme, un párrafo de la entrevista que el diario ELMUNDO tuvo a bien realizarme el viernes 23 de julio a raíz de la publicación en España de mi libro Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán.
En su discurso usted afirmó: «Hay asuntos que deben aclararse en la medida de lo posible. Por ejemplo, hace unos días un escritor pro-monárquico de nuestro continente afirmaba que España no conquistó a América, sino que España liberó a América, pues Hernán Cortés, cito textualmente, 'aglutinó a 110 naciones mexicanas que vivían oprimidas por la tiranía antropófaga de los aztecas y que lucharon con él'». Usted también me acusó sin ningún tipo de pruebas -y sin haberse tomado siquiera la molestia de ojear mis antecedentes académicos o de recabar información sobre mi trayectoria política antimperialista- de ser un representante del pensamiento colonialista.
Coincidiendo con su apreciación de que hay asuntos que deben aclararse quisiera recordarle que, como afirma el arqueólogo mexicano Alfonso Caso, quien fuera rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, «el sacrificio humano era esencial en la religión azteca». Es por ese motivo que en 1487, para festejar la finalización de la construcción del gran templo de Tenochtitlán -del cual usted, el pasado 13 de agosto, inauguró una maqueta monumental- las víctimas del sacrificio formaban cuatro filas que se extendieron a lo largo de la calzada que unían las islas de Tenochtitlán. Se calcula que en esos cuatro días de festejo los aztecas asesinaron entre 20.000 y 24.000 personas.
Sin embargo Williams Prescott, poco sospechoso de hispanismo, da una cifra más escalofriante. «Cuando en 1486 se dedicó el gran templo de México a Huitzilopochtli, los sacrificios duraron varios días y perecieron 70.000 víctimas». Juan Zorrilla de San Martín en su libro Historia de América relata que «cuando llevaban los niños a matar, si lloraban y echaban lágrimas, más alegrábanse los que los llevaban porque tomaban pronósticos que habían de tener muchas aguas en aquel año».
«El número de las víctimas sacrificadas por año», tiene que reconocer Prescott, uno de los historiadores más críticos de la conquista española y uno de los más fervientes defensores de la civilización azteca, «era inmenso. Casi ningún autor lo computa en menos de 20.000 cada año, y aún hay alguno que lo hace subir hasta 150.000». Marvin Harris en su famosa obra Caníbales y reyes relata: «Los prisioneros de guerra, que ascendían por los escalones de las pirámides, [...] eran cogidos por cuatro sacerdotes, extendidos boca arriba sobre el altar de piedra y abiertos de un lado a otro del pecho con un cuchillo... Después, el corazón de la víctima -generalmente descripto como todavía palpitante- era arrancado... El cuerpo bajaba rodando los escalones de la pirámide...».
¿Dónde eran llevados los cuerpos de los cientos de seres humanos a los cuales, en lo alto de las pirámides, se les había arrancado el corazón? ¿Qué pasaba luego con el cuerpo de la víctima? ¿Qué destino tenían los cuerpos que día a día eran sacrificados a los dioses? Al respecto, Michael Hamer que, ha analizado esta cuestión con más inteligencia y denuedo que el resto de los especialistas, afirma que «en realidad no existe ningún misterio con respecto a lo que ocurría con los cadáveres, ya que todos los relatos de los testigos oculares coinciden en líneas generales: Ias víctimas eran comidas».
Los numerosos trabajos científicos -tesis doctorales, libros publicados por prestigiosos académicos de fama mundial- con los que contamos hoy, no dejan lugar a dudas de que en Mesoamérica había una nación opresora, la azteca, y cientos de naciones oprimidas, a las cuales los aztecas no solo le arrebataban sus materias primas -tal y como han hecho todos los imperialismos a lo largo de la historia- sino que les arrebataban a sus hijos, a sus hermanos... para sacrificarlos en sus templos y luego, repartir los cuerpos descuartizados de las víctimas en sus carnicerías, como si fuesen chuletas de cerdo o muslos de pollo para que esos seres humanos descuartizados, sirvieran de sustancioso alimento, a la población azteca.
La nobleza se reservaba los muslos y las entrañas se dejaban al populacho. Las evidencias científicas con las que contamos hoy, no dejan lugar a dudas al respecto. Era tal la cantidad de sacrificios humanos que realizaban los aztecas de miembros de los pueblos por ellos esclavizados que con las calaveras construían las paredes de sus edificios y templos.
Es por eso que, el 13 de agosto de 1521, los pueblos indios de Mesoamérica oprimidos por los aztecas festejaron la caída de Tenochtitlan. Como usted, señor presidente, tuvo que reconocer en su discurso, a regañadientes y entre líneas, es materialmente imposible pensar que, con apenas 300 hombres, cuatro arcabuces viejos y algunos caballos, Hernán Cortés pudiera derrotar al ejército de Moctezuma integrado por 300.000 soldados disciplinados y valientes. Hubiese sido imposible, aunque los 300 españoles hubiesen tenido fusiles automáticos como los que hoy usa el Ejército español.
Miles de indios de las naciones oprimidas lucharon, junto a Cortés, contra los aztecas. Por eso, su compatriota José Vasconcelos afirma que «la conquista la hicieron los indios».
¿Y que aconteció después de la conquista, después de esas primeras horas de sangre, dolor y muerte? Todo lo contrario de lo que usted afirma. España fundió su sangre con la de los vencidos y con la de los liberados. Y recordemos que, fueron más los liberados que los vencidos. México se llenó de hospitales, colegios bilingües y universidades. España envió a América a sus mejores profesores y la mejor educación fue dirigida hacia los indios y los mestizos. Permítame recordarle, señor presidente, que tan respetuosos fueron los libertadores españoles -perdón: los conquistadores- de la cultura de los mal llamados pueblos originarios que en 1571 se editó en México el primer libro de gramática de lengua nahualt, es decir 15 años antes de que en Gran Bretaña se publicara el primer libro de gramática de lengua inglesa. Todos los datos demuestran que, al momento de su independencia de España, México era mucho más rico y poderoso que los Estados Unidos.
Perdóneme usted, señor presidente, que me vaya un poco por las ramas, pero quisiera sugerirle, con todo respeto, que el próximo 2 de febrero, cuando se cumpla un nuevo aniversario del ignominioso tratado de Guadalupe Hidalgo -por el cual los Estados Unidos arrebataron a México 2.378.539 kilómetros cuadrados de su territorio- usted realice un gran acto como el que organizó para el 13 de agosto. Que para realzar el mismo, invite al presidente de los Estados Unidos Joseph Biden y en un gran discurso, cuando esté ante el presidente estadounidense, le exija que pida perdón al pueblo mexicano por haberle robado Texas, California, Nuevo México, Nevada, Utah, Colorado y Arizona, tierras que fueron indiscutiblemente parte de México.
Por último estimado presidente quisiera contarle que, como desde niño siempre me he sentido ligado sentimentalmente a los pueblos oprimidos -quizás por haber nacido en un hogar humilde de la ciudad de Rosario en la República Argentina-, si pudiese viajar en el túnel del tiempo, una y mil veces, me sumaría a los apenas 300 soldados de Hernán Cortés que, con el coraje más grande que conoce la Historia, liberaron a los indios de México del imperialismo antropófago de los azteca .
Fuente : elmundo.es
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